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  Sobre Rolando Sarabia Oquendo
 
 
 
 
 
 
 
 
 

DANZA A MIL
De cuerpo entero
Por Mabel Diana (Chile)

La danza experimental aborda temáticas relacionadas con el contacto físico. Juegos de aceptaciones y rechazos que motivan diferentes formas en el decir. La pregunta acerca del mensaje y su importancia.

En el marco del encuentro Danza a Mil realizado en Santiago de Chile en enero, en el mismo espacio y uno a continuación del otro, dos espectáculos tuvieron como tema el cuerpo. Un instrumento de trabajo y creación para los bailarines quienes pasan la vida entera afinando y fortaleciendo ese cuerpo que les servirá para decir lo que quieren, o para que los coreógrafos los usen para sus creaciones. Marcela Escobar y Paulina Mellado se pusieron dos premisas diferentes a partir del mismo tema.

Marcela Escobar realizó su montaje “Muela Cuerpo Ropa Camina”, pensando al cuerpo enfrentado con el otro. Allí muestra cómo el territorio corporal es modificado cuando el otro ocupa nuestro territorio. El trabajo principalmente por parejas nos muestra que a pesar de tocarse, la relación es imposible. Se rechazan, se atacan, se desvisten. En pocos momentos se repite una secuencia bailada al unísono por dos bailarinas, que brilla por ser un encuentro gozoso, y es un descanso entre tanto sufrimiento. El sufrimiento de no poder encontrarse con el otro. La música de Matías Troncoso tiene un carácter depresivo, oscuro, roto en momentos por la entrada de un piano que alivia la tensión que genera. El vestuario de Ana Luisa Escobar es interesante en cuanto a textura y color. Está compuesto con piezas sobrepuestas que permiten hacer cambios en escena. Ximena Poblete diseñó una escenografía simple, limpia con distintos niveles, que da movimiento y profundidad al foro.

Paulina Mellado, por su parte, en su coreografía “Ser Tocado” habla de “cuerpos incompletos, de carencias, de la necesidad de tocar el cuerpo del otro para sentirnos completos”. Comienza la obra con cuatro grandes pantallas suspendidas que emiten una luz azulada sobre cuatro personajes, dos hombres y dos mujeres, que están parados debajo de ellas. Como cuatro grandes focos que ponen en la mira a esos cuatro cuerpos solos. Vestidos de blanco con pantalones, camisetas y zapatillas. Como gimnastas listos para moverse. Las relaciones que se establecen aquí son de enfrentamiento. El ser tocado no produce placer. Es una investigación, un reconocimiento del otro que provoca sorpresa, miedo. Uno de los personajes con movimientos espasmódicos, produce rechazo en los otros. También hay aquí un momento de sincronía cuando los cuatro intérpretes hacen una secuencia juntos. La música de José Miguel Miranda es amable y estimula a tocar y ser tocado.

Pensar en las puestas en escena provoca desasosiego. ¿Qué sucede en estas reflexiones sobre el cuerpo? ¿Por qué causa tanta angustia el cuerpo del otro al entrar en contacto con el nuestro? ¿Son los cuerpos de los actores-bailarines territorios dolorosos?

En los últimos meses han tenido difusión casos de violación a los derechos humanos, redes de pedofilia, asesinatos, todos relacionados con la invasión al cuerpo del otro. La invasión agresiva, dolorosa, violatoria. ¿De qué manera todo esto presente en la conciencia de los artistas y del público interfiere a la hora de crear y de ver un espectáculo.

El público intentó reírse en varias ocasiones, creemos que como una válvula de escape en medio de la tensión producida por ver la invasión del cuerpo del otro. También sucedió durante la interpretación de un personaje que con movimientos incontrolados representaba al diferente, ese que al verlo nos perturba y no podemos o sabemos aceptar.

Preguntas sobre la creación

Cristina Moura llegó desde Brasil a participar con “Like an idiot” en la 4ª versión de Danza a Mil, realizada en el Teatro Antonio Varas de Santiago. El foro vacío. Entra y dice al público: “Este es un espectáculo convencional, yo bailo y el público mira”. Lleva puesta una polera y un pantalón de trabajo. Con luz de sala comienza a transformarse, se quita el pantalón y con la polera se hace un tocado en la cabeza.

Comienza a mover ojos, brazos, piernas, suavemente. Se escucha un sonido de pájaros muy suave. Ella habla, fuerte, y da pequeños gritos como los loros de la selva. Baja la luz de sala. Se apropia del escenario. Se desplaza de un lado al otro del foro con movimientos suaves que se contraponen a los gritos animalescos, fuertes.

Descubrimos algunos objetos cuando los comienza a utilizar. Una hoja de papel que rompe delicadamente con la que va formando una figura en el suelo. La música cambia, sus movimientos también. Habla, hace juego de palabras mientras se toca: “infante, infancia, infame, fome...” Toma agua y con música de ópera, juega girando y escupiendo el agua en forma de lluvia, cómicamente, por todo el espacio. Luego patina sobre el agua derramada, la golpea, la limpia, y dice: “No voy a llorar más”.

Cambia la escena, se pone anteojos de sol y se sube sobre una moto de plástico que lleva música incorporada y se desplaza con poses de vampiresa impulsándose con los pies. Hasta caerse. Se escuchan las preguntas en inglés del libro “Why all these questions” que fueron repartidas con el programa del espectáculo. Entre ellas las que dicen: “¿De dónde nacen tus ideas? ¿Te gusta trabajar con símbolos y metáforas? ¿Quieres ser provocativa con tu trabajo?” Parece que Cristina Moura contesta todas con su presentación.

Mientras se suceden las preguntas, ella va diciendo palabras y repitiéndolas, en portugués, en español, en inglés. Durante toda la función va manejando la música. Tiene tres aparatos en diferentes lugares. Además hay música desde la cabina de sonido.

Las escenas que se van desarrollando la muestran siempre fuerte y dominante. Pasa de ser una adolescente negra, a ser una vampiresa, un animal, una mujer que depende de la cirugía plástica. Siempre hablando y recalcando: “Soy fuerte, creativa, despierta, amo el cambio, soy loca. Acepto, no espero. Soy superman...”

Tiene un manejo del cuerpo tal que la vemos ir transformándose minuto a minuto. Es libre, provocativa, crece en el foro. Con pocos elementos llena el espacio. Su personalidad fuerte hace que el público no la deje sola. Podría hacer cualquier cosa y la seguirían mirando. Ella es el espectáculo.

Transcribo las preguntas extraídas del libro “Why all these questions” editado por Gabriel Smeets junto con Springdance Holanda, que Cristina Moura nos repartió a todos los asistentes y que le dieron el soporte a su hacer:

  • ¿Esto es un comentario?
  • ¿Qué es lo que quieres transmitir a tu público?
  • ¿Cómo es para ti comunicarse con tu público?
  • ¿Qué pretendes que pase con el público durante el espectáculo?
  • ¿Quieres que el público se emocione?
  • ¿Crees que es importante saber lo que el público piensa sobre ti, y sobre tu trabajo?
  • ¿Crees que las personas pueden aprender algo contigo?
  • ¿Cuál es la historia detrás de la pieza?
  • ¿Cómo se toma tu idea para ser trabajada?
  • ¿En que temas estás realmente interesado?
  • ¿Te interesa por política y economía?¿Por qué no has estudiado periodismo?
  • ¿Quieres ser provocativo en tu trabajo?
  • ¿El espectáculo tiene un trasfondo político?
  • ¿Te gusta trabajar con símbolos y metáforas?
  • ¿De dónde nacen tus ideas?
  • ¿De qué manera esas ideas tienen que ver contigo?
  • ¿Cuál es tu contribución personal en la obra?
  • ¿Cuál es tu posición como artista en tu trabajo?
  • ¿Tienes una opinión sobre el tema?”

Preguntas para hacerse, para detenerse a pensar, para compartir. Como hizo Cristina Moura.

 
 

Libre y provocativa Cristina Moura crece en escena y con pocos elementos llena el espacio con una propuesta reflexiva.
Fotos gentileza de Danza a Mil

 
 
 
     
 
Marcela Escobar realizó su montaje “Muela Cuerpo Ropa Camina”, bajo la premisa de mostrar al cuerpo enfrentado con el otro.

Carta a la Editora:
Sobre Rolando Sarabia Oquendo

Distinguida Sra. Gueler:

He leído con gran interés la magnífica entrevista de Martha María Sánchez sobre el bailarín cubano Rolando Sarabia Oquendo, también conocido como Sarabita, o Sarabia Jr., que acaba de aparecer en el último número de Danza en Español

Sabíamos del jovencito de 21 años, desde que ganó la Competencia de Jackson, Mississippi, en 1998, en la categoría junior, así como en varios concursos más. Habíamos también tenido la oportunidad de ver algunos de sus vídeos, y recibido noticias de primera mano, de amigos que lo habían visto personalmente en varias galas internacionales de ballet, en las que él se había presentado y obtenido grandes éxitos. Por esos motivos esperábamos con gran interés y entusiasmo su presencia en los escenarios de Nueva York, en la temporada otoñal que el Ballet Nacional de Cuba anunciaba y que tuvo lugar el pasado octubre.

La realidad fue otra. La compañía cumplió con la anunciada tournée que duró dos meses, por distintas ciudades estadounidenses, pero el joven Sarabia Jr. no fue incluido en el elenco. Indagando los motivos de su ausencia, pudimos averiguar a través de un mutuo amigo de la familia Sarabia (hay dos miembros más en las filas del BNdeC: el padre, Rolando Sarabia Martínez, y un hermano menor, Daniel), que Sarabita había sido “castigado” y obligado a quedarse en Cuba, por haber gestionado y conseguido un contrato con el Ballet de Boston, sin la anuencia de la dirección de la compañía, que comenzaría a regir tan pronto el joven terminara la gira estadounidense.

En la actualidad, hay noticias de que Sarabia Jr. permanece en La Habana, actuando en las funciones regulares de la compañía. Asimismo hay rumores de que ha sido invitado para comparecer –como sucedió el pasado año–, en una Gala de Estrellas que se celebrará en Ciudad de México; sin embargo, su nombre no se anuncia todavía, por temor a que el permiso de salida de Cuba continúe siendo negado.

Queden estos datos como una simple aclaración. Esperamos de todo corazón que el talentoso bailarín pueda escoger su destino, y bailar libremente dónde sus aspiraciones lo lleven.

De Ud. con todo afecto,

Celida P. Villalón

 
 
       
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