Cuban Classical Ballet of Miami
Después del exilio
Por Maritza Gueler (USA)
 
 
Bajo la batuta de Pedro Pablo Peña y Magaly Suárez (en la foto junto a Rolando Sarabia y elenco), el Cuban Classical Ballet of Miami apunta a rescatar los valores de la escuela clásica cubana.
Fotos gentileza CCBM y Magaly Suárez.
 
 
 

Compañía formada por bailarines cubanos en el exilio. El éxito de las primeras tres presentaciones impulsó a la cuarta y última de la temporada. El 14 de mayo, la troupe saldrá nuevamente a escena en Miami.

Un buen día, sonó el teléfono en la casa de Magaly Suárez. Del otro lado, la vos de Pedro Pablo Peña, director del International Ballet Festival of Miami, sonó con un dejo de entusiasmo y esperanza a la vez. Su llamado tenía un objetivo: embarcar a Suárez en un proyecto ambicioso: crear un ballet con bailarines cubanos. Sabía que Rolando Sarabia estaba en Miami y quería capitalizar todo ese talento. A Suárez le pareció una idea “tremenda”, al buen decir cubano. Ella, con su larga experiencia como maestra de ballet y preparadora de grandes bailarines estaría a cargo de este nuevo grupo.

El domingo 19 de enero de este año, el Cuban Classical Ballet of Miami (CCBM) o también llamado Ballet Clásico Cubano de Miami tuvo su presentación oficial en el histórico Gusman Center for the Performing Arts en el centro de Miami. La crítica fue favorable y el apoyo del público, casi incondicional. El éxito de las tres presentaciones anteriores impulsó a la cuarta y última de esta temporada. El domingo 14 de mayo, y para celebrar el día de las Madres, la troupe cubana saldrá nuevamente a escena en el Teatro Manuel Artime de Miami.

Los estelares de esta función estarán a cargo de los principales bailarines Rolando Sarabia, Adiarys Almeida, Daymel Sánchez, Octavio Martín, Raydel Caceres, Ernesto Borrayo, así como de un cuerpo de baile integrado por alumnos y egresados de "The Art of Classical Ballet School" que radica en Pompano Beach y está dirigida por Suárez.

“ El comienzo de la compañía se produce por la llegada a Miami de excelentes bailarines exiliados, hombres en su mayoría –comenta Peña–, y por la necesidad de ellos de encontrar su continuidad profesional. Esto coincide con la necesidad existente en Miami de una verdadera compañía que presente el repertorio clásico que es la demanda de la audiencia balletómana de esta ciudad”.

Aunque la troupe lleva el nombre de Cuban Classical Ballet of Miami, algunos solistas y cuerpo de baile son americanos. Si bien la intención fundamental es tener una compañía que radique en Miami, con el lugar apropiado para trabajar y dos salones de clases, el futuro plantea como meta que la agrupación funcione el año entero. El sueño definitivo dependerá de las subvenciones y recursos financieros que puedan recibir tanto de la comunidad como de organismos privados o públicos.

Nace una esperanza

Con la dirección de Pedro Pablo Peña y Magaly Suárez, la nueva compañía tiene la responsabilidad de difundir la excelencia de los principales bailarines que surgieron de las filas del ballet cubano, así como de los bailarines residentes en Miami. La intención es cimentar una compañía profesional que ofrezca a los bailarines la oportunidad de una plaza de trabajo artístico donde desempeñarse en el arte de la danza y que no se vean obligados a abandonar la ciudad.

“ A los cubanos les gusta el calor, la playa –afirma Suárez–, y ellos llegan a Miami con la ilusión de que aquí van a encontrar algo y nunca encuentran nada. Aquí sólo está el Miami City Ballet, y verdaderamente, a casi ninguno de estos muchachos le interesa bailar en esa compañía porque saben que la línea es Balanchine. Y si bien el bailarín cubano está preparado para bailar cualquier cosa, la línea de nuestra escuela y de la compañía es clásica. Por otra parte, Miami es la ciudad de los cubanos y a la gente le encantaría tener una compañía con nuestra escuela y nuestros bailarines”.

Hasta ahora, el público ha pedido más funciones. No obstante, una de las mayores dificultades es la financiera. Por el momento, la agrupación se está financiando con el esfuerzo y las ganas de quienes la integran. Sin embargo, hacen falta más patrocinadores para seguir adelante con un proyecto tan ambicioso. Lejos de descorazonarse, el CCBM ya tiene planeada la temporada 2007 en el Gusman Center y el teatro Manuel Artime, que comenzará desde el 19 de enero hasta el 4 de febrero durante la cual presentará “Giselle” completo. “Será bailada por tres distintas parejas cubanas principales para que sea más atractiva para la audiencia –apunta Peña–. También habrá un programa de concierto de lo mejor del repertorio clásico. Con esta programación esperamos que podamos solidificarnos más en cuanto a nuestro presupuesto”.

Más allá de que el CCBM no está limitado a la participación exclusiva de los cubanos, Suárez insiste en que posiblemente los bailarines que no sean cubanos tendrán que tener la escuela cubana. “La escuela cubana tiene como característica el ritmo y la musicalidad desde la clase –remarca–. Se hace mucho énfasis en el trabajo de pas de deux donde hay una gran compenetración en la pareja. El virtuosismo técnico y artístico de los hombres cubanos está dando mucho que hablar en el mundo del ballet. Se podría destacar la técnica de los giros, superior a la de las otras escuelas. La escuela cubana tiene un poco de todas las escuelas. Los movimientos del hombre son muy masculinos y los de la mujer muy femeninos”.

Entre la euforia y la calmada alegría, Sarabia, que acaba de firmar contrato con el Houston Ballet, reconoce la importancia de tener una compañía de estas características en Miami. “Si esto se afianza –enfatiza–, creo que es una buena oportunidad para muchos bailarines cubanos para volver a reunirnos y mostrarle al público de Miami lo que ellos quieren ver. Creo que si esto sigue adelante todos los cubanos vamos a terminar en Miami”.

Convencidos y comprometidos con el proyecto, Peña y Suárez reconocen que ellos son el motor de este barco, y ambos se reconocen como dos personas muy positivas con mucha disciplina y tenacidad. Un punto de partida que consideran esencial. Por otra parte, Suárez, es una de las maestras más reconocidas por los bailarines cubanos de las nuevas generaciones por su experiencia como maestra en la escuela cubana como también, después de su exilio, como una de las más destacadas preparadoras de bailarines.

Con criterio amplio, los directores de CCBM tienen la intención de gestar una compañía abierta en la cual los bailarines tengan plena libertar para participar en galas en otros países y con otras compañías. Una programación coordinada con los bailarines para que puedan mostrar su trabajo alrededor del mundo. La propuesta suena tentadora, especialmente para Sarabia que argumenta su salida de Cuba por la imposibilidad de hacer una carrera internacional. “Una de las razones por las que tuve que irme fue porque no me daban autorización para tener carrera internacional estable en otros países –comenta–, tampoco quería quedarme toda la vida bailando para una misma compañía. En el Ballet Nacional sólo me dejaban salir a galas pero no como contratado. Las razones, no sé cuáles fueron. Cuando les preguntaba me decían que si me iba a trabajar a otro país nunca más volvería a Cuba y que hacía falta en la compañía. Pero no creo que haya sido por una cuestión política ni nada de eso porque al final Alicia (Alonso) tiene tanto poder como lo tiene Fidel Castro y ella puede hacer lo que quiere con la parte artística. Pero es cosa de ella que no autoriza que los bailarines estén fuera de la compañía. Y eso es un error porque nosotros queremos hacer carrera internacional y seguir brindándole al público cubano nuestro arte. Hay otra gente como José Manuel Carreño o Carlos Acosta que tienen contratos afuera y pueden volver a Cuba a bailar en la compañía. Por qué ellos pueden y yo no, no lo sé. Por esa razón decidí irme y hacer mi carrera”.

Entre uno y mil casos de bailarines cubanos del exilio Sarabia, bailarín principal de esta nueva compañía, reconoce la necesidad de sus compatriotas y colegas de encontrar un espacio donde el estilo aprendido en una de las escuelas más respetadas y reconocidas del mundo pueda ser canalizado de la manera más pura. Y es quizás, a través de la creación del CCBM que uno de los principales emblemas de la cultura cubana pre y post revolucionaria se perpetúe y difunda fuera de Cuba.

 

La última función

Primera parte:
“La Bayadera”, Acto II

Segunda Parte:
“La Vivandiere” (Pas De Six)/ “Arlequinada” (Pas De Deux) / “Llamas de París”/ “Grand Pas Classique”/ “Don Quijote”, (Pas De Deux)

Domingo 14 de Mayo, 3:00 p.m.
Teatro Manuel Artime
900 SW 1st ST, Miami
Precios de los boletos: $30, $25

Reservaciones en el: 305-549-7711/ o en el teatro

 
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