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La danza en Colombia
Excluidos o integrados
Por
Carlos Latorre (USA)
La danza contemporánea en Colombia
se consolida a través de la aparición de festivales,
programas de formación y de apoyo a nuevas propuestas.
Ya existen más de 30 grupos y compañías
estables en el país.
La danza es patrimonio cultural de un pueblo o de una nación,
y como manifestación artística es un medio de
expresión poético y de sublimación de
lo real, como tal es un lenguaje que pertenece al imaginario
colectivo de un país.
Hace algunas semanas descubrí con cierta alegría
y confusión un artículo escrito por el maestro
Peter Palacios titulado "Situación de la danza
en Colombia" en el cual enumera una lista de artistas
de la danza, proyectos y planes de estudio. Y si bien allí
aparecen muchos de los grandes nombres y de los grandes trabajadores
de la danza, quedaron excluidos y negados procesos y proyectos
que también colaboran en gran medida a hacer realidad
el difícil sueño de danzar en Colombia.
Palacios apuntó con justeza que Colombia es el tercer
país en el ámbito mundial en la diversidad de
danzas folklóricas, cuya mejor muestra son las fiestas
populares tradicionales como el "Carnaval de Barranquilla"
declarado "Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad
" por la UNESCO. Así también enfatizó
que existen innumerables trabajos de investigación
para la conservación de la danza tradicional, al igual
que una enorme cantidad de agrupaciones de danza folklórica
en todo el territorio nacional.
A ese feliz panorama de la danza popular se adhiere un surgimiento
reciente de la danza contemporánea. En el pasado, y
aun en la actualidad, muchos de nuestros artistas se han visto
obligados a emigrar en búsqueda de protección
profesional.
Y tal como remarca Palacios en su artículo, es recién
a partir de la década del 90 cuando comienza
el desarrollo y apoyo de la danza contemporánea en
el país. Actualmente existen en el país dos
programas de nivel superior en este campo, el de la Academia
Superior de Artes de Bogotá, y otro recientemente creado
en la Universidad de Antioquia, en colaboración con
el Instituto Universitario de Danza de Caracas. Programa creado
por iniciativa de la Temporada Internacional de Danza Contemporánea
de Colombia, organizada por Danza Concierto, dirigida por
Palacios.
Colombia tiene hoy más de 30 grupos y compañías
estables en todo el país y un promedio de 10 festivales
de danza en general. Y si bien Palacios menciona en su artículo
el Festival de Danza Contemporánea Universitaria, que
se realiza desde 1995, en Bogotá, ha olvidado el Festival
de Danza Contemporánea a la Libélula que este
año lanza su sexta edición. Desde 2000, Danza
Om Tri (fundación creada en 1992 con el objetivo de
promover la creación, la pedagogía y la gestión
a través de la danza) y el teatro Libélula Dorada,
este festival anual reúne solos de danza contemporánea.
Su objetivo es promover y proyectar la danza contemporánea
en la ciudad de Bogotá y mostrar el talento local y
nacional, y a la vez, crear un público para nuestro
arte.
En este festival ya han participado más de 40 agrupaciones.
Debido a la carencia de eventos de danza contemporánea
en la ciudad y en el país, y a la falta de acceso en
los que ya existen, surgió la idea de realizar este
mismo tipo de eventos, en la ciudad de Cali (Caliendanza),
Medellín (danza solos), Bogota (Danza a la Libélula),
Bucaramanga (Sol a Sol).
El propósito es organizar una red nacional de festivales
de danza contemporánea de mediano formato para proyectar
el talento local y nacional, y generar una cultura alrededor
de nuestro arte. La intención es que los artistas de
la danza tengan la oportunidad de hacer circular sus obras
y compartir con la sociedad la poética de la danza.
El movimiento de la danza contemporánea y de la danza
en general ha crecido en Colombia a pesar de las dificultades,
lo cual demuestra que el colombiano es un individuo luchador,
soñador, que no se rinde nunca ante las injusticias
y adversidades que le plantea la vida.
Por todo lo anterior es de suma trascendencia que entre todos
colaboremos y apoyemos. No se trata de excluirnos dentro de
nosotros mismos inmersos en egoísmos que no conducen
a construir el futuro. La propuesta es incluir y no excluir.
Se acercan tiempos de cambios trascendentales para la evolución
de la humanidad. Y la apuesta, sin dudas, radica en el amor
y la comprensión por el otro y los otros. El arte,
el conocimiento y la tolerancia son los caminos de esta tan
anhelada evolución.
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