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Anécdotas: Luis XIV

“El ballet soy yo”

Por Isis Wirth (Alemania)

Luis XIV fue uno de los más grandes bailarines de su época y supo retirarse cuando sus fuerzas físicas comenzaron a menguar. El primer acto de su reinado fue la creación de la Academia Real de la danza.

La frase que se le atribuye a Luis XIV, “l’ État c’est moi” (el Estado soy yo), si él la pronunció de esa manera rotunda y explícita fue tras la muerte de Mazarino –quien detentaba el poder que le correspondía nominalmente al joven Luis–, en el primer Consejo de ministros. Allí fue cuando pronunció: “À moi, Monsieur. L’ État, Monsieur, c’est moi”. (A mí, señor. El Estado, señor, soy yo). Si bien no le hacía falta elucidarla ya que, más definitoria, la aplicaba en la práctica.

Fue una suerte de golpe de estado de Luis, a quien hasta entonces sólo reconocían como el pequeño jovenzuelo que bailaba ballet.

En su film “Le Roi danse” (2000), Gérard Corbiau recrea ese célebre consejo así:

Luis: Señores, Señora (su madre, la Reina, nota de I. W.), hoy la faz del teatro cambia… Hasta hoy, yo he permitido gobernar a los ministros, bajo la dirección del cardenal Mazarino. Sin embargo, yo reinaré solo, gobernaré yo mismo. Ustedes me ayudarán con sus consejos cuando yo se los pida. Les ordeno no firmar nada, incluso un pasaporte, sin que yo no lo haya pedido. Conocen ustedes mi voluntad, señores. A ustedes ahora el ejecutarla”.

La Reina madre: ¡Luis!, ¿pretende gobernar sin primer ministro?”.

Luis: Sí, Señora, es exactamente lo que pretendo hacer”.

La Reina madre: Luis, usted no tiene ninguna experiencia del poder. La guitarra, sí, la conoce, la caza, ¡y los ballets! Pero, ¿el Estado? ¿Qué sabe usted del Estado?”

Luis: Si yo quiero gobernar solo, madre, es porque creo poder hacerlo bien. En cuanto a mi gusto por el ballet, sepa lo siguiente: mi padre fundó la Academia de la Lengua francesa, yo haré la Academia de la danza. Éste será el primer acto de mi gobierno”.

La reina madre: ¡Mi pobre niño!”

Corbiau no coloca la frase “l’État c’est moi” en esta escena del Consejo. Sin embargo, incluye otra más importante: Luis le anuncia a su madre su decisión de que el primer acto de su reinado será la creación de la Academia Real de la danza (en 1661), o sea, el nacimiento del ballet, y que hoy continúa, desde luego, en el Ballet de la Ópera de París, además de haberse extendido por el mundo.

El “pobre niño” bailarín no sólo fue el creador de un género artístico, el ballet, sino que hizo de éste el instrumento (escogido por él) para afianzar y darle valor mediático –diríase hoy– al poder absolutista que pretendía entonces en ese primer Consejo de ministros y que logró.

¿Por qué si Luis XIV habría dicho “l’État c’est moi” se piensa que sólo la pudo haber expresado en esa escena tras la muerte de Mazarino y sin embargo Corbiau, conocedor de todos estos detalles, no la incluye en su film y no obstante hace referencia a la institucionalización del “ballet royal” que le comunica Luis a su madre?

Porque en realidad lo que Luis quizás tuvo que haber dicho entonces fue “le ballet c’est moi”, ya que identificó el Estado con la danza en tanto representación teatral. Imagen inicial que ha conocido luego de avatares consecuentes.

Por supuesto que Luis continuó bailando –¡con mucha más razón!– tras su golpe de Estado. Suele olvidarse que fue uno de los más grandes bailarines de su época. Pero tuvo también la grandeza y la modestia de retirarse de la escena cuando sus fuerzas físicas comenzaron a menguar: fue otra forma con la que contribuyó a intensificar el profesionalismo. Acaso no se podía ser al mismo tiempo el mejor bailarín, el mejor rey y el gobernante más poderoso, pero no por imposibilidad ya que Luis justo se ocupó de hacer de ello un paradigma que le permitió enviar el mensaje de su infalibilidad real. Es que también era artista: Luis no podía rebajar el arte que ejercía a una asunción deficiente porque sus piernas ya no le respondían.

 
Luis XIV
 
 
 
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