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Panorama de la danza
Una pelea diaria
Por Reny Martínez (Cuba)

 
 
Ballet de Bordeaux, dirigido por Charles Jude, en "Pavana del moro" de José Limón.
Foto: Nancy Reyes.
 
 
 

La danza en Europa y los desafíos de directores y artistas. Opiniones de la inolvidable Carla Fracci, del reconocido Charles Jude, y Gonzalo Galguera, joven bailarín y coreógrafo que reside en Alemania.

Opiniones recogidas durante el festival de La Habana 2004

Carla Fracci:

"Luchemos por salvar la danza en Italia", dijo la inolvidable bailarina italiana al tiempo que declaró enfáticamente que tiene la ‘espada’ en alto para luchar contra los políticos de su país que subestiman el arte de la danza.

"Mi gobierno se propone extender la edad de retiro de los bailarines a los 65 años. Es algo tan absurdo que acabará con la danza en Italia. Espero que algunos funcionarios sepan escuchar mi protesta y mis argumentos, como en otras ocasiones", apuntó Fracci con su habitual histrionismo y vestida toda de blanco.

La diva italiana manifestó su preocupación por el escaso tiempo de que disponen los bailarines noveles, en Europa, para conseguir una completa formación académica.

"Los jóvenes necesitan, en gran medida, que se les hable como si fuéramos psicólogos, y hacerles entender que la técnica no es lo único que importa, pues también lo es la cuestión estilística, para que todo confluya en lo que podríamos llamar la creatividad", dijo con convicción.

"Tenemos que hacer comprender a las nuevas generaciones que la prioridad reside en el discurso interior de cada personaje, hay que interiorizarlo primero, para después pulir la técnica con los pasos bien aprehendidos", agregó Fracci, quien después de tres años al frente del Ballet de la Opera de Roma observa "progresos notables" en su cuerpo de baile juvenil.

"Cuando estoy en escena, dejo de ser Carla Fracci. Entonces ya soy el personaje que debo interpretar y entregar de una manera coherente y convincente al público. Es en ese momento cuando el espectador cree que el artista ha asumido plenamente el rol que desempeña, y para que este efecto se produzca hay que creer en lo que se está interpretando’, concluyó.

Charles Jude:

Ex estrella del Ballet de la Opera de París y actual director del Ballet de Bordeaux. Nacido en Viet-Nam en 1953, Jude confesó cómo Alicia Alonso dejó su impronta en un estilo, cuando la vio bailar y montar su versión notable de "Giselle", en 1972, para el Ballet de la Opera de París, en sus montajes de los ballets románticos del repertorio de su compañía en Burdeos.

El destacado discípulo de Rudolf Nureyev hizo sus primeros estudios en el conservatorio de Niza; posteriormente pasó a la Escuela de L’Opéra, y más tarde llegó al rango ambiciado de ‘étoile’ de la compañía del Palacio Garnier.

"Me parece que es muy importante, en este tipo de festivales (en referencia al festival de ballet de Cuba), mostrar todas las tendencias de la danza, es decir lo más reciente que se hace en el mundo, pero también obras que marcaron un hito en la historia de la danza, como ‘La pavana del Moro’ de José Limón, que se mantiene dentro de la técnica de Martha Graham", dijo Jude.

La metodología de la enseñanza del ballet en Cuba también impresiónó a Jude, quien reconoció la situación lamentable en Francia, "donde la danza es un arte venido a menos, si bien hay un público regular que va a los programas nuestros. Allá primero se aprende de los libros y luego de los profesores; muchos de ellos sin formación académica; por su parte, los profesores cubanos ejercieron antes su profesión en la escena para adquirir su experiencia para transmitir’. Apuntó.

"Tengo la impresión de que en Cuba la danza es muy importante. Lo observo en el rigor de la compañía que dirige Alicia Alonso, y en la admirable academia (Escuela Nacional de Ballet) que pude visitar. Además, la captación de bailarines es asombrosa; ojalá algún día pudiéramos hacer lo mismo en Francia’, agregó.

De su experiencia como director de una compañía de ballet, el estelar bailarín de L’Opéra respondió:

"Como director, tengo siempre la alegría de ver a los bailarines en el escenario, aunque lo que sucede cada día en los salones de estudio es diferente. Debemos tener en cuenta que cada bailarín es un artista y que cada artista es caprichoso", dice Jude de su juvenil equipo de Burdeos.

"Nuestra ambición es lograr una simbiosis cuando recibimos bailarines de diferentes escuelas y nacionalidades, con caracteres tan diversos. Cuando se prepara una obra, debemos buscar cuál es el personaje que se ajusta mejor a alguno de ellos. Busco la unidad para lograr la calidad artística necesaria. He ahí lo más difícil, según mi criterio: cómo lograr una homogeneidad en el futuro, en una compañía de jóvenes como la mía", concluyó.

Gonzalo Galguera:

Joven bailarín y coreógrafo formado en la escuela nacional de ballet de su natal Cuba, reside en Alemania por casi dos décadas y ha dirigido el Ballet de Dessau. Se desempeña como director artístico del Ballet de Magdeburgo; pero siempre retorna a sus orígenes patrios para retroalimentarse.

Galguera confiesa su preferencia por un lenguaje coreográfico más contemporáneo, sin rechazar el vocabulario académico:

"Los ballets sin argumento te llevan a mirarte por dentro, a manejar pensamientos, conceptos, ideas esenciales, y creándolos puedes encontrar una evasión, como una forma de liberación (...). No obstante, se corre el peligro de aislarse en la idea y no llegar a nadie, teniendo en cuenta que la abstracción es un ámbito expresivo con un público muy particular, restringido".

Algunos teóricos de la danza declaran que los tiempos imponen los estilos, para Galguera "estos no son tiempos de príncipes". "Vivimos en los tiempos de la realidad virtual, tiempos rápidos, ahora todo va en busca de más precisión y, tal vez ahí reside la razón de ser de la abstracción. Aunque siempre hay espacio para lo demás. Las obras llamadas clásicos del repertorio de ballet son necesarias porque el ser humano necesita soñar, gusta de los cuentos de hadas y eso forma parte de la vida de todos."

"Primeramente, debo decir que no me creo ni alemán ni europeo, siempre deudor de mi origen. Trato siempre de encontrar –con los bailarines de culturas diferentes con los que trabajo– un punto de entendimiento. Esto hace que no existan marcadas contradicciones. Trato de explotar las condiciones físicas y mentales que ellos me brindan y les transmito la calidez y sensualidad de lo cubano’, apunta Galguera.

Sobre la situacion presente de la danza en Europa, Galguera ofreció sus puntos de vista sin ambages. Para él, existe una lucha de tendencias altamente enriquecedora, pero observa que el conflicto de corrientes artísticas puede llegar a ser nocivo porque las fronteras entre las artes se diluyen cada vez más y fluyen sin miedo de romper las convenciones.

"Un 70 por ciento del repertorio se alimenta de obras contemporáneas y también las compañías clásicas programan lo moderno, con el consiguiente dialogo entre lo clásico y lo contemporáneo. Por lo tanto, para mí, el equilibrio de las tendencias es posible", concluye Galguera.

 
       
       
     
   

Encuentro Académico 2004: "Investigar para documentar o Documentar para investigar"
Opiniones y ponencias
Por Patricia Aulestia (México)

Primera parte de las conclusiones del encuentro sobre documentación realizado por el Centro de Investigación, Documentación e Información de la Danza "José Limón" del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).

El Centro de Investigación, Documentación e Información de la Danza "José Limón" del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) dirigido por Patricia Cardona, organizó con gran éxito el Encuentro Académico 2004: "Investigar para documentar o Documentar para investigar", en el cual una de las conclusiones señaló la urgente necesidad de elaborar un marco legal que asegure la preservación documental artística en México.

Investigadores y especialistas representantes de reconocidas instituciones abordaron diversos aspectos de los temas planteados: La aventura del trabajo intelectual; el Discurso visual y biblioteca digital; la Digitalización de imagen; los Derechos de autor y patrimonial, y la Autogestión. Entre ellos Omar Chanona (SGEIA), José Antonio Yáñez de la Peña (OCLC)), Pilar Galarza (UNAM) Alberto Castro (Dirección General de Bibliotecas-UNAM), Lourdes Feria (Universidad de Colima), Laura González (UNAM), Dra.Angelina Cué Bolaños (SOMEC/SOMAP) María Idalia García, Alejandro Ortiz, (Coligallo A.C.-Querétaro), Dra. María Eugenia Ponce (Universidad Iberoamericana), Amparo Gómez Tepexicuapan (Museo Nacional de Historia, INAH), así como investigadores del CENIDIM, CENIDIAP, CITRU, CENIDI Danza y la Biblioteca de las Artes. Los coordinadores del Encuentro fueron Patricia Ruiz Rivera y Arturo Díaz quienes también presentaron ponencias y moderaron mesas de trabajo. A continuación uno de los textos de Ruiz Rivera y Díaz:

La construcción del patrimonio documental artístico del INBA (México)

Entendemos el acervo cultural de un país como el patrimonio –con elementos tangibles e intangibles– que una sociedad determinada considera suyo y del cual obtiene un beneficio. En México existen dos instituciones del gobierno federal que regulan y determinan el patrimonio cultural del estado: el INAH y el INBA. Existe también la ley federal sobre monumentos y zonas arqueológicas, artísticas e históricas concerniente sólo a la conservación de los bienes inmuebles históricos (zonas arqueológicas, murales, casas, etc.). Respecto a bienes intangibles o muebles como son los del teatro y la danza, el resguardo de éstos ha sido de la competencia del INBA a través de sus centros de investigación, documentación, información y difusión tanto de danza como de teatro. Sin embargo, no existe una ley en la que el Instituto pueda ampararse para sustentar la protección o generación del patrimonio documental artístico de México por lo que debe reglamentar sus acciones sobre esta materia, basado en la potestad que le confiere su investidura institucional.

El Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura fue creado por decreto de ley el año de 1946 como un órgano desconcentrado de la Secretaría de Educación Pública, con el propósito de atender: "I. El cultivo, fomento, estímulo, creación e investigación de las bellas artes en las ramas de la música, las artes plásticas, las artes dramáticas y la danza, las bellas letras en todos sus géneros y la arquitectura. Y II. La organización y desarrollo de la educación profesional en todas las ramas de las bellas artes".

Con estas bases, desde hace más de veinte años, los centros de investigación se consolidan con la intención de reunir la memoria artística mexicana, por lo que la documentación, ha jugado un papel fundamental en torno a la cual se sustentan todas las actividades que tienen como propósito el estudio y la difusión de esa memoria artística.

Por tal motivo, actualmente, a través de los propios procesos de investigación, con fines de documentar las artes escénicas, se parte de la valoración que los especialistas otorgan al documento o a la información misma que sirve de sustento en la realización de los discursos académicos, perspectiva desde la que se justifica y da reconocimiento a la articulación de colecciones o fondos, y se constituye un acervo de enorme riqueza al contar con referentes mediante los cuales es posible acceder con mayor amplitud, eficacia, rapidez y profundidad al conocimiento de nuestro hacer artístico, posibilitando su estudio desde y para otras varias disciplinas.

Abordamos el concepto de documentación en dos sentidos: como el registro sistematizado de la información y como el conjunto de acciones que se emplean en las tareas de obtención, preservación, conservación, custodia y aprovechamiento de los diversos soportes que contienen los testimonios culturales. Para esta segunda definición, anotamos de paso uno de los principios rectores en el diseño de políticas sobre la divulgación del conocimiento de la actividad escénica mexicana, el relacionado con los derechos de autor, su pertinencia y consideración. A este respecto se vuelve necesario poner atención en las fundamentaciones jurídicas que deban regir los mecanismos mediante los cuales se trata el acervo en los centros de investigación, a partir de la propiedad patrimonial y cuya aplicación tenga correspondencia justa y legal con la propiedad intelectual.

Los centros de investigación del INBA tienen la posibilidad de ser, por su trayectoria, experiencia y especialización, los referentes nacionales en la definición de descriptores artísticos, pero por diversas razones esto no se ha instrumentado.

El INBA, mediante una dirección de las artes (DIDA), desde 1987 había comenzado el diseño de un sistema informático denominado "Inbart" que fue aplicado seis años después, en 1992, con el objetivo de difundir "…la memoria documental sobre el arte en sus diversas manifestaciones, y (lograr) el registro integrado de información referenciada sobre el arte nacional, que pretende constituir sistemas para la adquisición, organización, preservación y uso de los acervos especializados sobre arte".

Después de un año de trabajo en el diagnóstico de los archivos de los centros de investigación, en 1988 fue creado, por decreto presidencial, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA), como la instancia del gobierno federal responsable de fomentar el desarrollo de la cultura y las artes mexicanas en el marco internacional. Este organismo comenzó a delinear sus políticas adherido al régimen neoliberal que terminaba por instaurarse en el país, de tal manera que sus planteamientos enfatizaban un aspecto competitivo en el ámbito mundial, razón por la que resultaba imperativo reforzar las instituciones existentes, lo que conllevó el surgimiento de una noción distinta a las funciones y objetivos con que habían sido concebidos los centros de investigación de las artes, pero éstos mantenían tal inercia en la configuración de sus propios perfiles, que resultaba más prudente permanecer con los propósitos ya establecidos que asumir cualquier riesgo de transformación en medio de una nueva configuración, indeterminada desde entonces.

Continúa en el próximo número de Danzahoy.

 
       
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