
Hao Ruoqi, bailarina principal del China National Opera & Dance Drama Theater, interpreta a Mulan. Foto gentileza de China Ningbo Performance & Arts Group.
Una joven se viste de hombre y ocupa el lugar de su padre en el ejército. Una historia que ha atravesado siglos, fronteras y numerosas versiones. Pero en la versión de “Mulan”, que llega por primera vez a Nueva York, el heroísmo de la legendaria guerrera china constituye solamente una parte de una trama que profundiza otros aspectos poco explorados en otras versiones.
Una versión coreográfica premiada que mezcla técnicas y estilos. Esta vez, “Mulan”, tendrá su estreno en Nueva York del 18 al 20 de septiembre en el David H. Koch Theater del Lincoln Center. Creada por las coreógrafas Zhou Liya y Han Zhen, la producción combina danza clásica china, artes marciales, música original y una puesta de carácter épico que recupera la antigua leyenda desde una mirada centrada en la identidad, la vulnerabilidad y el deseo de paz de su protagonista.
Producida e interpretada por el China Ningbo Performance & Arts Group y presentada por China Arts and Entertainment Group (CAEG), la obra es ganadora del China Dance Lotus Award, máximo reconocimiento de la danza china.
En esta versión de Zhou Liya y Han Zhen, Mulan no aparece únicamente como la guerrera valiente capaz de enfrentarse al peligro. Detrás de la armadura sobreviven la joven que extraña a su familia, la mujer que siente miedo ante la guerra, que duda y que sueña con recuperar su vida cotidiana. Este perfil del personaje fue el que más atrajo a Hao Ruoqi, bailarina principal del China National Opera & Dance Drama Theater, cuyo protagónico camina con ella desde hace varios años.
“Primero -comentó-, profundicé en el texto escrito para desentrañar la personalidad de Mulan y comprender cómo evoluciona a lo largo de su recorrido. Investigué las normas sociales y el contexto histórico de su época para entender qué fuerzas moldearon su temperamento y sus decisiones. Más allá del estudio del personaje, también trabajé para dominar las exigencias técnicas: las secuencias de danza clásica, la coreografía de artes marciales y la interpretación de emociones complejas y superpuestas. Me siento increíblemente afortunada de que mi personalidad esencial tenga muchos puntos en común con la Mulan que he llegado a conocer. Desde mi primera función, cada presentación me acercó un poco más a ella. Después de interpretarla durante años, siento que he crecido junto a este personaje”.
La mujer detrás de la guerrera

Los bailarines principales, Hao Ruoqi, del China National Opera & Dance Drama Theater y Xia Tian, del Ningbo Song and Dance Theater.
Uno de los mayores desafíos físicos de la obra es pasar de la fluidez de la danza clásica china a la energía cortante del combate sin quebrar la continuidad del movimiento. Mulan no se instala todo el tiempo en la furia, pero tampoco es una heroína invulnerable. Extraña a su familia, teme al campo de batalla y atraviesa momentos de inseguridad.
Hao Ruoqi buscó esos matices en pequeños detalles. De la misma manera que el protagonista masculino, Xia Tian, bailarín principal de Ningbo Song and Dance Theater, quien interpreta al general Wei, se convierte en un símbolo de humanidad y paz dentro del recorrido de Mulan. “En el plano emocional -afirmó Xia Tian-, le otorgo una actitud protectora contenida y un profundo respeto. En lo artístico, recurro a una corporalidad equilibrada, suave pero poderosa, para transmitir ese afecto no expresado. Esta base me permite dejar entrever una preocupación silenciosa, incluso en medio de brutales secuencias de batalla, lo cual aporta a mi interpretación tanto una fuerza intensa como una cálida delicadeza”.
La composición del personaje del general Wei trasciende el estereotipo del “líder del ejército”. En este caso, él es quien comprende el espíritu de Mulan. Su personalidad apunta a una óptica compasiva en medio de la guerra y, a su vez, a la defensa de una paz duradera.
Para la protagonista, presentar esta propuesta de “Mulan” en Nueva York supone además un diálogo entre culturas. “Es mucho más que presentar una obra de danza”, señaló.
La coreografía utiliza elementos contrastantes que se agudizan entre las destrezas de las batallas y los pas de deux entre ambos protagonistas.
“En nuestras escenas a dúo, reduzco el ritmo y suavizo el lenguaje corporal -aseguró Xia Tian-. Mi mirada pasa de ser intensa y autoritaria a profunda y contemplativa, e incorporo pausas deliberadas y miradas prolongadas durante mis momentos en solitario. Estas decisiones permiten revelar su conflicto interior y su capacidad de reflexión, y aportan una gran profundidad emocional bajo su apariencia heroica”.
El hecho de que la obra se construya fundamentalmente a través del movimiento adquiere una importancia particular al presentarse ante públicos que no necesariamente conocen la danza clásica china.
Para Hao Ruoqi, esa distancia cultural no representa un obstáculo. “El espectador -aseguró- no necesita conocimientos previos para entender el dolor de una despedida, la angustia de una batalla o el alivio del regreso a casa. El dolor, la nostalgia y el coraje son universales”.
La escenografía, la música y el cuerpo de los bailarines constituyen el lenguaje que permite entrar al mundo interior de “Mulan”. La dimensión visual de este ballet se apoya en un gran dispositivo escénico giratorio de 15 metros, que modifica continuamente el espacio y acompaña tanto las escenas de batalla como los momentos de mayor intimidad. Más que un simple elemento escenográfico, la plataforma funciona como una presencia dramática y como una imagen de los ciclos de la vida, la guerra y la memoria.
Los trajes de época y el diseño de iluminación completan una puesta que combina referencias tradicionales con recursos de la escena contemporánea. A su vez, la música original cumple también una función fundamental. En su partitura se entrelazan instrumentos tradicionales de la música popular china con una orquestación sinfónica, que establece un puente entre pasado y presente. De este modo, danza, música, iluminación y espacio trabajan como partes de una misma dramaturgia.
Una leyenda antigua en el presente

En “Mulan”, con coreografía de Zhou Liya y Han Zhen, el bailarín Xia Tian interpreta al general Wei. Foto gentileza de China Ningbo Performance & Arts Group.
Aunque pertenece a una tradición muy antigua, “Mulan” tiene resonancias contemporáneas. La protagonista desafía los estereotipos de género. Su sacrificio no implica renunciar a su identidad, sino iniciar un recorrido que finalmente le permite comprender quién es.
Para Xia Tian, la obra formula una pregunta insoslayable: hasta qué punto las etiquetas que la sociedad impone determinan la identidad. “La identidad no es una estructura fija, sino un camino que construimos nosotros mismos”, sostuvo.
Familia, deber, sacrificio, identidad y libertad personal atraviesan así una historia que busca ir más allá de la hazaña de una legendaria guerrera. “Mulan rompe con los estereotipos de género -reflexionó Hao Ruoqi-, y demuestra que todas las personas pueden ir más allá de las etiquetas restrictivas y perseguir con valentía su propio valor y singularidad. La historia de Mulan tiene una profunda vigencia contemporánea. Nos enseña que el deber nace del amor sincero y no de las ataduras impuestas por las expectativas externas”.
En esta “Mulan”, la batalla exterior convive con otra, más íntima: la de una joven que atraviesa la guerra sin dejar de preguntarse quién es y qué vida desea recuperar cuando finalmente pueda quitarse la armadura.
Información
Equipo creativo
Dirección general / Coreografía: Zhou Liya, Han Zhen
Dramaturgia: Zhu Hai
Composición musical: Du Ming
Dirección ejecutiva: Li Chao, Lv Zimin
Diseño escenográfico: Tan Leen
Diseño de iluminación: Han Jiang
Diseño de vestuario: Wang Yukuan
Diseño de maquillaje: Jia Les
Coreografía: Han Zhen, Zhou Liya, Lv Zimin, Li Chao, Liu Wei
Roles principales (el elenco está sujeto a cambios)
Mulan: Hao Ruoqi
General Wei: Xia Tian
Rou’er: Wu Wei
Padre de Mulan: Wang Zheng
Mulan niña: Liu Siyu
Eunuco: Du Boyan
“MULAN” se presentará del 18 al 20 de septiembre de 2026 en el David H. Koch Theater, Lincoln Center for the Performing Arts, Nueva York. Habrá funciones el viernes y sábado a las 7:30 p. m., sábado a la 1:30 p. m. y domingo a las 2:30 p. m. Las entradas comienzan en 30 dólares.
Entradas: https://www.davidhkochtheater.com/tickets-and-events/mulan.


