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	<title>Danzahoy &#187; Elisa Badenes</title>
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		<title>John Cranko y su exuberante inspiración</title>
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		<pubDate>Wed, 20 Nov 2024 15:38:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mgueler</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En 133 minutos Joachim A. Lang resume más de una década de incesantes y complejísimos procesos creativos del coreógrafo sudafricano durante su paso por el Ballet de Stuttgart. Protagonizada por Sam Riley la película, que se estrenó en Alemania en octubre, narra el periodo que va de 1961 a 1973.
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				<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_16178" class="wp-caption aligncenter" style="width: 610px"><a href="http://www.danzahoy.com/home/wp-content/uploads/2024/11/cranko.jpg"><img class="size-large wp-image-16178" alt="“Cranko”, la película dirigida por Joachim A. Lang, muestra diferentes momentos creativos del coreógrafo. " src="http://www.danzahoy.com/home/wp-content/uploads/2024/11/cranko-600x600.jpg" width="600" height="600" /></a><p class="wp-caption-text">“Cranko”, la película dirigida por Joachim A. Lang, muestra diferentes momentos creativos del coreógrafo.</p></div>
<p style="text-align: justify;" align="center">Sólo muy de vez en cuando la gente de cine muestra interés por el ballet. Aún más raro es que se dedique un largometraje a la biografía de un famoso coreógrafo. “Cranko”, la película dirigida por Joachim A. Lang, protagonizada por Sam Riley y estrenada en Alemania en octubre, es una rara excepción. La cinta narra los últimos doce años de la vida del gran coreógrafo John Cranko, es decir, el periodo que va de 1961 a 1973, en el que fue director del Ballet de Stuttgart y en el que realizó las coreografías que le dieron fama mundial. Desde luego, el propósito de pintar un retrato cinematográfico de esos años en la vida del artista sudafricano establecido en Alemania es una empresa arriesgada y bastante difícil. Por una parte, y al margen de la fantástica explosión de creatividad artística que fue la colaboración de Cranko con el Ballet de Stuttgart, la vida del coreógrafo en ese tiempo no fue especialmente novelesca: fueron años de exuberante inspiración y de intenso trabajo artístico, en los que por supuesto no faltaron conflictos, tensiones, decepciones, etc., pero en los que no hay acontecimientos espectaculares, como no sea su rapidísimo ascenso al Olimpo del ballet clásico. Así pues, el material biográfico disponible no es el más apto para el cine. Por otra parte, comprimir en 133 minutos de película más de una década de incesantes y complejísimos procesos creativos es una tarea prácticamente imposible.</p>
<p style="text-align: justify;">Teniendo en cuenta estos factores no es extraño que “Cranko” se quede en intento fallido. El primer elemento que falla es el guión y lo hace por partida doble. En primer lugar Joachim A. Lang, a la vez director y guionista, no es capaz de trazar una línea narrativa clara y bien centrada. Quiere contarlo todo y acaba por contar muy poco, sin llegar a profundizar en la labor artística de Cranko, ni en su vida privada, ni en sus conflictos psicológicos. De todo ello se nos dice algo, pero de nada se dice lo suficiente. A esta fundamental debilidad del guión se suman unos diálogos artificiales y muy poco verosímiles. Este mismo guión tiene otra faceta problemática. Según el escritor Thomas Aders, la película de Joachim A. Lang sería alo así como un plagio de su novela biográfica titulada “Seelentanz” (Danza del alma), afirmación que Joachim A. Lang niega, aduciendo que las semejanzas se deben a que ambos se documentaron en las mismas fuentes para realizar sus respectivas versiones de la vida de Cranko.</p>
<p style="text-align: justify;">En cuanto al contenido en sí del largometraje, el primer problema es la indecisión que ya señalábamos en el guión. Si lo que aquí interesa es Cranko como artista, no hace falta poner énfasis en su homosexualidad e insistir en ella escenificando anécdotas reales, pero también muy banales, superfluas y, por qué no decirlo, gratuitamente indiscretas. Sin duda Cranko fue un hombre de enorme sensibilidad, pero presentarlo llorando continuamente y por cualquier trivialidad lo convierte en una figura bastante ridícula. Sus conflictos psicológicos, que lo llevaron hasta intentar el suicidio, no alcanzan en la película la hondura que los haría creíbles. La evolución de Cranko como coreógrafo es una faceta del personaje que a este guión parece quedarle grande: el espectador que no esté muy familiarizado con su obra coreográfica saldrá confundido y lleno de ideas falsas, tal vez incluso con muchas más perplejidades que certezas. No es nada fácil plasmar en cine la actividad creativa de un artista como Cranko. A pesar de algunos recursos ingeniosos (por ejemplo las coreografías que Cranko imagina aparecen reflejadas en sus ojos o danzadas en un lugar cualquiera, en el que se encuentra el protagonista en el instante de sentirse inspirado), el proceso creativo no es captado de modo satisfactorio. A ello contribuye la imagen edulcorada, casi idílica, que la película da de los ensayos, incluso en los momentos conflictivos, algo inverosímil para cualquiera que conozca el trabajo en la sala de ballet.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero quizá lo más decepcionante en este largometraje es el mezquino minutaje que se dedica al ballet propiamente dicho. Un espectador que no conozca la obra de Cranko se irá del cine sin tener una idea siquiera aproximada de cómo son sus ballets. Las secuencias de danza son muy breves, tanto que prácticamente no puede llegar a apreciarse ni una frase coreográfica entera. El encuadre es mayoritariamente defectuoso, fijado en partes del cuerpo, en los rostros de los bailarines (con mímica facial claramente sobreactuada), dando muy raramente una imagen completa del bailarín en movimiento.</p>
<p style="text-align: justify;">Tampoco la perspectiva ayuda: demasiado a menudo las escenas de danza están filmadas desde atrás del escenario, con los focos contra la cámara, de modo que, si por una parte se tiene la sensación de compartir el punto de vista “íntimo” que se tiene desde las bambalinas, por otra se pierde totalmente el sentido del ballet, concebido para ser visto por el público desde la sala. Por lo demás, la fotografía es de muy buena calidad, incluso excelente, si bien resulta demasiado “publicitaria”.</p>
<p style="text-align: justify;">La película fue rodada en la Ópera de Stuttgart, en los jardines que la rodean y en otros “escenarios naturales” de la vida de Cranko. Todos ellos están muy bien fotografiados, incluso demasiado bien, pues todo es muy estético y espectacular y los lugares filmados resultan bastante más bellos de lo que son en la realidad. En algunos momentos pareciera que la biografía de Cranko no es más que un pretexto para hacer publicidad de la Ópera de Stuttgart y su compañía de ballet. En otros, en cambio, nos parece estar viendo una vieja película pseudobiográfica de Hollywood, como “El fabuloso Andersen”, “El gran vals” o “El maravilloso mundo de los hermanos Grimm”. Tal es el caso del episodio en el que Cranko explica a su escenógrafo Jürgen Rose cómo ha de ser la muerte de Mercutio en “Romeo y Julieta”, una escena muy espectacular tanto por su localización (un suntuoso salón de la Ópera de Stuttgart), como por la actuación de bailarines solistas y del cuerpo de baile (todos enfundados en los trajes que imagina Rose) y por el movimiento de la cámara. Quien no conozca esta coreografía no entenderá gran cosa de lo que aquí explica Cranko, pero quedará deslumbrado por las imágenes y la música.</p>
<p style="text-align: justify;">Sam Riley, en el papel de John Cranko, demuestra ser un actor estupendo y muy dúctil. Ahora bien ¿es Cranko ese personaje bonachón y llorón que nos muestra Joachim A. Lang? Cuesta creerlo. No conocí personalmente a Cranko, pero sí a gente que trabajó con él y no tengo la sensación de que el Cranko de la película coincida demasiado con el Cranko del que oí hablar a quienes lo trataron. Lo mismo sucede con las demás figuras. Los bailarines son interpretados por los actuales miembros del Ballet de Stuttgart. Personalidades como Richard Cragun, Birgit Keil o Reid Anderson apenas son esbozadas sumariamente. Solamente Marcia Haydée, Ray Barra y Heinz Clauss alcanzan un cierto relieve. Pero también aquí la imagen que se ofrece de ellos resulta poco convincente. A la Marcia que encarna Elisa Badenes le falta el carisma de la que fue musa de Cranko. A Ray Barra, el bailarín que creó el personaje de “Onegin” en la obra maestra del coreógrafo, lo conocí personalmente muchos años más tarde y debo decir que me resulta imposible hallar algo de él en el personaje interpretado por Jason Reilly, lo cual no puede explicarse sólo por el tiempo transcurrido. No sé si la imagen que se da aquí de otro personaje clave en la trayectoria de Cranko, su protector y director de la ópera de Stuttgart Erich Schäffer, es históricamente correcta, pero en todo caso la interpretación que de él hace Hanns Zischler es uno de los mejores aspectos del largometraje.</p>
<p style="text-align: justify;">Sería injusto negar a esta película uno de los mayores méritos a los que puede aspirar una obra cinematográfica y que ésta, sin ninguna duda, tiene: es divertida. Quien conozca un poco el mundo del ballet y, sobre todo, coreografías de Cranko como “Onegin” o “Romeo y Julieta”, no se aburrirá. Y puesto que el relato resulta algo confuso, antes de ir al cine no estaría de más consultar la biografía de John Cranko en la Wikipedia&#8230;</p>
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		<title>Imperdibles para ver en familia</title>
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		<pubDate>Thu, 23 Apr 2020 18:14:39 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[El Ballet de Stuttgart continuará compartiendo en línea la serie que lanzó desde que debieron suspender las funciones a raíz de la pandemia del COVID-19. Desde el 23 al 26 de abril proyectarán “Out of Breath”, de Johan Inger, y del 1 al 3 de mayo, subirán a internet “Onegin”, de John Cranko. ]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_14034" class="wp-caption aligncenter" style="width: 610px"><a href="http://www.danzahoy.com/home/wp-content/uploads/2020/04/Onegin_Amatriain-Vogel_cStuttgarter-Ballett-e1587665334116.jpg"><img class="size-large wp-image-14034" alt="Friedemann Vogel como Onegin, Alicia Amatriain como Tatiana en la versión cinematográfica del Ballet de Stuttgart de “Onegin”, el clásico de John Cranko. Foto ©Stuttgart Ballet." src="http://www.danzahoy.com/home/wp-content/uploads/2020/04/Onegin_Amatriain-Vogel_cStuttgarter-Ballett-600x600.jpg" width="600" height="600" /></a><p class="wp-caption-text">Friedemann Vogel como Onegin, Alicia Amatriain como Tatiana en la versión cinematográfica del Ballet de Stuttgart de “Onegin”, el clásico de John Cranko. Foto ©Stuttgart Ballet.</p></div>
<p style="text-align: justify;">El Stuttgart Ballet continuará su serie StuttgartBallet@Home durante las próximas dos semanas con dos propuestas diferentes. Una obra contemporánea, “Out of Breath”, de Johan Inger y un clásico de su repertorio, “Onegin”, de John Cranko. Esta selección destaca la diversidad de los bailarines que integran la compañía y, también muestra un repertorio ecléctico que permite transitar por distintas propuestas en el campo del ballet.</p>
<p style="text-align: justify;">“Out of Breath” estará disponible por video a pedido desde el jueves 23 de abril a las 6 pm (CET) hasta el domingo 26 de abril a las 10 pm (CET). En este intenso estudio sobre la fragilidad de la vida y el siempre presente espectro de la muerte, seis bailarines saltan, trepan y se arrojan sobre, sobre y contra una pared, y entre sí. Con música de Jacob ter Veldhuis y Lájkó Félix, la pieza presenta a Agnes Su, Elisa Badenes, Hyo-Jung Kang, Jason Reilly, Shaked Heller y Louis Stiens, así como a los músicos del Staatsorchester Stuttgart. El estreno del Ballet de Stuttgart de este trabajo fue en junio de 2019.</p>
<div id="attachment_14035" class="wp-caption aligncenter" style="width: 610px"><a href="http://www.danzahoy.com/home/wp-content/uploads/2020/04/Out-of-Breath_Su_Reilly_2.jpg"><img class="size-large wp-image-14035" alt="Hasta el 26 de abril está disponible en la Web “Out of Breath”, de Johan Inger, con Agnes Su, Jason Reilly y elenco. Foto ©Stuttgart Ballet. " src="http://www.danzahoy.com/home/wp-content/uploads/2020/04/Out-of-Breath_Su_Reilly_2-600x387.jpg" width="600" height="387" /></a><p class="wp-caption-text">Hasta el 26 de abril está disponible en la Web “Out of Breath”, de Johan Inger, con Agnes Su, Jason Reilly y elenco. Foto ©Stuttgart Ballet.</p></div>
<p style="text-align: justify;">Desde el viernes 1 de mayo a las 6 pm (CET) hasta el domingo 3 de mayo a las 10 pm, el Ballet de Stuttgart presenta la versión cinematográfica de 2018 de la obra maestra de John Cranko, “Onegin”, una coproducción de UNITEL, NHK, SWR / ARTE junto con el Ballet de Stuttgart.</p>
<p style="text-align: justify;">Cranko creó “Onegin” para el Ballet de Stuttgart en 1965 (revisado en 1967) con Marcia Haydée y Ray Barra, en 1965, y Heinz Clauss en 1967 en los roles principales. Basado en la novela en verso escrita por Aleksandr Puskin, este clásico de la literatura rusa que se publicó en forma de serie entre 1823 y 1831, se abrió paso tanto en el campo del ballet como en la ópera.</p>
<p style="text-align: justify;">Una historia dramática sobre el amor no correspondido, las oportunidades perdidas y las decisiones fatídicas. La versión de Cranko es un desafío para los bailarines, no solo desde el punto de vista técnico sino desde el aspecto actoral, y los protagónicos forman parte de los roles más codiciados y más buscados en el repertorio internacional de ballet.</p>
<p style="text-align: justify;">Tatiana se enamora del amigo del poeta Lensky, Eugenio Onegin, quien llega desde San Petersburgo al campo para huir del aburrimiento, pero el amor de la joven no es correspondido. Por el contrario, el forastero prefiere provocar a Lensky y coquetear con su enamorada, Olga, hermana de Tatiana. Ambos se baten a duelo, y a partir de este hecho comienza el periplo de los protagonistas que los lleva a reflexionar sobre sus propias vidas. El desengaño, elarrepentimiento y la soledad son los pilares que definen esta historia.</p>
<p style="text-align: justify;">“Onegin”, de Cranko está considerado como uno de los grandes ballets del siglo XX y ha entrado en el repertorio de más de 35 compañías en todo el mundo. Esta versión cinematográfica presenta a Friedemann Vogel como Onegin, Alicia Amatriain como Tatiana, Elisa Badenes como Olga, David Moore como Lensky y Jason Reilly como el Príncipe Gremin. Además, Marcia Haydée hace un cameo como la nodriza de Tatiana. El vestuario y la escenografía de Jürgen Rose capturan cada uno de los tres actos, mientras la Staatsorchester Stuttgart, dirigida por James Tuggle, interpreta la partitura de Piotr I. Tchaikovsky.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta grabación está disponible en la serie StuttgartBallet @ Home por cortesía de Unitel. Todos los programas de Unitel se pueden ver en Fidelio, la plataforma en línea de UNITEL en www.myfidelio.at. Por otra parte, Unitel Edition lanzó un DVD, que incluye material adicional, y está disponible comercialmente.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Días y horarios</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><em><strong>“Out of Breath”</strong></em> -video a pedido<br />
23 de abril, 18:00 hs. hasta el 26 de abril, 22:00 hs.<br />
En el sitio web y el canal de YouTube del Ballet de Stuttgart:<br />
<a href="https://www.stuttgart-ballet.de/schedule/stuttgartballetathome">https://www.stuttgart-ballet.de/schedule/stuttgartballetathome</a><br />
<a href="https://www.youtube.com/c/dasstuttgarterballett">https://www.youtube.com/c/dasstuttgarterballett</a></p>
<p style="text-align: justify;"><em><strong>“Onegin”</strong></em> -video a pedido<br />
1 de mayo, 18:00 hs. hasta el 3 de mayo, 22:00 hs.<br />
Sólo en el sitio web del Ballet de Stuttgart:<br />
<a href="https://www.stuttgart-ballet.de/schedule/stuttgartballetathome">https://www.stuttgart-ballet.de/schedule/stuttgartballetathome</a></p>
<p style="text-align: justify;">
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		<title>Contra molinos de viento</title>
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		<pubDate>Thu, 14 Jan 2016 22:05:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mgueler</dc:creator>
				<category><![CDATA[Crítica]]></category>
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		<description><![CDATA[Hacía 20 años que la formación estatal española no presentaba un clásico completo. En versión del director de la compañía, José Carlos Martínez, "Don Quijote" se estrenó en el Teatro de la Zarzuela de Madrid. Entradas agotadas y grandes ovaciones saldaron esta aventura.]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_10393" class="wp-caption aligncenter" style="width: 610px"><a href="http://www.danzahoy.com/home/2016/01/contra-molinos-de-viento-2/donq-2/" rel="attachment wp-att-10393"><img class="size-large wp-image-10393 " alt="Cristina Casa y Anthony Pina encarnaron a los protagonistas de &quot;Don Quijote&quot;, en la última función de 2015 de la CND. Fotografía cortesía de Daniel Guinda. " src="http://www.danzahoy.com/home/wp-content/uploads/2016/01/DonQ-2-600x372.jpg" width="600" height="372" /></a><p class="wp-caption-text">Cristina Casa (Solista del Real Ballet de Flandes) y Anthony Pina encarnaron a los protagonistas de &#8220;Don Quijote&#8221;, en la última función de 2015 de la CND. Foto gentileza de Daniel Guinda.</p></div>
<p>En un lugar del Teatro de la Zarzuela, no ha mucho tiempo que vivía una ex estrella de la Ópera de París, seco de carnes, enjuto de rostro, gran luchador por la danza. Parafraseando muy libremente el comienzo de “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha”, éste podría ser el inicio de una crónica acerca de la epopeya que ha supuesto para José Carlos Martínez poner en pie el espectáculo “Don Quijote”, primer ballet clásico de noche completa interpretado por la Compañía Nacional de Danza (CND) en dos décadas.</p>
<p>Cuando Martínez fue seleccionado para dirigir la formación nacional española, una línea básica de su plan era llegar al añorado ‘full length ballet’, en terminología anglosajona, lo que sería un ballet de noche completa. Cual Quijote luchando contra constantes molinos de viento, el otrora bailarín ha realizado una progresión hacia el clásico a través de la introducción de la icónica zapatilla de punta. Finalmente, y en la que es su quinta y última temporada por contrato –pendiente de posible renovación en fechas próximas-, el director ha puesto todas las cartas sobre la mesa con su versión de “Don Quijote”. Subyace la sensación de metáfora constante en la elección de este clásico, ya que son muchos los obstáculos que ha tenido que vencer el cartagenero para llevar a cabo dignamente su empeño.</p>
<p>Muchas circunstancias confluían a la hora de decantarse por esta obra: desde el cuarto centenario de la publicación de su segunda parte –donde se insertan los capítulos XX y XXI, dedicados a las bodas de Camacho-, hasta el carácter español por antonomasia del personaje protagonista: qué mejor para simbolizar la nueva etapa de la CND que una aventura quijotesca.</p>
<p>La versión de Martínez funde en un mismo crisol elementos de la escuela francesa con esa búsqueda de lo verdaderamente español, partiendo del original de Marius Petipa (1869) y de la versión ampliamente remozada de Alexander Gorsky (1900). Si algo había claro en la intención del coreógrafo era recuperar el acento español de la obra. Por eso, tanto el bolero como el fandango de las partes características de la obra recobran parte de su sabor genuino de la mano de Mayte Chico, bailarina y coreógrafa de dicho estilo. Junto a la potenciación de la autenticidad española, confluye en la versión de Martínez un gran poso de sus décadas en el Ballet de la Ópera de París. Su gusto por el refinamiento de la escuela gala se percibe en el dibujo del acto segundo, también llamado el sueño de Don Quijote.</p>
<div id="attachment_10395" class="wp-caption aligncenter" style="width: 610px"><a href="http://www.danzahoy.com/home/2016/01/contra-molinos-de-viento-2/donq-1/" rel="attachment wp-att-10395"><img class="size-large wp-image-10395" alt="Pas de deux de &quot;Don Quijote&quot; a cargo de Cristina Casa y Anthony Pina. Foto gentileza de Daniel Guinda." src="http://www.danzahoy.com/home/wp-content/uploads/2016/01/DonQ-1-600x715.jpg" width="600" height="715" /></a><p class="wp-caption-text">Pas de deux de &#8220;Don Quijote&#8221; a cargo de Cristina Casa y Anthony Pina. Foto gentileza de Daniel Guinda.</p></div>
<p>Gozando de una importancia capital la puesta en escena de este primer ballet de noche completa de la CND en veinte años, Martínez no quiso dejar nada al azar y apostó por invitar a alguna de las grandes estrellas españolas que triunfan en el extranjero. En el debut y primeras funciones contó como protagonista con Joaquín de Luz, bailarín Principal del New York City Ballet, quien tuvo a Maria Kochetkova, Principal del San Francisco Ballet, para darle la réplica en un par de espectáculos. También acudieron a la llamada de Martínez otras figuras como Cristina Casa, Solista del Real Ballet de Flandes, quien encarnó a Quiteria en tres funciones, y en las últimas veladas, Elisa Badenes, Principal del Stuttgart Ballet.</p>
<p>Decía Ninette de Valois que lo importante era crear el cuerpo de baile porque las estrellas ya vendrían luego y, en todo caso, se podían contratar. Y el director de la CND aplicó con inteligencia este planteamiento. No obstante y ante la carencia de una escuela asociada a la compañía, cosa frecuente en otras formaciones de prestigio y calado internacional, el trabajo de generar y homogeneizar el cuerpo de baile se antoja una labor de largo recorrido. Paciencia: Roma no se construyó en un día.</p>
<p>La última función de 2015 fue protagonizada por Cristina Casa en la piel de Quiteria y Anthony Pina, en el rol de enamorado Basilio. Exultantemente feliz por bailar en su ciudad natal, Casa se mostró muy segura, poderosa y con un amplio dominio técnico. Añorando los aplausos del hogar, la bailarina madrileña desplegó un abanico de virtudes y destrezas técnicas en una Quiteria que combinó el descaro como actitud vital con el aplomo en su danza. En contraposición, el Basilio de Pina quedó empequeñecido por el empuje de Casa. El artista americano despuntó más en sus solos que en sus labores de partenaire. Apabullante resultó también la interpretación de Esteban Berlanga como Espada, quien mostró rotundidad en sus intervenciones.</p>
<p>Todos ellos discurrieron por el escenario del Teatro de la Zarzuela de Madrid durante los tres actos, con una duración de dos horas y media, en los que transcurrió la lectura de José Carlos Martínez del clásico de “Don Quijote”, en la que, por cierto, los singulares papeles de Quijote y Sancho Panza fueron encarnados respectivamente por Isaac Montllor y Jesús Florencio. Mientras que el padre de Quiteria fue corporeizado por José Antonio Beguiristain y el sacerdote por Carlos Faxas. Todas ellas, colaboraciones especiales.</p>
<p>Y para que un clásico adquiera carta de naturaleza como corresponde, qué menos que la música en directo y qué difícil resulta en ocasiones. La partitura de Ludwig Minkus fue interpretada por la Orquesta de la Comunidad Autónoma de Madrid, bajo la batuta de José María Moreno.</p>
<p>El arrollador éxito de este espectáculo. Se mide por el respaldo unánime del público, ya que todas sus funciones agotaron sus localidades –precisamente, la última velada contó en el patio de butacas con los reyes don Felipe y doña Letizia, sus hijas y la reina doña Sofía–, como por las largas ovaciones, computando ocho minutos con los que se saldó la última actuación de 2015.</p>
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		<title>Un sórdido drama sureño</title>
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		<pubDate>Tue, 29 Sep 2015 21:08:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mgueler</dc:creator>
				<category><![CDATA[Crítica]]></category>
		<category><![CDATA[A Streetcar Named Desire]]></category>
		<category><![CDATA[Alicia Amatriain]]></category>
		<category><![CDATA[David Moore]]></category>
		<category><![CDATA[Elisa Badenes]]></category>
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		<category><![CDATA[Kammertänzerin]]></category>
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		<category><![CDATA[Tennessee Williams]]></category>
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		<description><![CDATA[El Schauspielhaus acogió el espectáculo “Un tranvía llamado deseo”, con el que oficialmente se inició la temporada 2015/16 de la compañía alemana. Estrenada en 1983, la versión de John Neumeier está basada en una de las obras maestras del dramaturgo estadounidense Tennessee Williams.]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_9990" class="wp-caption aligncenter" style="width: 610px"><a href="http://www.danzahoy.com/home/2015/09/un-sordido-drama-sureno/gpends28mai15_251/" rel="attachment wp-att-9990"><img class="size-large wp-image-9990 " alt="Alicia Amatriain da vida a Blanche DuBois en &quot;Un tranvía llamado deseo&quot;. Fotografía: cortesía del Stuttgart Ballet. " src="http://www.danzahoy.com/home/wp-content/uploads/2015/09/gpends28mai15_251-600x828.jpg" width="600" height="828" /></a><p class="wp-caption-text">Alicia Amatriain da vida a Blanche DuBois en &#8220;Un tranvía llamado deseo&#8221;, coreografía de John Neumeier realizada para el Stuttgart Ballet. Foto gentileza Stuttgart Ballet.</p></div>
<p>El acto de nombramiento de los nuevos ‘Kammertänzer’ (Bailarines de Cámara) del estado de Baden-Wurtemberg, -honorífica distinción que recayó en Alicia Amatriain, Jason Reilly y Friedemann Vogel-, supuso el pistoletazo de salida de la nueva temporada del Stuttgart Ballet. El Schauspielhaus acogió el espectáculo “Un tranvía llamado deseo”, con el que oficialmente se inició la temporada 2015/16. Ganadora del Premio Pulitzer en la categoría de drama en 1948, la obra teatral homónima de Tennessee Williams se convirtió en ballet de la mano de John Neumeier, cuya première realizó el propio Stuttgart Ballet, el 3 de diciembre de 1983.</p>
<p>Treinta y dos años después, la lectura del coreógrafo estadounidense y director del Ballet de Hamburgo sobre el clásico de la literatura norteamericana  mantiene su vigencia escénica, en parte, gracias a la sólida interpretación de la compañía stuttgartense.</p>
<p>Con una duración de dos horas y otros tantos actos, el espectáculo contrapone los hechos acaecidos en Laurel (Mississippi) y focalizados en la antigua plantación familiar “Belle Rêve” (Bello sueño, en francés) con la nueva vida de la protagonista, Blanche DuBois, en Nueva Orleans, donde reside su hermana Stella y su cuñado Stanley Kowalski, un rudo obrero de origen polaco.</p>
<p>El suicidio de su marido, tras descubrir que Blanche mantuvo una relación homosexual al principio de su matrimonio, la pérdida de la plantación y su despido por haber mantenido una relación con alumnos suyos, desembocan en una confusión entre la realidad y un mundo ficticio que la protagonista genera en su mente. Todo ello mezclado con la incomprensión por parte de ésta acerca de cómo su hermana, proveniente de una familia acomodada, había podido casarse con alguien de una clase inferior. El clímax del drama se produce cuando Kowalski viola a su cuñada, produciendo que ésta pierda la cordura.</p>
<div id="attachment_9991" class="wp-caption aligncenter" style="width: 610px"><a href="http://www.danzahoy.com/home/2015/09/un-sordido-drama-sureno/gpends28mai15_147/" rel="attachment wp-att-9991"><img class="size-large wp-image-9991" alt="Los nuevos galardonados con el 'Kammertänzer', Alicia Amatriain y Jason Reilly, del Stuttgart Ballet,  en &quot;Un tranvía llamado deseo&quot;. Fotografía: cortesía del Stuttgart Ballet. " src="http://www.danzahoy.com/home/wp-content/uploads/2015/09/gpends28mai15_147-600x692.jpg" width="600" height="692" /></a><p class="wp-caption-text">Los nuevos galardonados con el &#8216;Kammertänzer&#8217;, Alicia Amatriain y Jason Reilly, del Stuttgart Ballet, en &#8220;Un tranvía llamado deseo&#8221;. Fotografía: cortesía del Stuttgart Ballet.</p></div>
<p>Esa distorsión entre realidad, ficción, aspiraciones y deseos frustrados crean un personaje poliédrico cuyos actos rozan el patetismo. De esta manera, gran parte del peso de la obra recae en la protagonista, siendo, en este caso, encarnada con maestría por Alicia Amatriain. No debe resultar sencillo asumir toda la amalgama de emociones y sensaciones que anidan en el interior de Blanche DuBois y, a su vez, los sentimientos que ella genera a su alrededor. Personaje complejo, con una gran carga en lo emocional y dramático, requiere de una intérprete veterana para hacerle frente.</p>
<p>La versión de Neumeier entremezcla fragmentos más teatrales con otros más danzados, lo que significa que todos los personajes han de mantener un óptimo nivel para dar credibilidad al drama, pero, sobre todo, el eje central de “Un tranvía llamado deseo”, Blanche DuBois. A sus 35 años, Amatriain da muestras de una soberbia madurez en el rol protagonista, en el que alterna con soltura unas frases de diálogo, con momentos más teatrales y, cómo no, su excelencia en el apartado de la danza. Si por algo se caracteriza es por su gusto por los papeles trágicos –Giselle, Tatiana, Julieta, etcétera-, en los que da rienda suelta a una profunda vena dramática, por lo que el papel de Blanche DuBois le viene como anillo al dedo.</p>
<p>También magnífico en la piel de Stanley Kowalski, el otro ‘Kammertänzer’ nombrado recientemente, Jason Reilly. Nadie mejor que él para encarnar la rudeza del antagonista de Blanche DuBois, mientras que Elisa Badenes dio vida con eficacia a Stella, la vivaracha hermana de la protagonista y esposa de Kowalski. Frente a su rol de &#8220;macho&#8221; estereotipado, David Moore corporeizó al pusilánime Allan Gray, marido de DuBois. Toda la magnificencia del decadente estilo de vida sureño y la sordidez de los bajos fondos de Nueva Orleans quedan perfectamente reflejadas en las escenas corales en las que interviene el cuerpo de baile del Stuttgart Ballet.</p>
<p>Obra compleja y de una intensidad dramática inusitada en el mundo del ballet más acostumbrado a cuentos de hadas, príncipes y princesas, “Un tranvía llamado deseo” conmueve al espectador, que se queda atornillado a su butaca ante el trágico patetismo de Blanche DuBois, protagonista interpretada por una Alicia Amatriain en su mejor momento sobre los escenarios.</p>
<p>Al caer el telón final, el patio de butacas del Schauspielhaus permanece imbuido en un silencio sepulcral, hasta que alguien inicia una salva de aplausos que se extiende durante más de siete minutos. La devoción del público alemán hacia el Stuttgart Ballet es total y se suceden los bravos durante una cerrada ovación que consigue levantar dos veces más el telón. Los aplausos son atronadores cuando sale a saludar Alicia Amatriain, quien, a buen seguro, tras la función, necesita de un rato de intimidad para desprenderse del rol de Blanche DuBois y dejarlo en el camerino, hasta el día siguiente.</p>
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