Compañía Rosario Cárdena

El conjuro de dos notables

Con una sola presentación en la gran sala del Teatro Nacional de Cuba, la directora de la compañía llevó a escena el estreno absoluto de “Siempre vuelvo: visitaciones a Belkis Ayón”. Un homenaje a la joven creadora cubana de artes visuales, cuya muerte sembró misterio y desconcierto.

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En “Siempre vuelvo” la coreógrafa Rosario Cárdenas explora los códigos estéticos de la artista plástica Belkis Ayón. Foto: Sonia Almaguer. Gentileza CRC.

En “Siempre vuelvo” la coreógrafa Rosario Cárdenas explora los códigos estéticos de la artista plástica Belkis Ayón. Foto: Sonia Almaguer. Gentileza CRC.

La coreógrafa Rosario Cárdenas (Premio nacional de danza) esta vez se implica y se adentra, desde su narrativa, en los códigos estéticos de una malograda joven creadora de las artes visuales, Belkis Ayón, cuya corta vida sembró misterio y desconcierto. Al decir de la laureada poetisa cubana Nancy Morejón, “hasta hoy, nos deja con la boca abierta y la respiración cortada”. A partir de la experiencia (y la intensa investigación de campo de la también autora de la puesta en escena), Cárdenas aplica acertadamente sus recursos intelectuales y las herramientas de su llamada tesis “danza combinatoria” en los cuerpos danzante de sus 14 bailarines. De esta manera consigue la solución al desafío de “perpetuar los arcos de belleza y rebeldía que habitan en las obras de Belkis”.

La coreógrafa logra entregarnos un deslumbrante espectáculo nada descriptivo de lo pictórico, sino una apropiación de los signos fundamentales en la obra plástica de esta mujer negra criolla en la plenitud de su etapa creativa. Su arte, retador y patético, desafía los cánones ancestrales regidores de lo onírico en los rituales afrocubanos vigentes en el “hic et nunc” de la Mayor de las Antillas. Ayón plasma una intención subyacente de activismo racial: lo femenino ante la masculinidad dominante, doquiera fuera su “origen de clase o condición racial”.

En su obra pictórica Belkis Ayón plasma cierto activismo racial y de género. Foto: Sonia Almaguer. Gentileza CRC.

En su obra pictórica Belkis Ayón plasma cierto activismo racial y de género. Foto: Sonia Almaguer. Gentileza CRC.

Cárdenas tuvo el buen tino de rodearse de un equipo de producción de lujo, con colaboradores de excelencia tanto en lo académico como en la tecno-escena: luces, maping, escenografía o vestuario (con audaces estilismos). Sin embargo, el soporte musical en vivo ejecutado por uno de los más calificados MC o DJ, Iván Lejardi, en ciertos momentos asumió un inusitado protagonismo con el apoyo eficaz del eminente compositor Juan Piñera. El ritmo sincopado domina la escena para subrayar la cadencia natural de los isleños: “con los componentes africanos de nuestra identidad”, según se consigna en las notas al programa de mano.

Rosario Cárdenas afirmó -en previos encuentros con la prensa-, que no pretendía trasladar en movimientos coreográficos las imágenes de los grabados o colografías de Ayón, sino una interpretación muy personal de la creación ético-artística de sus objetivos visuales. Por consiguiente, “Siempre Vuelvo” es de una abundante e intrigante complejidad ideo-estética, que para los especialistas del tema ha sido un reto expresar una valoración acuciosa a partir de

La espectacularidad deslumbrante de la secuencia final, con la aparición impactante del gigantesco pez como representación de Sikán -fundamento esencial de la Sociedad Secreta Abakuá solo para hombres-, manipulado por los bailarines en un diseño coreográfico inmersivo. Una razón lógica para provocar la sonora respuesta aprobatoria del auditorio en pie.

“Siempre vuelvo” reúne un equipo de producción de lujo, tanto en lo académico como en la tecno-escena. Foto: Sonia Almaguer. Gentileza CRC.

“Siempre vuelvo” reúne un equipo de producción de lujo, tanto en lo académico como en la tecno-escena. Foto: Sonia Almaguer. Gentileza CRC.

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