Preparación física (Parte I)
¿También para bailarines?
Por
Demián Candal (Argentina) *
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Un bailarín sin preparación física, tarda más tiempo en lograr su estado óptimo en cuanto a su rendimiento físico.
Foto: Renaldo Rezzo. |
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Nuevas formas de complementar la actividad diaria del bailarín. Métodos en los cuales el fortalecimiento muscular, la flexibilidad y el control postural son la base para el desarrollo físico y técnico.
En el mundo contemporáneo, las exigencias que giran en torno al trabajo con el propio cuerpo han evolucionado, así como las formas de mejorar las cualidades físicas. Hoy en día, la manera de perfeccionarse y de mejorar los rendimientos son muchas y en formas variadas. Hasta hace un tiempo, las clases de ballet eran la única posibilidad de mejorar en los aspectos técnico y físico. En la actualidad, hay nuevas formas de complementar la actividad diaria del bailarín. Métodos en los cuales el fortalecimiento muscular, la flexibilidad y el control postural (alineación, colocación) son la base para el desarrollo tanto físico como técnico.
Si se toma como ejemplo la motricidad, en necesario tener en cuenta las capacidades y condiciones como fuerza, flexibilidad, resistencia y velocidad. Hasta ahora, el mejoramiento de estas capacidades siempre fue una consecuencia del trabajo técnico y no un fin en sí mismo. En las clases, así como en los ensayos se trabaja más en el aspecto técnico.
Sin embargo, no debe perderse de vista que estas capacidades naturales se pueden mejorar con un trabajo específico fuera de las clases convencionales de ballet. Entonces, ¿por qué no proponer un trabajo especial para mejorar las cualidades físicas de cada bailarín? Este tipo de entrenamiento tendrá que ser lo más análogo posible al resultado final, que es interpretar un rol artístico.
La preparación física no sólo potenciará las cualidades físicas necesarias para la danza, sino también, traerá consigo conceptos tales como el cuidado del cuerpo, la alineación postural, la economía y la regulación del esfuerzo, el uso óptimo de los sistemas energéticos (ATP-PC; Glucolítico y Oxidativo).
A su vez, la preparación física ayuda al desarrollo del conocimiento de las posibilidades y de las limitaciones internas y externas del propio cuerpo. Conocer su propio cuerpo le permitirá al bailarín poder fluir en el movimiento y así dominar el arte de la expresión y la comunicación corporal. El bailarín no tiene palabras para hacerse entender, sólo puede hacerlo a través del movimiento. Cuanto menos conozca el lenguaje corporal, menos podrá comunicarse.
Hoy en día un bailarín sin preparación física tarda más tiempo en lograr su estado óptimo en cuanto a su rendimiento físico. Con la introducción de métodos de entrenamiento se podrían acelerar esos tiempos. Hasta hoy, la danza se construyó a través de bases empíricas, es decir, se desarrolló a través de la experiencia de los propios intérpretes. Sus protagonistas, con sus propias experiencias, fueron los que hicieron lo que hoy en día es la danza. Algunos vanguardistas introdujeron otras técnicas de perfeccionamiento, otros, más conservadores se quedaron con lo que ya sabían.
Este conjunto de experiencias hizo que bailarines como Julio Bocca, Maximiliano Guerra, Mikhail Baryshnikov, Alessandra Ferri, Paloma Herrera, entre otros, lograran rendimientos físicos admirables. Pero, si al trabajo acostumbrado que tiene el bailarín le agregáramos técnicas de entrenamiento, ¿cuánto antes podría lograr un rendimiento físico óptimo y cuántas lesiones podríamos prevenir?
Las lesiones
El esguince o rotura de ligamentos del tobillo son lesiones muy frecuentes que se dan en la danza debido a los saltos, el subir y bajar de las puntas. Incluso, la inclinación del escenario que presentan algunas salas es otro factor que muchas veces se encuentra asociado a lesiones en los ligamentos, toda vez que esta inclinación hace que los saltos desde el fondo del escenario hacia la parte delantera impliquen una diferencia de altura que exige una regulación mayor de la caída.
Con un trabajo de fortalecimiento específico de los músculos de la pantorrilla y de los peróneos laterales se podría evitar esta lesión, o por lo menos que se dé con menor frecuencia.
Otra articulación que se ve comprometida con distintos tipos de lesiones es la articulación fémoro-tibial (rodilla). Algunas de las lesiones que pueden afectar esta articulación son las siguientes: el esguince de rodilla, rotura de los ligamentos, afectación en los meniscos o simplemente podemos encontrar dolores en la parte anterior de la rodilla. Este tipo de problemas está asociado a una técnica defectuosa, a un cuádriceps débil, a un tensor de la fascia lata falto de elasticidad, que genera un desequilibrio muscular en el muslo, en el que los músculos del lado medial son más débiles. Algo que también puede darse en piernas fuertes ya que el punto es el desequilibrio muscular. Otros factores importantes son: la debilidad de los aductores y del vasto interno del cuádriceps así como una excesiva rotación externa del pie. Si se plantea un trabajo específico de preparación física, este tipo de problemas puede ser controlado. |
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