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Homenaje a Antonio Gades
Un hombre llamado Antonio
Por Enrique Honorio Destaville (Argentina)

 
 
Antonio Gades, como Frondoso en el estreno de "Fuenteovejuna" en 1994 en Italia. Obra que repuso en 2001 para el Ballet Nacional de España.
Fotos Archivo.
 
 
 

El bailarín y coreógrafo español murió el 20 de julio en Madrid, a los 67 años, víctima de un cáncer que padecía desde hacía varios años. Su última voluntad. Su vida, su obra y algunos de sus testimonios.

Sí, se pierde a un artista excepcional, aunque a él agradase más la denominación de "trabajador del baile", tan fiel como murió a su confesa ideología comunista. Pero cuán grande fue este peninsular, nacido en 1936 en la zona de Alicante, bajo el nombre real de Antonio Esteve Ródenas. Fue otra grande –Pilar López–, quien lo descubrió adolescente, hijo de un albañil pobre, haciendo sus primeros pasos en un espectáculo en el Circo Price, de Madrid, a mediados del siglo XX, bailando junto a La Palitos.

Siendo aún muy joven, ya deslumbraba por su virilidad, su reciedumbre, y su descontado amor por la danza... y las mujeres, en quienes despertó fogosos amores. Pero aún era un crudo a quien faltaba formación técnica... y experiencia escénica. De allí que tanto la gran bailaora como Manolo Vargas le impartieran una enseñanza exhaustiva –sobre todo este último–, hasta hacer de él un primer bailarín.

Sus comienzos

El fogueo escénico se lo dieron el haber ingresado a la Compañía de Pilar López, y a la actuación en las obras de su repertorio, "El Sombrero de Tres Picos", "Concierto de Aranjuez", "El Amor Brujo", todas ellas de tinte dramático, que le posibilitaban lucirse, dada su vis actoral.

El joven prontamente dio muestras de creatividad, coreografiando su primera obra "Ensueño". En esta primera época también aceptó el consejo de Pilar, La Argentinita, quien lo indujo a tomar el apellido Gades, por resultar más impactante que los propios. De aquellos tiempos data su actuación sobresaliente en un auto sacramental titulado "El Hospital de los Locos".

Proyección internacional como bailarín hubo de alcanzar al colaborar en 1962 con Anton Dolin coreógrafo de la Ópera de Roma. Dolin preparaba una versión del célebre "Bolero" de Ravel, y pidió la contratación de Gades para recibir su ayuda. Teatros de esa fama y envergadura como la Ópera y la Scala di Milano sorprendieron al bailaor e incipiente coreógrafo. Conoció y admiró a Carla Fracci, decidió perfeccionar su pobre técnica clásica nada menos que con Esmée Bulnes, "la dama de hierro" de la Scala, forjadora de talentos como la misma Fracci. Antes de ser "la Signorina Bulnes", ya lo había hecho en Buenos Aires por años, dejando un tendal de primeras figuras como Olga Ferri, y numerosas figuras del Colón, y el Argentino de La Plata. Fueron los años en que Antonio Gades comenzó a ser famoso...

Los vaivenes de la fama

Le encomendaron tres obras de García Lorca para una Antología del Ballet. A fines de 1962 debutó en la Scala como primer bailarín y coreógrafo, allí permaneció nueve meses. Italia encumbró a Gades. Hasta filmó una película con Vittorio Gassman, y realizó varias actuaciones en la televisión. Cuando a fines de 1963 estaba nuevamente en España, el director cinematográfico Rovira Beleta lo contrató para actuar en su film "Los Tarantos". Fue en esa época en la que comenzó a poner en práctica su ideario de danza hispana. En primer lugar, en una presentación en Barcelona decidió despojar al máximo a sus obras de elementos "extradanza", y resaltó el color negro "para llegar al ballet más allá de la danza", según lo afirmó en su oportunidad. También de esos días data su primer gran fracaso. Al montar su obra "Don Juan", en el Teatro de la Zarzuela de Madrid (1965) con textos de Mañás y música de García Abril, no tuvo el éxito esperado.

Sin dinero, y junto a la bailaora Curra Jiménez, debió actuar en el Corral de la Morería, tablao al fin... pero había que vivir y no era de los que se arredraba... ¡nunca! Como no perdió su fama, en 1968 fue convocado por la Scala para intervenir en una programación especial junto a la Fracci y Nureyev.

Gades en Buenos Aires

Gades actuó en París, en Nueva York y en tantas ciudades de importancia, y recibió premios de toda índole, también de la crítica especializada. En el mismo París se presentó hacia los comienzos de los años '70 juntamente con el guitarrista Paco de Lucía, con inmenso éxito. Luego iniciaría una larga gira artística por países de América y de Asia. Fue en esa ocasión en la que lo vi actuar por primera vez, en el teatro Avenida antes de su incendio. Llevaba en el repertorio de la Compañía a "El Amor Brujo". Quedé fascinado como tanta gente que seguía sus evoluciones, y contemplaba su ataque aquella noche del Avenida. Cuando concibió para el Ballet Nacional de Cuba su gran obra "Bodas de Sangre" (1974) no imaginaba que el mismo Carlos Saura la llevaría al cine estrenándola en 1981, con él como coreógrafo e intérprete principal. Luego seguirían otras dos renombradas colaboraciones con Saura. Vino enseguida a la Argentina con una compañía en que descollaban El Güito y Cristina Hoyos, más Juan Antonio, Elvira Andrés, y Carmen Villena, entre otros notables del flamenco. El viejo Teatro Odeón fue la sala que lo recibió, y con lleno completo obtuvo resonante triunfo no sólo en la obra basada en la homónima de García Lorca, sino en todo lo que bailó. En esos días tuve una larga conversación con Gades en los camarines del Odeón, luego de un ensayo.

Estaba lastimado interiormente, y no ocultaba su rencor por haber sido despedido como director del Ballet Nacional de España. Acusaba a las autoridades, pero ocultaba cierto desorden que había en el elenco por la manera en que se conducía aquél. "Por eso formé esta compañía como cooperativa, con los que se solidarizaron conmigo..." enfatizó. En esa entrevista me enteré de que también había sido alumno de Anton Dolin, y no dudó en serlo de Preobrajenska y de Nora Kiss, tan querida por Béjart. Y arguyó: "Cuando quise ser coreógrafo también estudié pintura en París, con Poliakov, y hasta el mismo Picaso me aconsejó".

Luego me dijo lo más interesante de su aprendizaje como bailarín y creador: "Por entonces me compré en España un carro tirado por dos caballos, y recorrí sus más recónditos lugares, conociendo a la gente, asistiendo a las fiestas populares, estudiando las costumbres. De esa experiencia viva obtuve conclusiones que llevé a los cursos que se dictaban en el Ballet Nacional. Se debía estudiar antropología y musicología... para que el resultado de una obra no sea sólo bello, sino también verosímil." Gades me dijo entre otros conceptos: "Soy coreógrafo intuitivo. La escena de la lucha y la muerte en ‘Bodas de Sangre’, se basa sobre mis recuerdos del cine con cámara lenta. Allí puse todos los pensamientos de dos hombres que van a matar por amor y por traición. Pero también tuve en cuenta las palabras de un hombre que fue herido y creyó que iba a morir".

Actuó también en el Teatro Liceo y en el Colón cuando hace unos diez años presentó allí su última gran obra "Fuenteovejuna", sobre la homónima de Lope de Vega. Todas estas características y su infatigable carrera artística lo pintan como era.

Sus pasiones

Claro está, también fue fiel a sus ideas comunistas declaradas, no olvidemos los homenajes de que fue objeto hasta por el propio Fidel Castro, y que hasta pidió que sus cenizas se depositaran en la isla del Caribe.

La vida afectiva del artista fue exuberante y borrascosa. Cuatro matrimonios, y varias uniones pasajeras le dieron cinco hijos (dos con Pilar Sanclemente, tres con Marisol) y un nieto. Premiado y hasta condecorado, Antonio Gades acaba de morir luchando, a los 68 años.
Fue un verdadero hito de la danza hispana y del ballet internacional. Es probable que esta nota sea incompleta, pero constituye nuestro más emotivo reconocimiento y homenaje al gran bailarín y creador que fue.

 

Testimonios

"Empecé a bailar por hambre". En 1938, cuando apenas tenía un año y medio su padre fue fusilado. "El tiro de gracia entró por el ojo y salió por la sien", contó Gades. La pobreza persiguió a la familia y Antonio, a los once años, comenzó a trabajar de lo que viniera, probó con el boxeo, y luego de la primera guantada, dijo: "La segunda se la das a tu madre".

"Cuando me mandaron a la primera academia de baile, allí yo repetía como un mono todo lo que veía. Era feliz, tenía cuerpo de atleta y sangre generosa, algo así como si tuviera un toro dentro de mí".

En relación con "Fuenteovejuna", la última obra que creó y estrenó en Italia en 1994, dijo: "En contra de ese yo que nos quieren inculcar a capa y espada, necesitamos más solidaridad; darnos cuenta de que cuando viene una catástrofe, nos toca a todos. La palabra solidaridad es bellísima, más grande aún en esta época, cuando hasta parece haber desaparecido del diccionario".

 

Sus cenizas en Cuba

El diario Granma de La Habana, fechado el 23 de junio anunció la llegada a La Habana de las cenizas de Antonio Gades. El bailarín, pocos días antes de morir había escrito su deseo de que sus cenizas fueran llevadas a Cuba por sus hijas y su actual mujer. En su lecho de muerte, en una hoja timbrada del hospital dirigió un último mensaje al General de Ejército Raúl Castro Ruz, en el cual confesaba que hubiera querido ayudar mucho más a la revolución cubana.

Gades murió en el hospital Gregorio Marañón, de la capital de España, en donde estaba internado desde hacía varias semanas. Antes de su muerte, pidió a sus hijas y a su viuda que transmitieran "su más sincero agradecimiento a todos aquellos que han admirado y apoyado su obra".

Casi a fines de junio el creador de "Bodas de sangre" viajó a Cuba, para recibir de manos del Presidente Fidel Castro la máxima condecoración que concede el Consejo de Estado de la República de Cuba, la Orden José Martí.

 
 
"La palabra solidaridad es bellísima, más grande aún en esta época, cuando hasta parece haber desaparecido del diccionario". Antonio Gades.
 
 
 
 
"Carmen", una de las obras de mayor trascendencia dentro de su repertorio que fue llevada al cine por Carlos Saura.
 
       
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