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	<title>Danzahoy &#187; Teatro Lírico Nacional</title>
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		<title>La última diva dice “Adiós”</title>
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		<pubDate>Mon, 04 Nov 2019 01:44:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mgueler</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Los cubanos despidieron un emblema de la danza con lágrimas y ovaciones. Predominaron sus rosas favoritas al pie de la importante escalinata de mármol del gran vestíbulo de la Sala Federico García Lorca del Gran Teatro de La Habana, que hace pocos años fue bautizado con su nombre
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				<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_13806" class="wp-caption aligncenter" style="width: 610px"><a href="http://www.danzahoy.com/home/wp-content/uploads/2019/11/funerales-AA.jpg"><img class="size-large wp-image-13806" alt="Viengsay Valdés y los bailarines del Ballet Nacional de Cuba acompañan a líder y mentora considerada una de las grandes bailarinas del siglo XX. Foto gentileza BNC. " src="http://www.danzahoy.com/home/wp-content/uploads/2019/11/funerales-AA-600x400.jpg" width="600" height="400" /></a><p class="wp-caption-text">Viengsay Valdés y los bailarines del Ballet Nacional de Cuba acompañan a líder y mentora considerada una de las grandes bailarinas del siglo XX. Foto gentileza BNC.</p></div>
<p style="text-align: justify;">Con honras fúnebres nacionales y manifestación popular de duelo en las principales arterias de La Habana, los cubanos dieron el último adiós, con lágrimas y vivas a su admirada, inconmensurable e irrepetible prima ballerina assoluta, Alicia Alonso (née, Alicia de la Caridad Martínez del Hoyo -21 de diciembre de 1920-19 de octubre de 2019), considerada como la última diva de la danza del siglo XX.</p>
<p style="text-align: justify;">Una extraordinaria capilla ardiente, presidida por la enseña en nacional, fue instalada en medio de hermosas y espléndidas decoraciones florales con predominio de sus rosas favoritas, al pie de la importante escalinata de mármol del gran vestíbulo de la Sala Federico García Lorca del Gran Teatro de La Habana, que hace pocos años fue bautizado pertinentemente “Alicia Alonso”. Allí estaba la diosa de la danza “dormida” en su magnífico ataúd plateado, ataviada con un soberbio vestido y bandeau de su color favorito, el azul del cielo de su amantísima patria. (Viene a colación, un apotegma que utilizó en varias entrevistas: “el arte no tiene patria pero el artista sí”).</p>
<p style="text-align: justify;">Con emoción visible -durante ocho horas-, un desfile de admiradores y personalidades formaron largas filas en las calles aledañas al coliseo habanero para ingresar al recinto y ofrecerle su silencioso tributo con flores y un beso al vuelo. Apreciamos entonces la diversidad e inclusión de estos, desde diplomáticos, miembros del clero secular, militares, amas de casa con sus niños, funcionarios, obreros, ancianos hasta con discapacidades motoras, y esa diversidad que tiene nuestro pueblo. Seguramente algunos no vieron bailar a la Alonso, mas era su icono o paradigma nacional.</p>
<p style="text-align: justify;">La salida del cortejo fúnebre estaba fijada a las cuatro de la tarde, para dirigirse al Cementerio Colón donde sus restos mortales reposarían finalmente en humilde panteón de granito, junto a los restos de sus progenitores. Seis elegantes jóvenes solistas del BNC tuvieron el privilegio de llevarla en andas con sutil marcialidad hasta las grandes puertas principales del imponente coliseo del antiguo Paseo del Prado, arropados con la música de Adam correspondiente a la escena final de su antológica versión de “Giselle”. Momento indescriptible cuando la multitud que esperaba en las aceras del parque Central estalló al unísono con aplausos y ovaciones de viva Giselle-Alicia. Luego, conmovedoras escenas se repitieron a lo largo de los varios kilómetros del trayecto de los coches fúnebres, previamente elegido para llegar hasta su última morada.</p>
<p style="text-align: justify;">Otra multitud de pueblo esperaba su arribo en el principal campo santo habanero; rompiendo a su entrada el ominoso silencio reinante con aplausos y vivas -esta vez no hubo ingreso en la Capilla central para efectuar el acostumbrado responso en el rito católico, siempre que los familiares lo soliciten previamente-, hasta llegar a la tumba familiar. La ceremonia dio inicio con las notas del Himno Nacional, cantada por todos los presentes, acto seguido la brillante facundia oratoria del Dr. Eusebio Leal, Historiador de la Ciudad de La Habana, nos embargó en la tristeza pero nos despertó la contradictoria sensación que produce la despedida de los que alcanzan por sus méritos la inmortalidad: la diva con su gloriosa y triunfal trayectoria artística entre los vivos, “ahora ya marcha hacia el olimpo” dijo Leal. Presentes estaban su esposo, el Dr. Pedro Simón, director del Museo nacional de la Danza, su nieto Iván Monreal, bailarín y profesor de ballet y una de las hijas de éste, así como el actual Ministro cubano de cultura.</p>
<p style="text-align: justify;">No debo olvidar un bien pensado detalle previsto para estas Honras Fúnebres, al tratarse de la despedida física de una excelsa bailarina: la presencia constante -en el velatorio- de la música a través de la Orquesta sinfónica del GTHAA, con su director titular Giovanni Duarte, y el apoyo exquisito de algunos de los primeros solistas del Teatro Lírico Nacional, nos entregaron escogidos temas de las óperas favoritas de la Alonso, así como archiconocidos fragmentos de los grandes ballets clásicos que siempre llevarán la indeleble impronta de cubanía de esta excepcional intérprete.<br />
<b></b></p>
<p style="text-align: justify;"><b>Mito y leyenda </b></p>
<p style="text-align: justify;">Toda esta conmoción cultural acontecida en el archipiélago cubano, con la desaparición física de una personalidad de la luz, que no deja de irradiar como ha sido Alicia Alonso, ha sido bien sustentada por el aluvión justificado de obituarios y artículos en los medios de comunicación del orbe, tanto los especializados como la gran prensa y las agencias informativas globales. Pudiera objetarse el tono apostrófico y reiterativo, y hasta pifias históricas, de algunos de éstos, con tópicos trillados al intentar desentrañar la magnitud de este “fenómeno” que emergió y se desarrolló en una pequeña isla del Caribe, por los años 20 de la pasada centuria, hasta convertirse -tras un largo recorrido de 98 años-, en la última diva de la danza del siglo XX (cubana y universal).</p>
<p style="text-align: justify;">Fue el resultado del consiguiente y consecuente rigor y disciplina del trabajo cotidiano en los salones de clases y ensayos, al recibir los legados técnico-estilísticos de los entonces grandes maestros del género, tales como Michel Fokine, Anton Dolin, Antony Tudor, George Balanchine, por  solo mencionar los más próximos, además los iniciáticos como Yavorsky o Fedorova. De ellos aprendió cómo interpretar los diferentes estilos; cómo administrar adecuadamente las energías; cómo oxigenar óptimamente el cuerpo y los músculos con métodos probados de manera empírica; la atención precisa para respetar la musicalidad según los tempos de una masa orquestal bien dirigida. Todo ello fue transmitido por la Alonso a las generaciones sucesivas de bailarinas y bailarines, con la contribución fundamental de los hermanos Fernando y Alberto Alonso, dando por creación conjunta el “milagro” de una nueva escuela de danza clásica en este lado de la luna: la Escuela Cubana de Ballet. Logros probatorios de su eficacia formativa fueron certificados con la lluvia de medallas de oro, plata o bronce ganadas en buena lid por los danzantes cubanos en los más importantes concursos de ballet de Europa o Estados Unidos. La cumbre de su reconocimiento mundial ocurrió con el otorgamiento del Grand Prix de la Ville de Paris a Alicia Alonso por su interpretación y puesta en escena integral del ballet “Giselle”. El Ballet de la Ópera de París incluyó en su repertorio la versión cubana de esta icónica pieza -que tuvo su premier mundial en 1841 por Carlota Grisi y el corps de ballet del teatro principal de la Ciudad Luz-, que la mantuvo en cartel durante una década.</p>
<p style="text-align: justify;">Recordemos, por supuesto, los avatares personales para conducir y desarrollar su carrera en los Estados Unidos junto con Fernando Alonso en la School of American Ballet y luego su paso al cuerpo de baile del Ballet Theatre, con Lucia Chase al frente; el nacimiento prematuro de su hija Laura y, cuando comenzaba su ascenso a los primeros rangos del que luego fue ABT, sucede el lamentable accidente ocular del desprendimiento de retina en su período veinteañero. Recuperada, tras un reposo absoluto de poco más de un año, Alicia Markova enferma la eligió como la única solista capaz de remplazarla en “Giselle” junto a su primer partenaire:  Anton Dolin.</p>
<p style="text-align: justify;">Fue su primer gran triunfo en la escena del viejo Metropolitan Opera House , si tenemos en cuenta los elogios de los más importantes críticos de danza de aquel momento. Sobresaliente fue su memoria, como es reconocido públicamente por sus colegas estelares en el conjunto neoyorquino: era posible que Alonso bailara hasta tres diferentes obras coreográficas en un mismo programa para cada función según comentara su entonces colega Agnés de Mille.</p>
<p style="text-align: justify;">La ceguera progresiva nunca la arredró ante la ejecución de nuevas obras o experimentar con nuevos compañeros de baile y coreógrafos. Siempre se las arregló para solucionar los posibles obstáculos en un nuevo baile o escenario. Cuando se aproximaba a la ceguera casi total, jamás aceptó se cambiara una producción o puesta en escena para evitarle un posible accidente en público: ella se reajustaba con nuevos movimientos, giros o saltos con ayuda de su compañero de baile al uso. Para los montajes de sus coreografías concibió un ingenioso sistema a base de cerillos y sus cajitas de cartón, y sus diseños eran asumidos por los respectivos asistentes.</p>
<p style="text-align: justify;">Más allá de detalles acumulados a través de varias décadas, deseo plasmar su espíritu arriesgado para incursionar en otras manifestaciones ajenas a la danza clásica, era  un afán de conocimientos sin límites, que muchas veces incorporaba a su labor creativa: por ejemplo, participar en expediciones espeleológicas, tratar de conocer los avances en los viajes al cosmos; los éxitos olímpicos de los atletas cubanos; las búsquedas creativas por los más destacados artistas de las artes visuales del país, entre otras<br />
Además de sus incursiones en temas insospechados por el público balletómano: su amor a los animales domésticos particularmente los perros ( su padre fue médico en veterinaria, particularmente de la rama equina militar).<br />
<b></b></p>
<p style="text-align: justify;"><b>Alicia Alonso, según sus discípulos</b></p>
<p style="text-align: justify;">Durante las penosas horas del adiós, tres destacadas figuras del ballet cubano confiesan su fidelidad y reconocimiento a la gran maestra. Viengsay Valdés, hace unos meses nombrada subdirectora artística y a la aurora de tomar las riendas de la compañía, nos desvela con franqueza sus sentimientos: “Hoy siento el deber y el compromiso aun más fuerte con su legado artístico. Sus consejos tan acertados en cada momento… Los que conocimos su obra y su pensamiento, nos sentimos en el deber de transmitirlo para que se mantenga vivo su ideario… La constancia, la exigencia, la calidad interpretativa y técnica, la pasión por la danza –contagiosa- y la determinación de Alicia, son cualidades que pocas personas reúnen… Todavía con 74 años su agilidad del movimiento de sus pies era asombrosa, cuando la vi haciendo sola la barra y un pianista tocando algunas melodías”.</p>
<p style="text-align: justify;">Por su parte, la primera bailarina Anette Delgado comentó: “…Es difícil decirle adiós a esta gran mujer que junto a Fernando y Alberto Alonso crearon algo tan grande como la Escuela cubana de ballet, que gracias a su empeño por llevar la danza a todos los rincones de esta Isla me permitió llegar a ser la artista que soy hoy en día… Doy gracias a la vida por permitirme y permitirle a tantas generaciones de bailarines llegar a estar a su lado, escucharla, aprender y adquirir sus conocimientos, entender la razón del por qué y para qué danzamos…seguirá siendo nuestro faro… su lucha incansable y su perseverancia ante cualquier  dificultad, su afán por poner en lo más alto el nombre del BNC y la danza a nivel mundial”, concluyó.</p>
<p style="text-align: justify;">El reconocido bailarín Carlos Acosta, estaba con su compañía Acosta Danza en gira por Asia cuando recibió la infausta noticia, y envió este mensaje, del cual damos a conocer algunas líneas.</p>
<p style="text-align: justify;">“No puedo dejar de pensar en todo lo que le debemos, en el extraordinario legado que Alicia nos ha dejado. Siendo hija de una pequeña isla del Caribe, Alonso se impuso a todas las barreras de los que decían que el ballet era un arte de países desarrollados, que el físico y el temperamento latino no se ajustaba a los requisitos de la danza clásica. Todos estos prejuicios fueron demolidos cuando Alicia Alonso entró en escena.</p>
<p style="text-align: justify;">…Tuve la dicha de bailar con ella. En otro momento tuve el privilegio de que me tomara ensayos en “El espectro de la rosa”, de Michel Fokine. Fue una experiencia inolvidable… Ese día quedé deslumbrado por sus conocimientos y su memoria (como lo estuvo Agnes de Mille), y por el recuerdo de esas historias lejanas que al ella contarlas se hacían tan cercanas… Junto a los artistas de Cuba seguiré trabajando para que nuestro país siga creciendo. Creo que esa es la mejor manera de honrar su nombre”, sentenció Acosta al finalizar su mensaje.</p>
<p style="text-align: justify;">Nunca será ocioso retornar al magisterio martiano, para ello lo cito: “la muerte no es verdad cuando bien se ha cumplido la obra de la vida”.</p>
<p style="text-align: justify;">
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		<title>Mozart vuelve a escena</title>
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		<pubDate>Wed, 13 Mar 2019 22:19:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mgueler</dc:creator>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Carmina Burana]]></category>
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		<category><![CDATA[Denise Falcón]]></category>
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		<category><![CDATA[Paula Fernández]]></category>
		<category><![CDATA[Réquiem]]></category>
		<category><![CDATA[Teatro Lírico Nacional]]></category>
		<category><![CDATA[W. A. Mozart]]></category>

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		<description><![CDATA[A teatro lleno y durante seis funciones en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, la compañía estrenó su nueva súper producción, “Réquiem”, sobre la obra maestra de W. A. Mozart. En este proyecto también colaboraron el Teatro Lírico Nacional y la Orquesta sinfónica del GTHAA.]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_13463" class="wp-caption aligncenter" style="width: 610px"><a href="http://www.danzahoy.com/home/wp-content/uploads/2019/03/ESK0391.jpg"><img class="size-large wp-image-13463" alt="La puesta en escena de “Requiem” correspondió a Miguel Iglesias, director general de Danza Contemporánea de Cuba por más de tres décadas y la coreografía a George Céspedes. Foto: Enrique Smith (Kike). Gentileza DCC." src="http://www.danzahoy.com/home/wp-content/uploads/2019/03/ESK0391-600x397.jpg" width="600" height="397" /></a><p class="wp-caption-text">La puesta en escena de “Réquiem” correspondió a Miguel Iglesias, director general de Danza Contemporánea de Cuba por más de tres décadas y la coreografía a George Céspedes. Foto: Enrique Smith (Kike). Gentileza DCC.</p></div>
<p>Danza Contemporánea de Cuba ha estrenado  -a teatro lleno las seis funciones en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso-, su nueva súper producción “Réquiem”, sobre la excelsa obra maestra de W. A. Mozart, con la inestimable colaboración del Teatro Lírico Nacional (coro de 30 voces y cuatro destacados solistas) y la Orquesta sinfónica del GTHAA (siguiendo el esquema instrumental de finales del siglo XVIII, para el que fue compuesto) .</p>
<p>La puesta en escena correspondió a Miguel Iglesias (director general de DCC por más de tres décadas) y la dirección musical al maestro Giovanni Duarte (titular de la orquesta y director general del TLNC). La coreografía, inspirada en los textos latinos de la liturgia católica, se debe a George Céspedes, que nos ofrece una visión contemporánea de la última obra compuesta por Mozart (finalizada por su discípulo F. X. Sussmayr) con movimientos motivados en el transcurso de los siete bloques en que está dividida la pieza musical, cuyos danzantes interactúan con los cantantes solistas y el coro, para mostrarnos la fuerza expresiva y la belleza de esta partitura, destinada a los oficios religiosos por el fallecimiento de una encumbrada personalidad.</p>
<p>Según consigna el programa de mano, los creadores han producido “un concierto teatralizado en honor a los que fallecen cada minuto en el planeta. Un concierto en honor a la vida. Un espectáculo para sensibilizar a la humanidad en estos momentos que vive el mundo, por medio de la música más hermosa, dramática y reveladora que jamás se haya concebido…”.</p>
<p>Los efectos especiales que fueron proyectados sobre una pantalla transparente como ciclorama mostraban, según los pasajes del texto litúrgico, imágenes de nuestro planeta girando en la Vía Láctea; un ser humano desnudo en posición fetal flotando en el espacio sideral; explosiones telúricas; tropas en acciones bélicas; el mal trato de nuestra “casa común”; otros actos contaminantes de nuestra atmósfera.</p>
<div id="attachment_13464" class="wp-caption aligncenter" style="width: 610px"><a href="http://www.danzahoy.com/home/wp-content/uploads/2019/03/ESK0542.jpg"><img class="size-large wp-image-13464" alt="En “Requiem”, los bailarines de Danza Contemporánea de Cuba interactúan con los cantantes solistas y el coro del Teatro Lírico Nacional. Foto: Enrique Smith (Kike). Gentileza DCC." src="http://www.danzahoy.com/home/wp-content/uploads/2019/03/ESK0542-600x397.jpg" width="600" height="397" /></a><p class="wp-caption-text">En “Réquiem”, los bailarines de Danza Contemporánea de Cuba interactúan con los cantantes solistas y el coro del Teatro Lírico Nacional. Foto: Enrique Smith (Kike). Gentileza DCC.</p></div>
<p>La escritura coreográfica se identifica con otros trabajos precedentes de Céspedes –como su “Carmina Burana”- particularmente en el diseño escénico de las secciones grupales, siempre punteadas con un eclecticismo posmoderno, aleatorio, empero con rigor en las combinaciones matemáticas. En nuestra opinión, el discurso coreográfico triunfa en las secciones de mayor dramatismo donde intervienen dúos, tríos de combinaciones indistintas (una chica y dos chicos o viceversa), cuartetos (con diversas combinaciones genéricas), así como los solos, por bailarines de ambos sexos, todos exhibiendo la portentosa proyección de sus dinámicas musculares, adquiridas en su riguroso entrenamiento.</p>
<p>Las partes vocales ofrecieron una entrega de altos calibres, tanto la estelar soprano Milagros de los Ángeles, como las voces masculinas, especialmente el contratenor Frank Ledesma y el bajo Marcos Lima, por sus dones interpretativos y por la clara dicción apreciadas en dos de las representaciones  que este cronista pudo asistir. La orquesta del teatro –en el foso- y el coro sobre las plataformas iluminadas ad hoc (divididas las voces femeninas y masculinas en sendos laterales) lograron una ecualización natural insospechada –con la pericia de su directora Denise Falcón-, si tenemos en cuenta los limitados recursos en cuanto a los equipos de amplificación.</p>
<p>Otros elementos con desempeños esenciales en una producción de este tipo lo constituyen el vestuario y el diseño de luces. El primero, concebido por Paula Fernández, tuvo momentos felices en las secuencias finales, y Fernando Alonso Couzo demostró sus habilidades tecnológicas en el segundo elemento, siempre con avatares inesperados en ciertos momentos.</p>
<p>En resumen, la estruendosa respuesta del respetable público por varios minutos en pie, dio fe del triunfo artístico de este nuevo reto escénico de DCC. Esto confirma el éxito conseguido en la capital mexicana, con el estreno absoluto de este proyecto cubano el pasado mes de noviembre.</p>
<p><strong>Sobre la música</strong></p>
<p>El gran misterio de la música de Mozart estriba en que incluso en sus composiciones más trágicas, jamás está ausente la sensualidad más voluptuosa. (Céspedes lo supo entender).</p>
<p>El genio de Salzburgo tenía una percepción de la muerte (como puede observarse en su última carta al padre), que se desvela en un profundo pensamiento sobre “la inextricable vinculación entre la belleza y la muerte. Su música lo ha mostrado y demostrado del modo más poderoso.</p>
<p>En este espectáculo se justifican los ideales masónicos y la conversión de Mozart. El compositor del Réquiem, residiendo en Viena, está perdido y descarriado tras la muerte de su Pigmalión y progenitor, no pudo controlar el curso de los acontecimientos. Fue afortunado en su infancia de niño prodigio, en cambio fue desafortunado en su  condición errante de hijo pródigo.</p>
<p>Mozart abrazó nobles convicciones gnósticas cuando se convirtió a la masonería. Este es un punto importante para entender los últimos años de Mozart, y para comprender la excelsa música que entonces produjo, de marcada diferencia con toda su producción anterior.</p>
<p>Mozart daba a las cosas mundanas un tratamiento siempre humorístico y sarcástico, siempre un registro cómico, salvo cuando sobrevenía la presencia grave, terrible y deseada a la vez, de la Hermana Muerte, con su promesa de “eterna luz” y  de “descanso eterno”, que visita a algún ser querido (…). El compositor salzburgués impregnó toda su música de esa impresionante duplicidad de conciencia cómica y de conciencia trágica (ritualizada y hierática) al final de su vida, en sus piezas masónicas, como en la Misa de Réquiem.</p>
<p>Finalmente esa vecindad de la Hermana Muerte adquiere presencia y sensualidad en la Misa de Réquiem. Un único grandioso ritual masónico. De esta vecindad con la muerte brota la más depurada belleza. Ella invade y contamina todas sus obras, aquellas que corresponden a sus últimos años, entre ellas la Misa de Réquiem.</p>
<p><em>Fuente: “El canto de las sirenas”, del musicólogo español Eugenio Trías. Ed. Guttemberg, 2007.<br />
</em></p>
<div id="attachment_13465" class="wp-caption aligncenter" style="width: 610px"><a href="http://www.danzahoy.com/home/wp-content/uploads/2019/03/ESK0636.jpg"><img class="size-large wp-image-13465" alt="La iluminación de “Requiem” estuvo a cargo de Fernando Alonso Couzo, quien demostró sus habilidades tecnológicas. Foto: Enrique Smith (Kike). Gentileza DCC." src="http://www.danzahoy.com/home/wp-content/uploads/2019/03/ESK0636-600x397.jpg" width="600" height="397" /></a><p class="wp-caption-text">La iluminación de “Réquiem” estuvo a cargo de Fernando Alonso Couzo, quien demostró sus habilidades tecnológicas. Foto: Enrique Smith (Kike). Gentileza DCC.</p></div>
<p><em> </em></p>
<p>&nbsp;</p>
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