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	<title>Danzahoy &#187; Birgit Keil</title>
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		<title>John Cranko y su exuberante inspiración</title>
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		<pubDate>Wed, 20 Nov 2024 15:38:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mgueler</dc:creator>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Ballet de Stuttgart]]></category>
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		<category><![CDATA[Thomas Aders]]></category>

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		<description><![CDATA[En 133 minutos Joachim A. Lang resume más de una década de incesantes y complejísimos procesos creativos del coreógrafo sudafricano durante su paso por el Ballet de Stuttgart. Protagonizada por Sam Riley la película, que se estrenó en Alemania en octubre, narra el periodo que va de 1961 a 1973.
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				<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_16178" class="wp-caption aligncenter" style="width: 610px"><a href="http://www.danzahoy.com/home/wp-content/uploads/2024/11/cranko.jpg"><img class="size-large wp-image-16178" alt="“Cranko”, la película dirigida por Joachim A. Lang, muestra diferentes momentos creativos del coreógrafo. " src="http://www.danzahoy.com/home/wp-content/uploads/2024/11/cranko-600x600.jpg" width="600" height="600" /></a><p class="wp-caption-text">“Cranko”, la película dirigida por Joachim A. Lang, muestra diferentes momentos creativos del coreógrafo.</p></div>
<p style="text-align: justify;" align="center">Sólo muy de vez en cuando la gente de cine muestra interés por el ballet. Aún más raro es que se dedique un largometraje a la biografía de un famoso coreógrafo. “Cranko”, la película dirigida por Joachim A. Lang, protagonizada por Sam Riley y estrenada en Alemania en octubre, es una rara excepción. La cinta narra los últimos doce años de la vida del gran coreógrafo John Cranko, es decir, el periodo que va de 1961 a 1973, en el que fue director del Ballet de Stuttgart y en el que realizó las coreografías que le dieron fama mundial. Desde luego, el propósito de pintar un retrato cinematográfico de esos años en la vida del artista sudafricano establecido en Alemania es una empresa arriesgada y bastante difícil. Por una parte, y al margen de la fantástica explosión de creatividad artística que fue la colaboración de Cranko con el Ballet de Stuttgart, la vida del coreógrafo en ese tiempo no fue especialmente novelesca: fueron años de exuberante inspiración y de intenso trabajo artístico, en los que por supuesto no faltaron conflictos, tensiones, decepciones, etc., pero en los que no hay acontecimientos espectaculares, como no sea su rapidísimo ascenso al Olimpo del ballet clásico. Así pues, el material biográfico disponible no es el más apto para el cine. Por otra parte, comprimir en 133 minutos de película más de una década de incesantes y complejísimos procesos creativos es una tarea prácticamente imposible.</p>
<p style="text-align: justify;">Teniendo en cuenta estos factores no es extraño que “Cranko” se quede en intento fallido. El primer elemento que falla es el guión y lo hace por partida doble. En primer lugar Joachim A. Lang, a la vez director y guionista, no es capaz de trazar una línea narrativa clara y bien centrada. Quiere contarlo todo y acaba por contar muy poco, sin llegar a profundizar en la labor artística de Cranko, ni en su vida privada, ni en sus conflictos psicológicos. De todo ello se nos dice algo, pero de nada se dice lo suficiente. A esta fundamental debilidad del guión se suman unos diálogos artificiales y muy poco verosímiles. Este mismo guión tiene otra faceta problemática. Según el escritor Thomas Aders, la película de Joachim A. Lang sería alo así como un plagio de su novela biográfica titulada “Seelentanz” (Danza del alma), afirmación que Joachim A. Lang niega, aduciendo que las semejanzas se deben a que ambos se documentaron en las mismas fuentes para realizar sus respectivas versiones de la vida de Cranko.</p>
<p style="text-align: justify;">En cuanto al contenido en sí del largometraje, el primer problema es la indecisión que ya señalábamos en el guión. Si lo que aquí interesa es Cranko como artista, no hace falta poner énfasis en su homosexualidad e insistir en ella escenificando anécdotas reales, pero también muy banales, superfluas y, por qué no decirlo, gratuitamente indiscretas. Sin duda Cranko fue un hombre de enorme sensibilidad, pero presentarlo llorando continuamente y por cualquier trivialidad lo convierte en una figura bastante ridícula. Sus conflictos psicológicos, que lo llevaron hasta intentar el suicidio, no alcanzan en la película la hondura que los haría creíbles. La evolución de Cranko como coreógrafo es una faceta del personaje que a este guión parece quedarle grande: el espectador que no esté muy familiarizado con su obra coreográfica saldrá confundido y lleno de ideas falsas, tal vez incluso con muchas más perplejidades que certezas. No es nada fácil plasmar en cine la actividad creativa de un artista como Cranko. A pesar de algunos recursos ingeniosos (por ejemplo las coreografías que Cranko imagina aparecen reflejadas en sus ojos o danzadas en un lugar cualquiera, en el que se encuentra el protagonista en el instante de sentirse inspirado), el proceso creativo no es captado de modo satisfactorio. A ello contribuye la imagen edulcorada, casi idílica, que la película da de los ensayos, incluso en los momentos conflictivos, algo inverosímil para cualquiera que conozca el trabajo en la sala de ballet.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero quizá lo más decepcionante en este largometraje es el mezquino minutaje que se dedica al ballet propiamente dicho. Un espectador que no conozca la obra de Cranko se irá del cine sin tener una idea siquiera aproximada de cómo son sus ballets. Las secuencias de danza son muy breves, tanto que prácticamente no puede llegar a apreciarse ni una frase coreográfica entera. El encuadre es mayoritariamente defectuoso, fijado en partes del cuerpo, en los rostros de los bailarines (con mímica facial claramente sobreactuada), dando muy raramente una imagen completa del bailarín en movimiento.</p>
<p style="text-align: justify;">Tampoco la perspectiva ayuda: demasiado a menudo las escenas de danza están filmadas desde atrás del escenario, con los focos contra la cámara, de modo que, si por una parte se tiene la sensación de compartir el punto de vista “íntimo” que se tiene desde las bambalinas, por otra se pierde totalmente el sentido del ballet, concebido para ser visto por el público desde la sala. Por lo demás, la fotografía es de muy buena calidad, incluso excelente, si bien resulta demasiado “publicitaria”.</p>
<p style="text-align: justify;">La película fue rodada en la Ópera de Stuttgart, en los jardines que la rodean y en otros “escenarios naturales” de la vida de Cranko. Todos ellos están muy bien fotografiados, incluso demasiado bien, pues todo es muy estético y espectacular y los lugares filmados resultan bastante más bellos de lo que son en la realidad. En algunos momentos pareciera que la biografía de Cranko no es más que un pretexto para hacer publicidad de la Ópera de Stuttgart y su compañía de ballet. En otros, en cambio, nos parece estar viendo una vieja película pseudobiográfica de Hollywood, como “El fabuloso Andersen”, “El gran vals” o “El maravilloso mundo de los hermanos Grimm”. Tal es el caso del episodio en el que Cranko explica a su escenógrafo Jürgen Rose cómo ha de ser la muerte de Mercutio en “Romeo y Julieta”, una escena muy espectacular tanto por su localización (un suntuoso salón de la Ópera de Stuttgart), como por la actuación de bailarines solistas y del cuerpo de baile (todos enfundados en los trajes que imagina Rose) y por el movimiento de la cámara. Quien no conozca esta coreografía no entenderá gran cosa de lo que aquí explica Cranko, pero quedará deslumbrado por las imágenes y la música.</p>
<p style="text-align: justify;">Sam Riley, en el papel de John Cranko, demuestra ser un actor estupendo y muy dúctil. Ahora bien ¿es Cranko ese personaje bonachón y llorón que nos muestra Joachim A. Lang? Cuesta creerlo. No conocí personalmente a Cranko, pero sí a gente que trabajó con él y no tengo la sensación de que el Cranko de la película coincida demasiado con el Cranko del que oí hablar a quienes lo trataron. Lo mismo sucede con las demás figuras. Los bailarines son interpretados por los actuales miembros del Ballet de Stuttgart. Personalidades como Richard Cragun, Birgit Keil o Reid Anderson apenas son esbozadas sumariamente. Solamente Marcia Haydée, Ray Barra y Heinz Clauss alcanzan un cierto relieve. Pero también aquí la imagen que se ofrece de ellos resulta poco convincente. A la Marcia que encarna Elisa Badenes le falta el carisma de la que fue musa de Cranko. A Ray Barra, el bailarín que creó el personaje de “Onegin” en la obra maestra del coreógrafo, lo conocí personalmente muchos años más tarde y debo decir que me resulta imposible hallar algo de él en el personaje interpretado por Jason Reilly, lo cual no puede explicarse sólo por el tiempo transcurrido. No sé si la imagen que se da aquí de otro personaje clave en la trayectoria de Cranko, su protector y director de la ópera de Stuttgart Erich Schäffer, es históricamente correcta, pero en todo caso la interpretación que de él hace Hanns Zischler es uno de los mejores aspectos del largometraje.</p>
<p style="text-align: justify;">Sería injusto negar a esta película uno de los mayores méritos a los que puede aspirar una obra cinematográfica y que ésta, sin ninguna duda, tiene: es divertida. Quien conozca un poco el mundo del ballet y, sobre todo, coreografías de Cranko como “Onegin” o “Romeo y Julieta”, no se aburrirá. Y puesto que el relato resulta algo confuso, antes de ir al cine no estaría de más consultar la biografía de John Cranko en la Wikipedia&#8230;</p>
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		<title>Nadie es profeta en su tierra</title>
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		<pubDate>Thu, 24 Sep 2015 20:49:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mgueler</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Alicia Amatriain]]></category>
		<category><![CDATA[Birgit Keil]]></category>
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		<category><![CDATA[Stuttgart Ballet]]></category>
		<category><![CDATA[Tamas Detrich]]></category>

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		<description><![CDATA[La bailarina vasca del Stuttgart Ballet recibió el nombramiento de 'Kammertänzerin' del estado alemán de Baden-Wurtemberg, en la Ópera de Stuttgart. Es la máxima distinción que se concede en Alemania y Austria a un artista. Y está nominada por segunda vez para el premio der Faust.]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_9960" class="wp-caption aligncenter" style="width: 610px"><a href="http://www.danzahoy.com/home/2015/09/nadie-es-profeta-en-su-tierra/_dsc9870/" rel="attachment wp-att-9960"><img class="size-large wp-image-9960 " alt="(De izda a dcha): Alicia Amatriain, Jason Reilly y Friedemann Vogel, los nuevos 'Kamertänzer' (Bailarines de Cámara), del Stuttgart Ballet. Foto: Roman Novitzky. Cortesía del Stuttgart Ballet." src="http://www.danzahoy.com/home/wp-content/uploads/2015/09/DSC9870-600x399.jpg" width="600" height="399" /></a><p class="wp-caption-text">Alicia Amatriain, Jason Reilly y Friedemann Vogel (De izda a dcha), los nuevos &#8216;Kamertänzer&#8217; (Bailarines de Cámara), del Stuttgart Ballet. Foto: Roman Novitzky. Gentileza Stuttgart Ballet.</p></div>
<p>El foyer de la Ópera de Stuttgart acogió el acto de nombramiento de Alicia Amatriain (San Sebastián, 1980) como Kammertänzerin -cuya traducción sería Bailarina de Cámara- del estado de Baden-Württemberg, la máxima distinción alemana a una intérprete. El nombramiento de &#8216;Kammertänzerin&#8217; es un título excepcional y honorífico, otorgado por cada uno de los estados federados que componen la República Federal Alemana y sirve para reconocer a los bailarines que han contribuido al desarrollo del mundo del arte y la cultura.</p>
<p>El director artístico del Stuttgart Ballet, Reid Anderson, compartió unas palabras con los asistentes en las que subrayó el excepcional honor de este reconocimiento, ya que, en medio siglo, la formación alemana sólo había concedido en cinco ocasiones este nombramiento. Anderson citó al célebre director John Cranko, responsable de hacer mundialmente conocido al Stuttgart Ballet en la década de los 60, quien aseguraba que “hay muchos bailarines en el mundo, pero sólo unos pocos tienen ese algo especial que les hace ser grandes bailarines”.</p>
<p><iframe src="https://www.youtube.com/embed/n1Ok0wczbWg" height="350" width="600" allowfullscreen="" frameborder="0"></iframe></p>
<p>Nombrada Bailarina de Cámara del Stuttgart Ballet en 1980 y directora artística del Ballet de Karlsruhe, Birgit Keil, en su día, concedió la primera beca de estudios de su fundación a Alicia Amatriain. Por eso, ella fue la responsable de realizar una sentida semblanza de la figura de la donostiarra, a la que le agradeció ser “embajadora de la cultura y la danza de Stuttgart y Alemania”.</p>
<p>Arropada por su padres, Amatriain no pudo reprimir unas lágrimas al escuchar las emotivas palabras de Keil y recibir una cálida ovación de los casi doscientos asistentes al acto. En representación del Ministerio de Investigación, Ciencia y Artes, la doctora Claudia Rose se encargó de la parte solemne e institucional de hacer entrega de los diplomas acreditativos a la intérprete donostiarra y a los otros dos homenajeados, Jason Reilly y Friedemann Vogel, cuyas semblanzas fueron realizadas por Reid Anderson y por el director artístico asociado del Stuttgart Ballet Tamas Detrich, respectivamente.</p>
<p>Feliz con esta distinción, Amatriain recoge el nombramiento en un excepcional momento profesional, ya que acaba de ser nominada por segunda vez consecutiva el premio der Faust –equivalente a los Tony en Alemania-, por su interpretación de diablo en “The soldier’s tale”. La ceremonia de entrega de los Faust tendrá lugar en el teatro de Saarbrücken en noviembre.</p>
<p>Amatriain comenzó su formación con Peter Brown y Águeda Sarasua en el conservatorio municipal donostiarra y con catorce años se trasladó a Stuttgart para finalizar sus estudios en la escuela de John Cranko. En la capital del estado de Baden-Württemberg, ha desarrollado toda su carrera como intérprete siendo nombrada Primera Bailarina del Stuttgart Ballet en 2002, con veintidós años. A partir de ahora, la distinción de ‘Kammertänzerin’ habrá de figurar en todos los programas de mano, donde hace tiempo brillan galardones como Zukunft, Premio Revelación de Gipuzkoa, ApuliaArte, Danza&amp;Danza o Positano, entre otros.</p>
<div id="attachment_9961" class="wp-caption aligncenter" style="width: 610px"><a href="http://www.danzahoy.com/home/2015/09/nadie-es-profeta-en-su-tierra/_dsc9857/" rel="attachment wp-att-9961"><img class="size-large wp-image-9961 " alt="(De izda a dcha): Reid Anderson, Jason Reilly, Claudia Rose, Tamas Detrich, Birgit Keil, Alicia Amatriain y Friedemann Vogel, en el acto de nombramiento de los nuevos 'Kammertänzer' de Baden-Wurtemberg. Foto: Roman Novitzky. Cortesía del Stuttgart Ballet." src="http://www.danzahoy.com/home/wp-content/uploads/2015/09/DSC9857-600x399.jpg" width="600" height="399" /></a><p class="wp-caption-text">Reid Anderson, Jason Reilly, Claudia Rose, Tamas Detrich, Birgit Keil, Alicia Amatriain y Friedemann Vogel (De izda a dcha), en el acto de nombramiento de los nuevos &#8216;Kammertänzer&#8217; de Baden-Württemberg.<br />Foto: Roman Novitzky. Gentileza Stuttgart Ballet.</p></div>
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