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	<title>Danzahoy &#187; Orquesta sinfónica del GTHAA</title>
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		<title>En el comienzo de una nueva era</title>
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		<pubDate>Sun, 02 Feb 2020 22:14:00 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[“Cascanueces”, en versión coreográfica de Alicia Alonso sobre la original de Lev Ivánov, fue la primera obra que abrió la temporada. Una coproducción de 1998 entre el Teatro La Fenice, de Venecia; el Teatro Carlo Felice, de Génova, y la compañía cubana ahora dirigida por Viengsay Valdes.]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_13908" class="wp-caption aligncenter" style="width: 610px"><a href="http://www.danzahoy.com/home/wp-content/uploads/2020/02/cascanueces-delgado.jpg"><img class="size-large wp-image-13908" alt="Anette Delgado y Dani Hernández protagonizaron “Cascanueces” en la sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso. Foto gentileza BNC." src="http://www.danzahoy.com/home/wp-content/uploads/2020/02/cascanueces-delgado-600x396.jpg" width="600" height="396" /></a><p class="wp-caption-text">Anette Delgado y Dani Hernández protagonizaron “Cascanueces” en la sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso. Foto gentileza BNC.</p></div>
<p style="text-align: justify;">El Ballet Nacional de Cuba, el orgullo indisputable de la Mayor de las Antillas, estrena nueva directora general desde el primer día del año 2020 y así da inicio una nueva era, cuando el nombramiento oficial de la primera bailarina Viengsay Valdés fue proclamado -antes de comenzar la representación de “Cascanueces”-, por el ministro cubano de cultura AlpidioAlonso, en el escenario de la sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso. La respuesta jubilatoria del auditorio no fue de sorpresa, sino de aprobación y reconocimiento. una confirmación de los aficionados al ballet ante la acertada elección artística y política.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta re-creación de Alicia Alonso del magistral clásico “Cascanueces”, planteada en dos actos y tres escenas, fue estrenada en noviembre de 1998, durante las celebraciones del aniversario 50 de la mayor compañía de ballet de la isla en el XVI Festival internacional de ballet de La Habana.</p>
<p style="text-align: justify;">En aquel entonces hicimos referencia a las múltiples versiones existentes (más de 50), de este icónico título de los grandes clásicos decimonónicos del repertorio, el cual cuenta con un libreto de Marius Petipa y coreografia asumida “in extremis” por Lev Ivánov (mano derecha del maestro francés, quien se declaró “enfermo” poco antes del estreno fijado por el Mariinski). Petipa partió, para su guión, de una traducción francesa de Alexndre Dumas, cometiendo la “traición” (traduttore tradittore) de convertir a los enigmáticos y terroríficos personajes concebidos por el alemán E.T.A. Hoffmann (en su cuento de 1819, “El cascanueces y el rey de los ratones), en inofensivos muñecos, en simpáticos ratoncitos, dulces y copos de nieve, sin olvidar la inclusión de hadas y caballeros, al uso en los exitosos ballets “fairy” de esas épocas, tanto en Francia como en Rusia.</p>
<p style="text-align: justify;">La primera versión conocida en occidente data de 1934, llegada de la mano del maitre de ballet ruso Nicolás Sergéyev, debido al valioso rescate de sus cuadernos conteniendo las anotaciones a partir de la definitiva puesta en escena por Ivánov. Desde 1900, ha “sufrido” al cabo de un centenar de años revisiones que van desde las más convencionales hasta las más contemporáneas, pasando por otras que acentuaron los aspectos psicodramáticos de la trama narrativa hoffmaniana. Es indudable que la coreografía de este ballet sigue siendo un reto para los coreógrafos del siglo XXI.</p>
<div id="attachment_13910" class="wp-caption aligncenter" style="width: 610px"><a href="http://www.danzahoy.com/home/wp-content/uploads/2020/02/cascanueces-arabe.jpg"><img class="size-large wp-image-13910" alt="El Ballet Nacional de Cuba comienza el 2020 con un cuerpo de baile juvenil interpretando personajes clave de este clásico del ballet. Foto gentileza BNC." src="http://www.danzahoy.com/home/wp-content/uploads/2020/02/cascanueces-arabe-600x402.jpg" width="600" height="402" /></a><p class="wp-caption-text">El Ballet Nacional de Cuba empieza el 2020 con un cuerpo de baile juvenil interpretando personajes clave de este clásico del ballet. Foto gentileza BNC.</p></div>
<p style="text-align: justify;">Para comentar sobre las bondades de la versión de Alicia Alonso en este ballet, me permito reproducir un pertinente párrafo que nos ofrece el abundante y lujoso programa de mano, correspondiente a este ciclo repositor, de varias semanas (diciembre-enero). La Alonso fue una intérprete brillante de los grandes pas de deux de este título: el de la Reina de las nieves y el Hada Garapiñada, que bailó por ves primera en 1945, en tanto que estrella del Ballet Theatre y, ulteriormente, los bailó en la versión de Alexandra Fedórova con el Ballet Ruso de Montecarlo, en 1957 (la bailarina cubana confesó que era “esencialmente” idéntico al de Sergéyev).</p>
<p style="text-align: justify;">Según publicó en la revista Cuba en el Ballet (1999), el crítico y pedagogo Ismael Albelo Oti, la filosofía de la Alonso apela a un recurso moderno en la re-creación de los clásicos tradicionales, préstamo de ese gran clásico de la modernidad que fue Igor Stravinski: “la verdadera tradición es aquella que actúa como una fuerza viva que anima e informa el presente, y no la que llega a nosotros como testimonio de un pasado cumplido”.</p>
<p style="text-align: justify;">En el libro “Diálogos con la danza”, la propia Alonso ha expresado: “Cada época produce formas artísticas peculiares, que responden a un modo de vida y a un momento determinado en la evolución del lenguaje artístico (…) determinado por el desarrollo histórico de la técnica y los modos expresivos. Cuando surge un creador verdadero, el ballet se enriquece; cada aportación artística genuina sobrevive a su autor y se proyecta al futuro, integrada a esa gran tradición”. Por ende, el “Cascanueces” de la Alonso desea, a toda costa, preservar la tradición, esa que Ivánov aprendió de Petipa (sic).</p>
<p style="text-align: justify;">Aquí se restituye la magistral escena de los copos de nieve y su brillante pas de deux (actualmente no aparecen en las producciones más representadas). Los pasajes dominados por las pantomimas fueron aligerados, al remplazarlos con bailables de todo el cuerpo de baile y de los solistas. Por consiguiente, Alicia Alonso “pretende dar su visión estética del clasicismo ruso, dentro de los moldes conservadores y los respetados cánones de la escuela cubana de ballet”, apunta Albelo Oti.</p>
<p style="text-align: justify;">Las nuevas directivas, acusan una sabia ejecutoria en el dominio artístico-técnico, si tenemos en cuenta el porcentaje mayoritariamente juvenil del cuerpo de baile actual de la compañía (edad promedio de 22 años), los cuales estrenan personajes claves de la narración. Valdés, quien posee sobrada experiencia con este título del repertorio, se ha rodeado de un equipo con reconocida veteranía para aportar sus saberes. Mas no bastó este esfuerzo local y decidió invitar al virtuoso bailarín argentino Julio Bocca (ex primera figura del ABT y exdirector de compañías suramericanas de ballet), para colaborar en la revisión de los ensayos del cuerpo de baile y en los ajustes estilísticos para la ejecución correcta de los fundamentales grands pas de deux con los primeros bailarines alternantes y los solistas, para clarificar los matices definitorios de los perfiles dramatúrgicos.</p>
<p style="text-align: justify;">En general, la producción mostró una sensible mejoría en el diseño de luces, particularmente en las escenas del primer acto, como es el caso la escena de los copos de nieve que contó con la disciplinada participación de la escolanía del GTH, colocada a ambos lados de la escena de la Sala García Lorca. El vestuario del italiano Fiorato ha sido desempolvado en gran parte, recobrando lucimiento. En cambio, de la escenografía no podemos decir lo mismo. Sigue evidente su deterioro en el segundo acto, tampoco la iluminación pudo enmascararlo.</p>
<p style="text-align: justify;">La Orquesta sinfónica del GTHAA, desde el foso, bajo la batuta del maestro Yhovani Duarte, su director titular, se desempeñó encomiásticamente en la entrega de esta esplendorosa y difícil partitura de Tchaikovski, una de las últimas que escribió para ballet. Las ejecuciones no olvidaron su papel de acompañante de bailarines en movimiento con especificidades dramáticas, sin embargo, algunas desafinaciones pasajeras fueron sutilmente presentes. Conocemos de la existencia de recién graduados juveniles como integrantes de los atriles del conjunto, que acometían por vez primera estas partituras.</p>
<p style="text-align: justify;">Y en el cierre final del telón, estallaron las ovaciones en pie por varios minutos. Esto permitió observar que otra impronta de la Alonso, tiene su continuidad “ad honorem” de la nueva directora general: la primera bailarina Viengsay Valdés, que no bailó en esta temporada de “Cascanueces”, salió a saludar junto con el elenco que se desempeñó la última noche, segura del importante legado que debe defender en adelante.</p>
<p style="text-align: justify;">En esta ocasión, se destacaron a lo largo del ciclo, los primeros bailarines Anette Delgado, Grettel Morejón, Dani Hernández y Rafael Quenedit; los bailarines principales Ginett Moncho, Chanell Cabrera y Yankiel Vázquez; entre los primeros solistas Daniela Gómez, Katherine Ochoa, Chavela Riera y Diego Tápanes, así como dos bisoños promisorios en Diana Menéndez y Alejandro Olivera, tanto por su desempeño técnico-estilístico como por el histrionismo revelado en sus respectivos roles. Haciendo un aparte, para hacer justicia, al señalar el trabajo integral escénico del primer bailarín de carácter Ernesto Díaz, interpretando con notable presencia y evidentes matices su desdoblamiento como el invitado Drosselmeyer.</p>
<div id="attachment_13911" class="wp-caption aligncenter" style="width: 610px"><a href="http://www.danzahoy.com/home/wp-content/uploads/2020/02/cascanueces-saludo-viengsay.jpg"><img class="size-large wp-image-13911" alt="Viengsay Valdes (ctro.) en su primer saludo como directora general del Ballet Nacional de Cuba junto a los intérpretes de “Cascanueces” en versión de Alicia Alonso. Foto gentileza BNC." src="http://www.danzahoy.com/home/wp-content/uploads/2020/02/cascanueces-saludo-viengsay-600x385.jpg" width="600" height="385" /></a><p class="wp-caption-text">Viengsay Valdes (ctro.) en su primer saludo como directora general del Ballet Nacional de Cuba junto a los intérpretes de “Cascanueces” en versión de Alicia Alonso. Foto gentileza BNC.</p></div>
<p style="text-align: justify;">
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		<title>La última diva dice “Adiós”</title>
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		<pubDate>Mon, 04 Nov 2019 01:44:02 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Los cubanos despidieron un emblema de la danza con lágrimas y ovaciones. Predominaron sus rosas favoritas al pie de la importante escalinata de mármol del gran vestíbulo de la Sala Federico García Lorca del Gran Teatro de La Habana, que hace pocos años fue bautizado con su nombre
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				<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_13806" class="wp-caption aligncenter" style="width: 610px"><a href="http://www.danzahoy.com/home/wp-content/uploads/2019/11/funerales-AA.jpg"><img class="size-large wp-image-13806" alt="Viengsay Valdés y los bailarines del Ballet Nacional de Cuba acompañan a líder y mentora considerada una de las grandes bailarinas del siglo XX. Foto gentileza BNC. " src="http://www.danzahoy.com/home/wp-content/uploads/2019/11/funerales-AA-600x400.jpg" width="600" height="400" /></a><p class="wp-caption-text">Viengsay Valdés y los bailarines del Ballet Nacional de Cuba acompañan a líder y mentora considerada una de las grandes bailarinas del siglo XX. Foto gentileza BNC.</p></div>
<p style="text-align: justify;">Con honras fúnebres nacionales y manifestación popular de duelo en las principales arterias de La Habana, los cubanos dieron el último adiós, con lágrimas y vivas a su admirada, inconmensurable e irrepetible prima ballerina assoluta, Alicia Alonso (née, Alicia de la Caridad Martínez del Hoyo -21 de diciembre de 1920-19 de octubre de 2019), considerada como la última diva de la danza del siglo XX.</p>
<p style="text-align: justify;">Una extraordinaria capilla ardiente, presidida por la enseña en nacional, fue instalada en medio de hermosas y espléndidas decoraciones florales con predominio de sus rosas favoritas, al pie de la importante escalinata de mármol del gran vestíbulo de la Sala Federico García Lorca del Gran Teatro de La Habana, que hace pocos años fue bautizado pertinentemente “Alicia Alonso”. Allí estaba la diosa de la danza “dormida” en su magnífico ataúd plateado, ataviada con un soberbio vestido y bandeau de su color favorito, el azul del cielo de su amantísima patria. (Viene a colación, un apotegma que utilizó en varias entrevistas: “el arte no tiene patria pero el artista sí”).</p>
<p style="text-align: justify;">Con emoción visible -durante ocho horas-, un desfile de admiradores y personalidades formaron largas filas en las calles aledañas al coliseo habanero para ingresar al recinto y ofrecerle su silencioso tributo con flores y un beso al vuelo. Apreciamos entonces la diversidad e inclusión de estos, desde diplomáticos, miembros del clero secular, militares, amas de casa con sus niños, funcionarios, obreros, ancianos hasta con discapacidades motoras, y esa diversidad que tiene nuestro pueblo. Seguramente algunos no vieron bailar a la Alonso, mas era su icono o paradigma nacional.</p>
<p style="text-align: justify;">La salida del cortejo fúnebre estaba fijada a las cuatro de la tarde, para dirigirse al Cementerio Colón donde sus restos mortales reposarían finalmente en humilde panteón de granito, junto a los restos de sus progenitores. Seis elegantes jóvenes solistas del BNC tuvieron el privilegio de llevarla en andas con sutil marcialidad hasta las grandes puertas principales del imponente coliseo del antiguo Paseo del Prado, arropados con la música de Adam correspondiente a la escena final de su antológica versión de “Giselle”. Momento indescriptible cuando la multitud que esperaba en las aceras del parque Central estalló al unísono con aplausos y ovaciones de viva Giselle-Alicia. Luego, conmovedoras escenas se repitieron a lo largo de los varios kilómetros del trayecto de los coches fúnebres, previamente elegido para llegar hasta su última morada.</p>
<p style="text-align: justify;">Otra multitud de pueblo esperaba su arribo en el principal campo santo habanero; rompiendo a su entrada el ominoso silencio reinante con aplausos y vivas -esta vez no hubo ingreso en la Capilla central para efectuar el acostumbrado responso en el rito católico, siempre que los familiares lo soliciten previamente-, hasta llegar a la tumba familiar. La ceremonia dio inicio con las notas del Himno Nacional, cantada por todos los presentes, acto seguido la brillante facundia oratoria del Dr. Eusebio Leal, Historiador de la Ciudad de La Habana, nos embargó en la tristeza pero nos despertó la contradictoria sensación que produce la despedida de los que alcanzan por sus méritos la inmortalidad: la diva con su gloriosa y triunfal trayectoria artística entre los vivos, “ahora ya marcha hacia el olimpo” dijo Leal. Presentes estaban su esposo, el Dr. Pedro Simón, director del Museo nacional de la Danza, su nieto Iván Monreal, bailarín y profesor de ballet y una de las hijas de éste, así como el actual Ministro cubano de cultura.</p>
<p style="text-align: justify;">No debo olvidar un bien pensado detalle previsto para estas Honras Fúnebres, al tratarse de la despedida física de una excelsa bailarina: la presencia constante -en el velatorio- de la música a través de la Orquesta sinfónica del GTHAA, con su director titular Giovanni Duarte, y el apoyo exquisito de algunos de los primeros solistas del Teatro Lírico Nacional, nos entregaron escogidos temas de las óperas favoritas de la Alonso, así como archiconocidos fragmentos de los grandes ballets clásicos que siempre llevarán la indeleble impronta de cubanía de esta excepcional intérprete.<br />
<b></b></p>
<p style="text-align: justify;"><b>Mito y leyenda </b></p>
<p style="text-align: justify;">Toda esta conmoción cultural acontecida en el archipiélago cubano, con la desaparición física de una personalidad de la luz, que no deja de irradiar como ha sido Alicia Alonso, ha sido bien sustentada por el aluvión justificado de obituarios y artículos en los medios de comunicación del orbe, tanto los especializados como la gran prensa y las agencias informativas globales. Pudiera objetarse el tono apostrófico y reiterativo, y hasta pifias históricas, de algunos de éstos, con tópicos trillados al intentar desentrañar la magnitud de este “fenómeno” que emergió y se desarrolló en una pequeña isla del Caribe, por los años 20 de la pasada centuria, hasta convertirse -tras un largo recorrido de 98 años-, en la última diva de la danza del siglo XX (cubana y universal).</p>
<p style="text-align: justify;">Fue el resultado del consiguiente y consecuente rigor y disciplina del trabajo cotidiano en los salones de clases y ensayos, al recibir los legados técnico-estilísticos de los entonces grandes maestros del género, tales como Michel Fokine, Anton Dolin, Antony Tudor, George Balanchine, por  solo mencionar los más próximos, además los iniciáticos como Yavorsky o Fedorova. De ellos aprendió cómo interpretar los diferentes estilos; cómo administrar adecuadamente las energías; cómo oxigenar óptimamente el cuerpo y los músculos con métodos probados de manera empírica; la atención precisa para respetar la musicalidad según los tempos de una masa orquestal bien dirigida. Todo ello fue transmitido por la Alonso a las generaciones sucesivas de bailarinas y bailarines, con la contribución fundamental de los hermanos Fernando y Alberto Alonso, dando por creación conjunta el “milagro” de una nueva escuela de danza clásica en este lado de la luna: la Escuela Cubana de Ballet. Logros probatorios de su eficacia formativa fueron certificados con la lluvia de medallas de oro, plata o bronce ganadas en buena lid por los danzantes cubanos en los más importantes concursos de ballet de Europa o Estados Unidos. La cumbre de su reconocimiento mundial ocurrió con el otorgamiento del Grand Prix de la Ville de Paris a Alicia Alonso por su interpretación y puesta en escena integral del ballet “Giselle”. El Ballet de la Ópera de París incluyó en su repertorio la versión cubana de esta icónica pieza -que tuvo su premier mundial en 1841 por Carlota Grisi y el corps de ballet del teatro principal de la Ciudad Luz-, que la mantuvo en cartel durante una década.</p>
<p style="text-align: justify;">Recordemos, por supuesto, los avatares personales para conducir y desarrollar su carrera en los Estados Unidos junto con Fernando Alonso en la School of American Ballet y luego su paso al cuerpo de baile del Ballet Theatre, con Lucia Chase al frente; el nacimiento prematuro de su hija Laura y, cuando comenzaba su ascenso a los primeros rangos del que luego fue ABT, sucede el lamentable accidente ocular del desprendimiento de retina en su período veinteañero. Recuperada, tras un reposo absoluto de poco más de un año, Alicia Markova enferma la eligió como la única solista capaz de remplazarla en “Giselle” junto a su primer partenaire:  Anton Dolin.</p>
<p style="text-align: justify;">Fue su primer gran triunfo en la escena del viejo Metropolitan Opera House , si tenemos en cuenta los elogios de los más importantes críticos de danza de aquel momento. Sobresaliente fue su memoria, como es reconocido públicamente por sus colegas estelares en el conjunto neoyorquino: era posible que Alonso bailara hasta tres diferentes obras coreográficas en un mismo programa para cada función según comentara su entonces colega Agnés de Mille.</p>
<p style="text-align: justify;">La ceguera progresiva nunca la arredró ante la ejecución de nuevas obras o experimentar con nuevos compañeros de baile y coreógrafos. Siempre se las arregló para solucionar los posibles obstáculos en un nuevo baile o escenario. Cuando se aproximaba a la ceguera casi total, jamás aceptó se cambiara una producción o puesta en escena para evitarle un posible accidente en público: ella se reajustaba con nuevos movimientos, giros o saltos con ayuda de su compañero de baile al uso. Para los montajes de sus coreografías concibió un ingenioso sistema a base de cerillos y sus cajitas de cartón, y sus diseños eran asumidos por los respectivos asistentes.</p>
<p style="text-align: justify;">Más allá de detalles acumulados a través de varias décadas, deseo plasmar su espíritu arriesgado para incursionar en otras manifestaciones ajenas a la danza clásica, era  un afán de conocimientos sin límites, que muchas veces incorporaba a su labor creativa: por ejemplo, participar en expediciones espeleológicas, tratar de conocer los avances en los viajes al cosmos; los éxitos olímpicos de los atletas cubanos; las búsquedas creativas por los más destacados artistas de las artes visuales del país, entre otras<br />
Además de sus incursiones en temas insospechados por el público balletómano: su amor a los animales domésticos particularmente los perros ( su padre fue médico en veterinaria, particularmente de la rama equina militar).<br />
<b></b></p>
<p style="text-align: justify;"><b>Alicia Alonso, según sus discípulos</b></p>
<p style="text-align: justify;">Durante las penosas horas del adiós, tres destacadas figuras del ballet cubano confiesan su fidelidad y reconocimiento a la gran maestra. Viengsay Valdés, hace unos meses nombrada subdirectora artística y a la aurora de tomar las riendas de la compañía, nos desvela con franqueza sus sentimientos: “Hoy siento el deber y el compromiso aun más fuerte con su legado artístico. Sus consejos tan acertados en cada momento… Los que conocimos su obra y su pensamiento, nos sentimos en el deber de transmitirlo para que se mantenga vivo su ideario… La constancia, la exigencia, la calidad interpretativa y técnica, la pasión por la danza –contagiosa- y la determinación de Alicia, son cualidades que pocas personas reúnen… Todavía con 74 años su agilidad del movimiento de sus pies era asombrosa, cuando la vi haciendo sola la barra y un pianista tocando algunas melodías”.</p>
<p style="text-align: justify;">Por su parte, la primera bailarina Anette Delgado comentó: “…Es difícil decirle adiós a esta gran mujer que junto a Fernando y Alberto Alonso crearon algo tan grande como la Escuela cubana de ballet, que gracias a su empeño por llevar la danza a todos los rincones de esta Isla me permitió llegar a ser la artista que soy hoy en día… Doy gracias a la vida por permitirme y permitirle a tantas generaciones de bailarines llegar a estar a su lado, escucharla, aprender y adquirir sus conocimientos, entender la razón del por qué y para qué danzamos…seguirá siendo nuestro faro… su lucha incansable y su perseverancia ante cualquier  dificultad, su afán por poner en lo más alto el nombre del BNC y la danza a nivel mundial”, concluyó.</p>
<p style="text-align: justify;">El reconocido bailarín Carlos Acosta, estaba con su compañía Acosta Danza en gira por Asia cuando recibió la infausta noticia, y envió este mensaje, del cual damos a conocer algunas líneas.</p>
<p style="text-align: justify;">“No puedo dejar de pensar en todo lo que le debemos, en el extraordinario legado que Alicia nos ha dejado. Siendo hija de una pequeña isla del Caribe, Alonso se impuso a todas las barreras de los que decían que el ballet era un arte de países desarrollados, que el físico y el temperamento latino no se ajustaba a los requisitos de la danza clásica. Todos estos prejuicios fueron demolidos cuando Alicia Alonso entró en escena.</p>
<p style="text-align: justify;">…Tuve la dicha de bailar con ella. En otro momento tuve el privilegio de que me tomara ensayos en “El espectro de la rosa”, de Michel Fokine. Fue una experiencia inolvidable… Ese día quedé deslumbrado por sus conocimientos y su memoria (como lo estuvo Agnes de Mille), y por el recuerdo de esas historias lejanas que al ella contarlas se hacían tan cercanas… Junto a los artistas de Cuba seguiré trabajando para que nuestro país siga creciendo. Creo que esa es la mejor manera de honrar su nombre”, sentenció Acosta al finalizar su mensaje.</p>
<p style="text-align: justify;">Nunca será ocioso retornar al magisterio martiano, para ello lo cito: “la muerte no es verdad cuando bien se ha cumplido la obra de la vida”.</p>
<p style="text-align: justify;">
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