Mabel Diana en Singapur y Malasia
Nacer de nuevo
Por Mabel Diana (Chile)
 
 
El personaje, un “sordo de cuerpo”, no registra los movimientos, no sabe moverse y está cubierto con un gran abrigo con capucha que no lo deja ver, ni que lo vean.
Fotos gentileza de Mabel Diana
 
 
 

Experiencia de una bailarina después de 18 años de estar alejada de los escenarios. El divorcio de la danza y su reconciliación a través de la escritura. Un renacimiento que se convierte en reivindicación.

No sería raro contarlo, si no fuera que es mi reencuentro con la danza. Hace exactamente 18 años de mi última presentación en público bailando. Fue en Barcelona en el festival Oscar López con la obra “Materia Grave”. Era integrante de la compañía mexicana de creación colectiva “El Cuerpo Mutable” compuesta por tres mujeres emprendedoras, decididas y obstinadas: Herminia Grootenboer, Lidia Romero y yo. Ese año nos separamos. Y yo decidí que no quería hacer más danza.

Pero es tan difícil alejarse... Por varios años no me permití ni ver danza. Hice las cosas más dispares. Pero seis años después estaba trabajando en la Coordinación Nacional de Danza, y a los tres años siguientes hice la revista Zona de Danza. Ahora que estoy viviendo en Chile sigo escribiendo sobre danza.

Me he acercado tanto a las compañías chilenas, que cuando Isabel Croxatto me propuso bailar un personaje de su obra me sorprendí diciendo que sí. Su confianza en mí primero me asombró y luego me conmovió.

Conocía la obra, había escrito sobre ella. El personaje a interpretar es muy “querible”. Es un “sordo de cuerpo”, no registra los movimientos, no sabe moverse, está cubierto con un gran abrigo con capucha que no lo deja ver, ni que lo vean. Como autista se mueve si lo empujan. Durante el transcurso de la obra va aprendiendo pequeños movimientos que otro personaje le enseña. Al final lo despojan de su caparazón y sólo en el escenario ejecuta una secuencia formada por los pequeños movimientos aprendidos. La obra “Pasajeros del Cuerpo” aborda el tema de la discapacidad, no como limitante sino como recurso creativo.

La compañía fue invitada a participar en el M1 Singapore Fringe Festival, que este año tuvo como tema “El Arte y la sanación”. Nos presentamos en el Drama Centre Theater del National Arts Council of Singapore el 22 y el 23 de febrero. Un teatro perfecto donde hay todo lo que un coreógrafo desea. Todas las luces, todo el confort, toda la infraestructura soñada.

Continuamos el viaje hacia Malasia, y nos presentamos en Kuala Lumpur en el Centro Cultural Soka Gakkai Malaysia, en dos presentaciones organizadas por la Embajada de Chile en ese país, los días 26 y 27 de febrero. Soka Gakkai es una organización budista que promueve la paz a través de la educación y la cultura. Un auditorio hermoso, no tan perfecto para la danza, pero con un grupo de gente que nos colmó de todas las atenciones y soluciones posibles.

El renacer

Todo esto quizá sería tonto contarlo porque es otra gira, de otra compañía, de las tantas que hay dando vuelta por el mundo. Pero, creo que lo que me mueve a contarlo es la experiencia del renacer a la danza a los sesenta y dos años. Fue muy emocionante hacerlo y creo que el que fuera en países donde no me conocían me dio la libertad de hacerlo sin autocensura. El que fuera en el Oriente tuvo el plus del respeto que allí tienen por los mayores. Los hacen sentir necesarios, les dan su lugar, respetan sus opiniones, los escuchan interesados. Me trataron con tanto cariño que hasta me hicieron sentir un gran personaje.

Antes de comenzar la primera presentación una rodilla comenzó a dolerme y a hincharse. Pensé: “Creo que la rodilla me está avisando que no estoy para estos trotes”. Pero el estar rodeada de templos budistas e hindúes me hizo pensar: “Si estoy aquí es porque tengo que estar aquí”. Y la rodilla se curó.

En los segundos antes de levantarse el telón de la primera de las presentaciones aparecieron en mi cabeza todos mis maestros. Desde Vera Wandschneider, Susana Zimmerman, Graciela Luciani, Ana Kamien en Argentina, hasta Lynn Levine, Phyllis Lamhut, Robert Small, Federico Castro, Valentina Castro, Raúl Flores Canelo, Onésimo González, Lila López, Roseyra Marenco, Graciela Henríquez, José Alberto Lluck, Fernando Molina, Marie Pierre Collier y Alfonso Ricart. Todos ellos estuvieron conmigo. Me sostuvieron, me acompañaron.

Fue mágico, no había pensado en ellos en mucho tiempo, pero allí se presentaron. En cascada, sin anunciarse. Los maestros de danza, de yoga, de tai chi, de la vida, todos se asomaron y bailaron conmigo.

Isabel me abrió la puerta, me dio confianza y yo me permití hacerlo. Me permití mostrarme tal cual soy en este momento y me sentí feliz.

 
 
Isabel Croxatto y Mabel Diana en “Pasajeros del Cuerpo”, obra que aborda el tema de la discapacidad, no como limitante sino como recurso creativo.
 
 
 
       
    Volver al principio  
       
       
       
   
Recomienda este artículo
Tu Nombre   Tu e-mail
 
Nombre de tu amigo   E-mail de tu amigo