
Alvin Ailey American Dance Theater en “Revelations” en el Warner Theatre. Foto: Danica Paulos. Gentileza AAADT.
El Alvin Ailey American Dance Theater (AAADT) lanzó en Washington DC su gira 2026, que marca el comienzo de un recorrido por 20 ciudades de los Estados Unidos. Esta vez, la compañía fundada por el inolvidable Alvin Ailey inaugura una nueva era bajo la dirección artística de Alicia Graf Mack, reconocida bailarina y educadora, marcada por el legado de Ailey y originaria del área de Washington, D.C.
Desde el 30 de enero al 8 de febrero, las funciones promovidas por Live Nation se realizaron en el histórico Warner Theatre, reconocido desde hace más de un siglo como un emblema del espectáculo en la ciudad. Con un repertorio variado que incluyó clásicos del repertorio de Ailey tales como “Cry” o la emblemática “Revelations”, la compañía mostró, como lo viene haciendo todos los años, que el espíritu de Ailey está vivo en el alma de sus bailarines.
Esta temporada, concebida como un “legado en movimiento”, muestra nuevamente a los magníficos bailarines de AAADT y su innegable maestría artística y técnica. Cuatro estrenos mundiales: “Embrace”, de Fredrick Earl Mosley, “Difference Between”, de Matthew Neenan, “Song of the Anchorite”, de Jamar Roberts y “The Holy Blues” de Jawole Willa Jo Zollar en colaboración con Samantha Figgins y Chalvar Monteiro fueron parte de esta propuesta que culminó el 6 y el 8 de febrero con un especial de Ailey que incluyó fragmentos de obras memorables como “Night Creature”, “A Song for You”, “Pas De Duke”, “Hidden Rites” y “Cry”.

Jacquelin Harris y su magnífica energía en la interpretación de un clásico del repertorio de Alvin Ailey. Foto: Glyn Stanley. Gentileza AAADT.
El viernes 6, a pesar de la nieve y de las temperaturas que llegaron a 15 bajo cero, el público esperó calmo en una larga fila en la calle hasta el momento de entrar. La primera obra, que no hizo más que confirmar que Ailey es un indiscutible de la danza contemporánea internacional, fue “Night Creature” (Movimientos 2 y 3). El ballet se estrenó por primera vez en un especial de televisión en 1974, “Ailey Celebrates Ellington”, y dos años más tarde subió al escenario del Lincoln Center de Nueva York. Un homenaje al jazz y a Duke Ellington.
La reposición de Masazumi Chaya, con diseños de vestuario de Jane Greenwood recreados por Barbara Forbes, permitió recuperar en escena el espíritu de la danza de Ailey. La sutil iluminación de Chenault Spence hizo que esta pieza adquiera una magia especial. Movimientos ondulantes, felinos, acompasados, y bailarines estupendos hacen que esta obra se convierta en un todo de una enorme belleza estética.
Al despliegue extravagante y llamativo de “Night Creature” se sumó un fragmento de “Love Songs”, “A Song for You” (1972). La obra, constituida por tres partes en las que el virtuosismo técnico y dramático pone sobre la escena la calidad y solvencia de los bailarines de la compañía. Este solo lírico es una puerta hacia la emoción y la esperanza. Bello y profundo.
Luego, otro fragmento de uno de los clásicos pas de deux de Ailey, “Pas de Duke”. Creado originalmente en 1976 para Judith Jamison y Mikhail Baryshnikov, es una obra de un enorme virtuosismo y, al mismo tiempo, un intercambio de destrezas técnicas que requiere de un trabajo profundo de interpretación. Es una pieza especial, que se recrea con cada nuevo intérprete y a su vez permite descubrir el alma de cada bailarín que transita por ella. Ashley Kaylynn Green y Patrick Coker hicieron una estupenda interpretación de esta joya de la danza.
Alvin Ailey se refirió a “Hidden Rites”, otro de los fragmentos que interpretó la compañía, como una forma de acercamiento a los rituales ancestrales de seducción. Creada en 1973, fue uno de los ballets más experimentales de su carrera. Una fusión de jazz, danza moderna, neoclásico y tradiciones, Ailey construyó una obra compuesta por grupos, solos y dúos para un elenco de 19 bailarines que celebraba a los hombres, a las mujeres, al amor y a la muerte. El dúo integrado por Corrin Rachelle Mitchell y James Gilmer logró encontrar el lenguaje justo para una obra de esta naturaleza.
En 1971, Alvin Ailey creó “Cry” como regalo de cumpleaños para su madre. Con el tiempo, se convirtió en una obra icónica de la danza estadounidense. Este solo de 16 minutos, interpretado por primera vez por Judith Jamison, está dedicado a “todas las mujeres negras del mundo —especialmente a nuestras madres—”, según expresó Ailey.

“A Song for You” (1972), obra que pertenece a la tríada de “Love Songs”. Foto: Paul Kolnik. Gentileza AAADT.
Con música popular y góspel de Alice Coltrane, Laura Nyro y Chuck Griffin, la obra se divide en tres partes que van marcando el periplo de una mujer a través de la agonía constante de la esclavitud hasta alcanzar su estado de gracia. Una obra con gran exigencia física y dramática que se convierte en algo así como la cima de toda bailarina. En el Warner Theater, la elegida fue Jacquelin Harris, cuya energía y solvencia técnica dejan sin aliento. Conmovedora y vibrante interpretación que hizo levantar de sus butacas a la platea.
Y para el final, la favorita del repertorio. La infaltable “Revelations” (1960). Un clásico necesario de la danza contemporánea. Una obra maestra de la narrativa coreográfica. Ailey la concibió cuando apenas tenía 29 años, “Revelations” es un tránsito hacia las emociones más profundas plasmadas en un lenguaje que funde la danza y el teatro a través de “negro spirituals” y una combinación perfecta de colores, vestuarios y escenografías.
La obra de Ailey trasciende tiempos y fronteras y, sin duda, abre el alma, la esperanza y las emociones propias del ser humano. Una síntesis de belleza, reflexión social y exploración de los límites del cuerpo y las emociones.


