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La necesidad de autofinanciamiento
para las actividades relacionadas con la danza
del nuevo siglo. Criterios de unidad para reforzar
la promoción del arte a partir del intercambio
y la toma de conciencia.
Rodolfo Solmoirago encontró una misión
de vida cuando asistió al 1er. Congreso
Latinoamericano de Danza en Río de Janeiro,
Brasil en 1983. "Tenemos mucho que dar...."
aseveraron los participantes, entre ellos Alicia
Alonso, de Cuba. Solmoirago era muy joven entonces
pero tomó la palabra de los expertos y
se propuso difundir este pensamiento. A más
de dos décadas de aquel encuentro, Solmoirago
es el presidente de la Confederación Interamericana
de Danza (CIAD), entidad cuyo objetivo primordial
es hacer que la danza ocupe en un lugar de privilegio
en la sociedad que conforman todas las naciones
del continente americano.
"La danza es un don que le fue otorgado
al hombre apasionadamente afirma Solmoirago.
Queremos contribuir a la humanidad haciendo un
ser humano mejor a través de la danza,
si nuestro arte no sirve para ello, no nos interesa
en absoluto". Convencido de sus premisas,
pretende colocar la danza en el mismo nivel masivo
y popular que el deporte. No obstante, es importante
tener en cuenta que la figura del Estado "paternalista"
se ha ido desvaneciendo poco a poco a partir de
los recortes presupuestarios destinados a la cultura
y al arte. La necesidad de autofinanciamiento,
en cierta forma, permitirá también
una maduración de los artistas en relación
con su propio trabajo. "Antes, toda la cultura
se movía a costillas del gobierno y no
se hacia nada sin él comenta.
Aprendimos a hacerlo todo solos, autofinanciándonos.
Nuestras bases son cimientos poderosos, cada paso
que damos lo hacemos muy seguros, firmes y para
quedarnos. Los bailarines somos profesionales
con el mismo respeto, jerarquía, dignidad
que cualquier trabajador, necesitamos contar con
medios económicos para vivir dignamente".
La CIAD tiene sucursales en los siguientes países:
Argentina, Paraguay, Uruguay, Bolivia, Chile,
Brasil, Cuba, Canadá y España. Agrupa
a cuatro federaciones nacionales, veinte regionales
de profesionales de danza y dos organizaciones
artísticas. Actualmente promueve actividades
de danza en todas sus manifestaciones (encuentros,
certámenes, congresos, simposios, seminarios,
talleres, muestras y exposiciones) que son autofinanciables
y cuentan con la participación de todos
los involucrados que solventan los gastos de organización.
En el caso de que exista un remanente, este se
distribuye por porcentajes entre los responsables.
Participan activamente en su circuito 4.374 academias,
escuelas municipales, estudios y agrupaciones.
Con la Asociación Internacional de Danza
para las Américas (AIDA) que dirige Laura
Alonso, la CIAD otorga becas de intercambio. Con
la Federación Española de Profesionales
de Danza y Pro danza de Tenerife realiza una actividad
intercontinental al año.
Solmoirago insiste: "Debemos educar a la
sociedad para la danza, pero más arduo
es reeducarnos nosotros mismos. La concienciación
viene de abajo, de la base, por eso necesitamos
que los maestros aprendan de nuevo a enseñar,
no solamente a los niños, a los padres,
a los abuelos. Nada se podrá cambiar sino
se cambia la mentalidad
"
Por otra parte, la necesidad de promover planes,
programas y proyectos con gran participación
social surge como una alternativa inevitable para
quienes han asumido el compromiso de difundir
y promover la danza. Implementar un cambio de
actitud y de movilidad socio-comunitaria frente
al desarrollo de la danza y su área de
influencia no es tarea fácil, ni tampoco
individual. Hay que trabajar juntamente con las
instituciones municipales, regionales y organismos
de gobierno, si bien la iniciativa privada es
determinante en esta nueva era. "En el cono
sur, lo más fuerte son las organizaciones
privadas de danza confirma Solmoirago,
tienen una gran tradición y hoy las academias
privadas están exportando estrellas, sin
pasar por las escuelas oficiales. Hemos conseguido
elevar su nivel con lo que hacemos".
En la actualidad, la CIAD cuenta con eventos
de 4.000 bailarines (estudiantes) en escena, cinco
o seis días seguidos con un centenar de
números por jornada. Se organizan entre
uno y cuatro encuentros y concursos por semana
en el año. "En la Argentina, Paraguay,
Uruguay y Bolivia, ya no queda un lugar donde
no estemos dice, y estamos entrando
paulatinamente a Chile y Brasil, aunque este último
país no tiene nada reglamentado aún".
Durante su visita a Quito, al Festival Internacional
de Danza, 2do Encuentro Mujeres en la Danza apuntó
la posibilidad de invitar, desde esta mitad del
mundo que es Ecuador, a todas las naciones del
continente americano a unirse a su causa. "Sé
que es muy difícil el contacto entre nuestros
países, por eso deseamos unir a las Américas,
la unidad hace la fuerza y hay mucho que aprender
del uno y del otro".
A esta altura del siglo, y después de
haber experimentado diferentes caminos, tal vez
haya llegado la hora de que los bailarines tomen
conciencia de la necesidad de realizar un trabajo
de movilización en torno de la danza. Es
quizás el momento de asumir un compromiso
entre los hacedores para lograr la unidad en pos
de obtener leyes y reglamentaciones a su favor.
"Hay que enseñar a las nuevas generaciones
a dar y a compartir, que es el verdadero legado
de nuestro arte".
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