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Don Quijote y su ausencia en el ballet
Mano a mano
Por
Miguel Terekov (USA) *
Una visión diferente sobre la presencia
de Don Quijote en el ballet. El coreógrafo Miguel Terekov
muestra otra cara del personaje y rescata elementos de la
gran novela escrita por Miguel de Cervantes Saavedra.
En el otoño de 1974 tuve la oportunidad de ver por
primera vez el ballet completo Don Quijote, presentado por
el Ballet Kirov en su propio hogar, el Teatro Mariinsky en
Leningrado (hoy San Petersburgo). Fue un espectáculo
extraordinario en lo que se refiere a la impecable técnica,
precisión, y actuación general de los bailarines,
al igual que la coreografía, vestuario y escenografía.
De verdad increíble. Pero lo que me afligió
enormemente fue el uso del nombre y del personaje de Don Quijote
como excusa para mostrar bailarines y danzas, sin prestar
atención alguna a tan importante persona como lo es
el del título del ballet. Hubiera sido mejor llamarlo
Kitri y Basilio y eliminar así esperanzas de ver por
lo menos un episodio importante en la cuesta del Hombre de
la Mancha.
Tal vez he tomado todo esto demasiado en serio porque el
personaje de Don Quijote ha sido siempre para mí muy
importante, o porque escuché a una señora comentar
que todos los hombres se creen ser Don Juanes cuando en realidad
son Don Quijotes. Posiblemente el comentario haya venido porque
muchos de nosotros seguimos en busca de una quimera toda nuestra
vida, y también por el amor, respeto, y protección
que damos a nuestras Dulcineas, cuando la encontramos.
Lamento no haber visto la versión de George Balanchine,
que su Dulcinea, Suzanne Farell, acaba de reponer hace alrededor
de tres meses. Pero la de Mikhail Baryishnikov es la versión
del Kirov, y la de Rudolph Nureyev, pálida.
Cuando retorné a la Universidad de Oklahoma para preparar
mi producción de primavera, decidí hacer mi
propio Don Quijote en tres actos, en minúscula protesta
por lo que había visto en Leningrado. Aunque las diez
funciones no fueron en Nueva York, sino en Norman, Oklahoma,
tuve la oportunidad de hacer válida mi protesta. Don
Quijote y Dulcinea fueron los personajes centrales, usé
música de Minkus, Katchaturian, y Richard Strauss.
El primer acto fue, en menor parte, basado en la versión
del Kirov porque la música así lo dictaba, pero
eliminé a Gamache y al padre de Kitri, al igual que
la escena en la que Basilio pretende suicidarse. Agregué
una escena en la que Don Quijote confunde a Kitri con Dulcinea,
y el resto del ballet tuvo otros cambios como la omisión
de la escena de los Gitanos y la de Cupido. Hice una versión
totalmente inspirada por el musical "The Man of la Mancha"
(El hombre de la Mancha), el cual tiene canciones y momentos
tan especiales que nos hacen entrar dentro del personaje y
vivir sus ilusiones.
Puse escenas en una Taberna con Aldonza y los Muleteros,
y Don Quijote en una confrontación con el caballero
de los espejos su propia imagen, quien le muestra
la realidad de quién es él. Incluí a
Don Quijote en lucha con un molino, las nupcias de Kitri y
Basilio y el famoso Grand Pas de Deux. También allí
aparece el bosque encantado donde las dríadas traen
a Dulcinea frente al moribundo Don Quijote y ambos bailan
en alegórica despedida. Finalmente, nuestro héroe
muere en su recámara con Dulcinea y su espíritu
se eleva.
Si bien es cierto que otras producciones de "Don Quijote"
tuvieron mayor trascendencia que la que monté en Oklahoma,
algunas compañías en Fort Worth, Dallas, y Orlando
la presentaron con gran suceso. Más allá de
la trascendencia que la obra haya tenido, en mi corazón,
Don Quijote ha sido vindicado en el mundo del ballet. Aunque
en pequeña forma.
Ahora, él y yo estamos en paz. Ambos hemos comprobado
que sí es posible hacer un ballet llamado Don Quijote
que hable sobre él en un imaginado y corto episodio
de su vida. Un "sueño imposible" hecho realidad.
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