Nuevo Ballet Español

Vienen de la calle

“Titanium”, el nuevo espectáculo de la compañía dirigida por Ángel Rojas y Carlos Rodríguez, funde dos estilos: el flamenco y el hip hop. La obra se presentó en los teatros del Canal de Madrid, dentro del festival Suma Flamenca que se realiza desde el 3 al 30 de junio.

Deja un comentario Por () | 18/06/2013

Once hombres en escena y música en vivo arman la propuesta artística de "Titanium", el espectáculo que el Nuevo Ballet Español presentó en el festival Suma Flamenca en Madrid. Foto: Eduardo Contreras. Gentileza NBE.

Once hombres en escena y música en vivo arman la propuesta artística de “Titanium”, el espectáculo que el Nuevo Ballet Español presentó en el festival Suma Flamenca en Madrid. Foto: Bernardo Doral. Gentileza NBE.

La mezcla de estilos diferentes en un mismo espectáculo no siempre da lugar a una propuesta estética interesante, más allá de la leve interacción de dos lenguajes coreográficos que, como dos extraños en la calle, no saben muy bien qué decirse.

Sin embargo, “Titanium”, el nuevo espectáculo del Nuevo Ballet Español, dirigido por Ángel Rojas y Carlos Rodríguez, logra crear un espacio de intercambio, de consanguineidad de dos danzas tan distintas como el flamenco y el hip hop.

La obra se presentó en los teatros del Canal de Madrid, España, dentro del festival Suma Flamenca que se realiza desde el 3 al 30 de junio.

El director de escena es el bailarín y coreógrafo Chevi Muraday, artista que fue Premio Nacional de Danza y que ha coreografiado para grandes compañías e instituciones de España como la Compañía Nacional de Danza, el Centro Dramático Nacional y otras.

El director de escena de "Titanium" es el bailarín y coreógrafo Chevi Muraday. Foto: Eduardo Contreras. Gentileza NBE.

El director de escena de “Titanium” es el bailarín y coreógrafo Chevi Muraday. Foto: Bernardo Doral. Gentileza NBE.

El encargado de la banda sonora original es el compositor Héctor González, En el marco de una puesta en escena telúrica, haciendo un uso sobrio e inteligente de la iluminación y de otros efectos escénicos (una serie de cables a los que se halla amarrado uno de los bailarines, rostro cubierto, por la espalda), la propuesta se desarrolla como una interacción entre las dos danzas.

Ambas, representadas por dos grupos de tres bailarines cada uno que, más allá de una lucha dialéctica de oposición y enfrentamiento, permiten crear algo así como una neo-lengua coreográfica en la que hay puntos de distancia y acercamiento entre los dos polos que se enfrentan. Pero también zonas de encuentro y de “fundición” (por retomar la imagen “metalúrgica” que preside todo el espectáculo. Una imagen que da lugar a un espectáculo de gran intensidad, más allá de la anécdota de la puesta en diálogo de los dos estilos.

Con una construcción escénica sólida y un guión donde todo es mena y nada es ganga, incluida la intervención y el acompañamiento de los músicos en directo, y donde cada uno de los bailarines y bailaores dan muestra de un virtuosismo técnico que deja francamente sin palabras.

Este estreno arrancó el aplauso unánime de todo el teatro, que acabó en pie al final del espectáculo ovacionando al reducido elenco de un Nuevo Ballet Español que presenta un rostro bien diferente al que ha mostrado en anteriores espectáculos. Aquí se destaca la incorporación del bailaor Manuel Liñán, recientemente galardonado con el Premio Max al Mejor Intérprete Masculino.

El resto del elenco está integrado por el bailarín de danza urbana Juan Montero, los bailarines de hip hop Fran Eliú, Alberto Montero, Elihu Vázquez y Omar Fraile y por Rojas y Rodríguez.

Cuatro músicos en vivo, el cantaor Juan Debel, el guitarrista Paco Cruz, el percusionista Karo Sampela y el violinista Roman Gottwald.

 

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