Festival de Danza en Paisajes Urbanos

Se adueñan de la ciudad

Desde el 11 al 15 de abril se desarrolló en el Centro Histórico de La Habana Vieja otra edición de este tradicional encuentro con la danza urbana en el que participaron unos mil bailarines provenientes de 18 países de tres continentes, junto a 30 agrupaciones nacionales.

Deja un comentario Por () | 29/04/2018

El proyecto creado por Las Danzas del Futuro, de Chile, salió a las calles de La Habana durante la edición 23 del Festival de Danza en Paisajes Urbanos. Foto gentileza DTR.

El proyecto creado por Las Danzas del Futuro, de Chile, salió a las calles de La Habana durante la edición 23 del Festival de Danza en Paisajes Urbanos. Foto gentileza DTR.

Del 11 al 15 de abril se desarrolló en el Centro Histórico de La Habana Vieja la edición 23 del Festival de Danza en Paisajes Urbanos con la participación de unos mil danzantes provenientes de 18 países de tres continentes, junto a 30 agrupaciones nacionales. Colateralmente se realizó, la XIII edición del Festival internacional de video danza, en cuyo ámbito sesionó el Tercer Encuentro de la Red Iberoamericana de VideoDanza, y cabe señalar que la capital cubana ha sido elegida sede del congreso mundial de la REDIV en 2019.

Este evento, realizado anualmente desde 1996 en el sector habanero, proclamado por la UNESCO -en 1982- Patrimonio Cultural de la Humanidad, es organizado por la compañía Danza Teatro Retazos, la Oficina del Historiador de la Ciudad y apoyado por el Centro de Teatro de La Habana. Reconocido como una contribución valiosa al enriquecimiento del acervo cultural de la capital cubana, el Festival fue incluido desde 1999 en el Circuito Internacional Ciudades que Danzan, red constituida en Barcelona en 1992, y que incluye a importantes urbes de Europa y América.

La fundadora en Cuba de estos “festivales callejeros”, como lo han bautizado popularmente los residentes-participantes de este municipio habanero, fue la coreógrafa chileno-ecuatoriana y cubana por adopción, Isabel Bustos, premio nacional de danza. Por allá por los 90s del siglo pasado y en medio de una crisis económica grave, Bustos buscaba espacios donde representar sus obras, y las salas formales escaseaban. Entonces se dedicó a la tarea de concebir alternativas informales. ¿Qué pasó entonces? “Pues me enamoré de esta ciudad, de sus portales, de sus patios interiores -confesó-. No teníamos sede, éramos nómadas, y teníamos una necesidad urgente de espacio, entonces decidimos trabajar cada día en un palacio-museo del patrimonio colonial. Todas encerraban un encanto. Allí se fueron creando diferentes obras con la visión de la calle hacia el teatro. (…) Queríamos recuperar el valor artístico de la danza, que a veces se le trata como un arte menor y realmente en ocasiones responde como tal”.

Y recordó: “La Oficina del Historiador entendió que nosotros (Retazos) queríamos apoyar el trabajo del Dr. Eusebio Leal, su eminente director, lo que el sueña y trata de construir. Nuestra propuesta de festival callejero no era algo que iba a restarle a su visión de la cultura, sino a sumarle. Mi idea primaria fue siempre contribuir a su misión y enriquecer espiritualmente esta ciudad (…)”

Así fue como Retazos y este festival se integraron al Centro Histórico: soñando, sintiendo como suyo este sitio, la naturaleza, trabajando con la arquitectura, apuntó.

El festival que se realiza desde 1996 y ofrece una diversidad de propuestas y estilos, fue proclamado por la UNESCO -en 1982- Patrimonio Cultural de la Humanidad. Foto gentileza DTR.

El festival que se realiza desde 1996 y ofrece una diversidad de propuestas y estilos, fue proclamado por la UNESCO -en 1982- Patrimonio Cultural de la Humanidad. Foto gentileza DTR.

Redes de colaboración
Hay que pensar -comentó-, que lo más interesante de este encuentro es solidificar esta unión, un encuentro entre creadores para fortalecer el espacio artístico. Tal vez debamos generar una especie de red para crear juntos, los cubanos con los artistas de Colombia, Uruguay, Argentina, entre otros. Pienso que debemos rescatar la posibilidad de mantenernos unidos, tener lazos para sobrevivir a una etapa difícil que sobreviene para la región. Creo que la mejor manera de defender el arte es pensar juntos y mantener la unidad entre nosotros”.

En una entrevista a la coreógrafa, publicada en el boletín distribuido por el equipo organizador del evento, con la contribución de Thais García, aparecen los siguientes interrogantes:

¿Piensan los organizadores mantener esta apertura y pluralidad?

“Soy bastante lírica y tengo una tendencia a lo trágico, aunque pudiera hacer obras de otro tipo. Pero el mundo está compuesto de muchas tendencias, y es importante defender la pluralidad y la diversidad. Por ejemplo, asistir al evento un grupo chileno para teorizar sobre el movimiento y las diferentes maneras de pensar el trabajo, es un intercambio positivo. Pienso, que todo lo que pueda enriquecer nuestra labor creativa, tanto intelectual como física, va a beneficiar a la danza”.

¿Quiénes integran el público que asiste a las jornadas diarias del festival? Acaso se ha ganado espectadores habituales en más de 20 años?

“Por supuesto. Los moradores del Centro Histórico habanero apoyan, los niños de la comunidad se suman. Al principio la gente no entendía nada. En una coreografía puedes tener una parte estructurada, pero si de repente en la calle pasa un perro, o sucede algo imprevisto, lo tienes que integrar. De alguna manera las piezas que se apropian del espacio público hacen que la gente se ponga a pensar también en los espacios que ocupamos y habitamos, se interesen en quiénes han pasado por allí y cómo por esos espacios han transitado personas que han hecho historia. (…) Con el paso de los años la gente se ha ido sumando. La constancia que hemos tenido ha hecho que se difunda esta propuesta. Los artistas que participan aquí tienen que integrarse al espíritu de la ciudad. El teatro crea otra situación: las luces, el escenario, la escenografía, el vestuario. Mientras que en la calle tienen que inspirarse en lo que está sucediendo en ese sitio específico y en ese instante, el hic et nunc. Es un gran reto, empero creo que todos deben asumirlo y no llegar con algo preparado previamente. Nosotros los invitamos a soñar en esta pequeña parte de La Habana”.

Resultados de esta edición

Una de las cosas más relevantes este año ha sido la alta cifra de instituciones de varios países, particularmente de América Latina, que han observado en el festival posibilidades de participación y superación enriquecedoras; Universidades de México y Colombia trajeron a buen número de sus alumnos como parte de su formación y compartieron con los participantes cubanos esta aventura gigante por las calles de la Habana Vieja.

Hubo casos excepcionales, como las clases de danza africana, típicas de Ghana y Guinea, impartidas por una compañía chilena; un profesor de tango argentino de origen suizo; una compañía mexicana que baila cumbia y merengue, son aspectos curiosos que motivan a los públicos de estos encuentros, “donde el arte abre las más insólitas puertas”, al decir de Eugenio Chávez, coordinador general del festival.

Las escenificaciones agresivas muy directas provocan, en buena parte del público virgen ante las improvisaciones directas, la intimidación, pero para los bailarines de foros como “Traspaso de las prácticas”, del proyecto creado por Las Danzas del Futuro (de Chile) o de la agrupación cubana Danza Teatro Retazos -y algún que otro cuerpo que quiso improvisar-, es motivación para desarrollar las dinámicas propias, explorarse a sí mismos, y darle una mayor posibilidad al espacio.

El festival que se realiza desde 1996 y ofrece una diversidad de propuestas y estilos, fue proclamado por la UNESCO -en 1982- Patrimonio Cultural de la Humanidad. Foto gentileza DTR.

El festival que se realiza desde 1996 y ofrece una diversidad de propuestas y estilos, fue proclamado por la UNESCO -en 1982- Patrimonio Cultural de la Humanidad. Foto gentileza DTR.

El director musical del Ensamble Interactivo de La Habana, José Víctor Gavilondo, que aportó el soporte musical de esta improvisación en la hermosa Plaza de San Francisco de Asís, describió este tipo de arte libre como “el verdaderamente puro, ese que está fuera de cualquier paradigma, cualquier clisé o dogma. Ojalá todos los días se pudieran producir cosas así”.

Como un encuentro abierto a todas las manifestaciones, las artes visuales -aparte del DVdanza- estuvieron muy presentes, con los lienzos del llamado “cronista del caos”, Yohy Suárez, joven artista de 29 años que expresa con imaginación exuberante “sucesos que tal vez nunca ocurrieron…solamente es testigo de paisajes de la memoria, de esas falsas crónicas de la capital que son tan ficticias como reales”. Y el soporte fotográfico estuvo brillantemente representado por Jessica Angel, al mostrar oficialmente su iniciativa Liquid Heat, en la galería principal de la Casa museo Guayasamín, con la colaboración del coreógrafo Santiago Alfonso, Premio Nacional de Danza, pues sus diez fotos a tamaño real impresas en tela muestran la secuencia coreográfica de una pareja de bailarines. “Liquid Heat” es fluidez, movimiento, algo que se transforma”, explicó Angel.

La artista de la lente -ahora residente en Londres-, primeramente se dedicó al cine. Su actual proyecto fotográfico involucra a tres ciudades: La Habana, New York y Río de Janeiro. “Existe una cultura de danza muy fuerte en estos sitios, una transculturación que se traslada al baile. Yo he realizado un camino con el baile cubano que no ha sido solamente de aprender los pasos, sino que cuando te enseñan estás aprendiendo de la cultura de un país, de su gente, de cómo se mueven. Aprendes de su historia a través del movimiento. Quería mostrar este aprendizaje”.

En agosto próximo, Angel, la trasladará al barrio neoyorquino de Harlem, donde se estarán celebrando los vínculos culturales entre Cuba y esta gran metrópoli estadounidense.

 

 

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