
“Firebird”, con coreografía de John Taras, protagonizada por Alexandra Hutchinson y Kuouadio Davis. Foto: Rachel Papo. Gentileza WPA.
Washington Performing Arts inauguró su 61.ª temporada con tres funciones de Dance Theatre of Harlem (DTH), su histórico socio artístico, en The National Theatre de Washington, D.C. el 25 y 26 de septiembre. El programa tuvo como eje el regreso de “Firebird”, la aclamada reinterpretación de Geoffrey Holder del cuento popular ruso, e incluyó también “Return”, de Robert Garland, y “Donizetti Variations”, de George Balanchine.
Fundado en 1969 por Arthur Mitchell, el primer bailarín principal afroamericano del New York City Ballet, Dance Theatre of Harlem ha sido durante décadas una destacada compañía de ballet y un espacio de referencia para los bailarines. Hoy, bajo la dirección de Garland, quien se hizo cargo de la compañía en 2022, después de una extensa carrera como bailarín y coreógrafo de DTH.
“Return”, obra creada en 1999 para el 30.º aniversario de DTH, incluye música de James Brown, Aretha Franklin, Alfred Ellis y Carolyn Franklin. En esta obra Garland logra una fusión entre lo neoclásico, lo contemporáneo y lo popular. Los bailarines se contonean, giran, deslizan sus pasos, mueven sus caderas, pero siempre vuelven al lenguaje clásico. Si bien en la actualidad una coreografía con música de ritmos populares bailada en puntas no se ve como una innovación, en 1999 sí lo fue. Y aún hoy, la obra no pierde vigencia.
Con una estructura sólida, “Return” impone velocidad, técnica y precisión a una serie de piezas musicales que abarcan temas de diferente coloratura, ritmo e intensidad. Con solos, dúos, tríos y trabajos grupales, Garland va diseñando secuencias que constituyen un todo compacto a nivel coreográfico.

“Return”, obra creada en 1999 para el 30.º aniversario de DTH, incluye música de James Brown, Aretha Franklin y otros. Foto: Jeff Cravotta. Gentileza WPA.
“Donizetti Variations”, de George Balanchine, se presenta como un gran desafío después de la modernidad de “Return”. Es una obra que pone al desnudo la más pura técnica clásica de la compañía. Alexandra Hutchinson y Kouadio Davis asumieron la variación principal. La técnica y la solidez fueron los pilares de esta pareja, apoyada por un cuerpo de baile sólido y preciso.
Después de más de dos décadas, “Firebird” regresó al repertorio de DTH. Un ícono histórico que se estrenó en 1982 en el City Center de Nueva York con coreografía de John Taras, que optó por situar la historia en el Caribe. Esta versión no se asemeja a ninguna de las precedentes, también basadas en la partitura de Igor Stravinsky. Tanto Michel Fokine -cuya versión se estrenó durante la temporada parisina de los Ballets Russes de Sergei Diaghilev, en la Ópera de París, en 1910- como George Balanchine, en 1949, así como otros coreógrafos contemporáneos, basaron sus versiones en la propuesta literaria del cuento tradicional ruso.
“Firebird” es una historia clásica sobre la lucha entre el bien y el mal, en la que el Príncipe Iván, durante una cacería nocturna, se pierde en el jardín encantado del malvado hechicero Kashchei el Inmortal. Aparece un pájaro que irradia una luz de fuego. El príncipe lo captura y el pájaro le suplica que le perdone la vida. Iván lo libera y, en agradecimiento, el ave le entrega una pluma mágica que le permitirá invocarla en momentos de peligro. En su trayecto Iván encuentra a las princesas que el hechicero mantiene cautivas y se enamora de la más hermosa, la Princesa Tsarevna. Pero aparece el malvado Kashchei, acompañado por sus secuaces, e intenta convertir al príncipe en piedra. Al recordar el regalo, Iván agita la pluma mágica para convocar al Pájaro de Fuego. El ave aparece y lanza un hechizo sobre Kashchei y sus seguidores, obligándolos a ejecutar una frenética danza infernal hasta que caen exhaustos.
En la versión de DTH, la obra comienza con la obertura de “Firebird Suite”, en la última versión arreglada por Stravinsky en 1945. La aparición del Pájaro de Fuego, interpretado por Alexandra Hutchinson, artista de DTH, abre la expectativa sobre esta historia. Hutchinson no parece un ave: es una bailarina-actriz que encarna a este ser sobrenatural y mágico dispuesto a enfrentar con firmeza a sus enemigos.
Derek Brockington interpreta al Joven, que en otras versiones es el Príncipe Iván. No obstante, su interrelación con el pájaro resulta distante. Si bien cumplió su rol de partenaire con sobrado equilibrio, su compromiso actoral quedó desdibujado. Y más aún con un vestuario que distrae y hasta parece fuera de contexto.
La presencia de las doncellas y de la Princesa de Belleza Irreal, interpretada por Kamala Saara, continúa la narrativa de esta historia. Pero la elección de las tonalidades del vestuario de las cautivas rompe nuevamente la armonía de una pieza que no necesita colores estridentes. Saara se adueña de su personaje con solvencia y, junto a Brockington, conforma una buena dupla.
Esta presentación exclusiva en Washington, D.C., marca un nuevo capítulo en más de cincuenta años de colaboración entre Washington Performing Arts y Dance Theatre of Harlem cuya presencia reafirma nuevamente los valores de la danza como expresión universal.

Cuerpo de baile y solistas del Dance Theatre of Harlem en “Donizetti Variations” de George Balanchine. Foto: Rachel Papo. Gentileza WPA.


