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Los beneficios de la danza
¡A mover el esqueleto!
Por Pablo Pereda (España)

La práctica del ballet posibilita la adquisición de una correcta postura corporal mediante el fortalecimiento de músculos y ligamentos. Las ventajas del aprendizaje en edades tempranas y en los adultos.

Que la danza supone una actividad terapéutica de primer orden sobre el aparato locomotor ya nadie lo pone en duda. Atrás quedaron los falsos preceptos sobre las deformaciones de las rodillas o de los pies así como las artrosis y artritis tempranas en sus practicantes.

Sin duda, la profesionalización genera "stress" y con él la aparición de lesiones que, en el caso de la danza como en el deporte, podrían definirse como "lesiones de origen profesional". La profesionalización sólo representa una pequeña parte del inmenso contingente de personas que se acercan a la danza para lograr una mejora en cuanto a su calidad de vida.

En las edades tempranas, la práctica del ballet posibilita la adquisición de una espalda correctamente equilibrada y con ella todo el grueso de músculos y ligamentos que la mantiene erguida. Una buena postura corporal y una correcta estática vertebral influyen en forma favorable sobre la salud. Incluso en edades ya maduras es importante "reeducar las espaldas". En algunos gimnasios de rehabilitación, los terapeutas utilizan prácticas y ejercicios basados en el aprendizaje del baile clásico.

A través de este trabajo de rehabilitación, los discos vertebrales soportan las cargas de una manera correctamente repartida y por tanto, se evita su posterior deshidratación que a la larga puede generar problemas discales.

Anatómicamente, el cruce de fuerzas más importante de la columna recae sobre la tercera vértebra lumbar. Las posturas viciadas, en las edades tempranas, por la carga de las mochilas, o en los adultos, las malas posiciones durante el trabajo o en el coche, hacen que ese importante eje de fuerza se desestabilice y surja la lumbalgia. Esta afección constituye la causa de baja laboral más significativa en casi todo el mundo.

De ahí la recomendación para la práctica de la danza en etapas de juventud y desarrollo; sin olvidar sus aplicaciones en personas adultas que pueden resultar beneficiadas a partir de una genuina rehabilitación vertebral.

La práctica

La práctica de la danza sirve incluso de complemento a otros deportes. Uno de las anécdotas más interesantes en el mundo del atletismo surgió durante la visita a Zaragoza (España) allá por el año 1975, del mítico Bob Beamon, saltador de longitud que estableció el record mundial en México en el año 1968 con un increíble salto de 8,90 metros. Los atletas que estuvieron con él, ansioso por saber los secretos de su entrenamiento, no dejaron de atosigarlo con una infinidad de preguntas. Uno de ellos apuntó especialmente a los entrenamientos de potencia. Para sorpresa de todos, Beamon contestó que dedicaba mucho tiempo a la danza.

La práctica de la danza, en cualquiera de sus formas, es muy útil para las articulaciones de las rodillas porque facilita la lubricación de toda la articulación a través del líquido sinovial. No obstante este proceso debe considerarse como un trabajo preventivo y siempre debidamente asesorado por un profesional de la danza que sepa cómo actuar. Para este fin siempre es muy positivo el binomio profesor–médico, lo cual permitirá obtener un mayor beneficio para el paciente.

Por supuesto que las madres no tienen que temer por sus niños "¡que no se van a deformar!". Tampoco es correcto pensar que las niñas se destrozarán los pies hasta hacerlos irreconocibles. Todo lo contrario. A través de la danza conseguirán un tono muscular muy armónico y un equilibrio físico muy importante. Por otra parte, el baile es sensibilidad y además del propio ejercicio posibilita que el cerebro emita ciertas hormonas que son muy positivas para el resto del organismo. En concreto la acetil colina en contraposición a la adrenalina que es la hormona del stress.

De los pies, ¿qué podría decirse? Una práctica correcta como método preventivo y lúdico no tiene porque acarrear problemas estéticos. Incluso hay bailarinas que tienen unos preciosos pies.

La danza nace con el hombre y es tan antigua como la humanidad. ¿Por qué, entonces, habría de provocar problemas o enfermedades? En suma, la danza es una manera natural de equilibrar el cuerpo y el espíritu con lo cual se reafirma y mejora el estado de salud.

 
 

Una buena postura corporal influye en forma favorable sobre la salud.

Izq. a der.:

  1. postura correcta.
  2. eje de gravedad desplazado hacia atrás.
  3. eje de gravedad desplazado hacia adelante.
 
 
 
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