Ballet Nacional de Cuba

Dos estrellas y una escena

Presentaciones del ballet “Don Quijote” en el Teatro Nacional de Cuba. Versión en tres actos y cuatro escenas con música en vivo por la Orquesta Sinfónica del Gran Teatro “Alicia Alonso”. En los protagónicos: los bailarines invitados, Marianela Núñez y Patricio Revé.

Deja un comentario Por () | 26/01/2026

Marianela Núñez, del Royal Ballet de Londres y Dani Hernández (BNC) en “Don Quijote”, versión de Alicia Alonso. Foto: Maykel Espinosa. Gentileza BNC.

Marianela Núñez, del Royal Ballet de Londres y Dani Hernández (BNC) en “Don Quijote”, versión de Alicia Alonso. Foto: Maykel Espinosa. Gentileza BNC.

El Ballet Nacional de Cuba, patrimonio cultural de la Nación, tradicionalmente programa en fiestas navideñas el ballet “Cascanueces” (coincidente con otras grandes compañías foráneas), pero en esta ocasión decidió reponer su producción integral de “Don Quijote”. Su justificación para tal cambio sería la afortunada posibilidad de que una estrella del ballet mundial como es la argentina Marianela Núñez aceptara ajustar su apretada agenda con el Royal Ballet, y viajara hasta la Mayor de las Antillas para cumplir una añorada desiderata: bailar como Kitri junto los bailarines cubanos (sic).

Así sucedió. Y pudimos admirarla en dos magistrales entregas, siempre acompañada de manera notable, como su Basilio, por el primer bailarín cubano Patricio Revé -laureado en 2018 por la crítica local-, incorporado como “principal dancer” del Royal Ballet para la temporada 2026-2027, según el anuncio de su director Kevin Ohare.

Un poco de historia

Antes de tratar de exponer aquí mis criterios sobre lo bailado, creo necesario ofrecer algunas referencias históricas de esta versión integral del “Don Q” del BNC, y para ello -con mis agradecimientos-, me auxiliaré con los valiosos textos elaborados preciosamente por el editor e investigador Ahmed Piñeiro, para el lujoso programa de mano gratuito, de muy limitada tirada para la gran Sala Avellaneda del Teatro Nacional de Cuba.

Como es tal vez conocido por muchos, la novela homónima de Miguel de Cervantes pasó a la danza con el título de “Las bodas de Camacho” (perteneciendo su narrativa a los capítulos XXI y XXII de dicha novela), que inspiraron al coreógrafo y bailarín marsellés Marius Petipa y al compositor Ludwig Mikus. En 1869 se produce el estreno de la primera versión en cuatro actos y ocho escenas en el teatro Bolshoi de Moscú. Y como dato interesante; Petipa acostumbraba a revisar (o revisitar) varias veces sus realizaciones, y de una de ellas, el ruso Alexander Gorsky reconstruyó la obra en1900, cuyo resultado se ha tomado como fuente original para los montajes que han llegado hasta nuestros días, con las variantes resultantes de la mayor o menor fidelidad de los repositores.

El ballet “Don Quijote” fue admirado por primera vez por los habaneros, de manera integral, el 21 de agosto de 1987 (si bien mucho antes se conoció el grand pas de deux o algunos fragmentos con bailables), mediante un montaje colectivo en el que intervinieron maestros y ensayadores del BNC bajo la égida de la bailarina y “maitre” Laura Alonso (entonces jefa del Departamento de Docencia en la compañía), sobre la base de Petipa y Gorsky, con pinceladas provenientes de otras versiones al uso. Igualmente, el Ballet de Camaguey incorporó la versión completa en 2003, con coreografía del bailarín Iván Monreal Alonso y, en 2013, se realizó otra versión debida al coreógrafo cubano residente en Alemania Gonzalo Galguera. Otras versiones contemporáneas desfilaron por los escenarios de la isla, con mayor o menor éxito pasando al cajón del olvido.

En julio de 1988, en el hoy Gran Teatro de La Habana “Alicia Alonso”, con libreto, diseños escenográficos y vestuario acreditados a Salvador Fernández, el BNC estrenó su versión integral actual del “Don Q”, con una coreografía desarrollada a partir de Petipa-Gorsky por las primeras bailarinas Marta García, María Elena Llorente y maestra Karemia Morena (quién partió al extranjero y luego, desde 1997, después de ejecutar algunas variantes en los bailables del cuerpo de baile, su nombre fue eliminado de los créditos).

El BNC convocó a Marianela Núñez y Patricio Revé, los artistas invitados a encarnar a Kitri y Basilio. Foto: Maykel Espinosa. Gentileza BNC.

El BNC convocó a Marianela Núñez y Patricio Revé, los artistas invitados a encarnar a Kitri y Basilio. Foto: Maykel Espinosa. Gentileza BNC.

Protagonistas de excelencia

Marianela Núñez y Patricio Revé, los artistas invitados a encarnar a Kitri y Basilio, no más instalados en un lujoso hotel vecino a la sede del BNC, se entregaron en cuerpo y alma a su entrenamiento, y a familiarizarse con la puesta en escena de esta versión quijotesca del BNC. Muchas horas dedicaron a incorporar las instrucciones de los maestros ensayadores para vincularse con las acciones dramáticas y sus personajes, así como la relación y ajustes necesarios con el maestro Yhovani Duarte, responsable del soporte musical con una partitura adecuada a las coreografías ya fijadas para el elenco cubano. Encomiable fue el resultado de tal esfuerzo en tan poco tiempo para enfrentarse a un público conocedor y exigente, y una orquesta actualmente constituida por una mayoría de jóvenes recién graduados en sus instrumentos, y estrenarse con una difícil partitura para ballet con orquestaciones sobre variados aires de danzas españolas tradicionales.

La Sala Avellaneda del TNC, con un aforo de unas tres mil localidades, se mantuvo a teatro lleno en todas las nueve funciones ofrecidas por el BNC de este título de los grandes clásicos del favor de los amantes de la danza académica, que agradeció con una respuesta continuada de ovaciones en ocasiones. y al final en pie durante varios minutos el vibrante espectáculo brindado por solistas y cuerpo de baile. Sin embargo, no todo fue de excelencia en los bailables, con las seguidillas, las jotas o los pasodobles, algo menos precisos en su gestualidad. En cambio, los personajes importantes en las pantomimas encarnados por notables bailarines de carácter, como el Quijote de Dani Hernández, el tabernero Lorenzo de Ernesto Díaz o el Sancho Panza de Dairon Darias.

Ahora nos detendremos a señalar las sobresalientes calificaciones de los protagonistas, tanto por la magistral ejecución técnica por la limpieza en cada paso, tanto en solos como en los pasos a dos, así como la cuidadosa demostración del dominio escénico sin histrionismo al extremo. De la Kitri argentina, modélica figura de la escuela inglesa, fueron ejemplares el legato de sus evoluciones en los giros y los grand jetés con sus distinguidos port des bras al acentuar las líneas melódicas del soporte musical (algunas disonancias emergieron del foso), así como el poderío demostrado en el trabajo con las puntas, sin descuidar el “en dehors” en los momentos de gran virtuosismo. Su gran clase sin duda la coloca entre las más brillantes bailarinas del momento.

Estamos seguros de que Patricio Revé, con una formación consolidada sobre la base de la escuela cubana de ballet, fue la mejor elección para este Basilio como partenaire atlético y elegante de Marianela Núñez, con el cual consiguió la confianza necesaria para la correcta terminación de sus retadoras cargadas, el maridaje de las dos escuelas académicas resultó excepcional, por la complicidad emergente en sus pas de deux. Un solo reproche de poca monta para Revé: su expresividad dramática es una asignatura pendiente.

La entrega artística de estos portentosos bailarines fue vibrante, como fueron también evidentes las ovaciones prolongadas al cierre de cortinas. La audiencia en pie no se detenía al exclamar vivas a “Nela, Nela”.

Una dupla ovacionada, Marianela Núñez y Patricio Revé, en la sala Avellaneda del TNC. Foto: Maykel Espinosa. Gentileza BNC.

Una dupla ovacionada, Marianela Núñez y Patricio Revé, en la sala Avellaneda del TNC. Foto: Maykel Espinosa. Gentileza BNC.

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