EDAD MEDIA (SIGLO V AL XV)
El arte de los espíritus infernales
Por Alejandra Deza (Argentina) *

 
 
Boceto de Bernardo Buontalenti para un "entremes" de la "Pellegrina", obra de 1589 que contaba de seis intermedios musicales y coreográficos.
Foto: Archivo.
 
 
   
     

Evolución de las formas de la danza desde el oscurantismo de la Edad Media hasta los albores del Barroco. Juglares y trovadores, la corte y los reyes bailarines. La aparición de la mujer en escena.

Al extenderse en Roma el Cristianismo en el siglo VI, se extiende también la represión de las expresiones artísticas, y tanto la danza, como el teatro y la música quedan prácticamente en la oscuridad más absoluta. Los artistas de esas disciplinas eran perseguidos, castigados y excomulgados La danza, estaba considerada un arte "fomentado por espíritus infernales". Paradójicamente San Agustín afirmaba: "...los ángeles danzan en rueda y cantan loas al Todopoderoso". Carlomagno (año 800) había conservado cantos de los antiguos germanos, algunos de los cuales, junto a sus danzas, se incorporaron a los templos ("las rondas, las danzas saltatorias, los cantos diabólicos").

Como reacción del pueblo y a modo de burla, surge la "Danza Macabra" en la que el diablo es el personaje principal en sus diferentes posibilidades, interpretativa y representativa. Diablos y ángeles danzan en esta época europea. Danzas que en su mayoría no eran acompañadas por música, sino cantadas por los bailarines, de lo cual sobrevendrán los cantos llamados baladas. La necesidad de danzar por parte de la sociedad los lleva a preservar esta manifestación artística; tratan de adaptarla a las exigencias del poder, resignando las inquietudes expresivas personales o sociales.

En el siglo XII, juglares y trovadores comienzan a ser aceptados. Ellos mezclan sus músicas y cánticos llevando el compás con golpes en el suelo. Al perfeccionarse los instrumentos, se mejoran las danzas y se prescinde del canto. Surgen así las danzas típicas de la Edad Media, practicadas no sólo en iglesias o cementerios, sino también en palacios o villas campesinas. Estas danzas nada tienen que ver con lo que hoy entendemos por danza, eran caminadas, sin figuras ni combinaciones de pasos, a veces en ronda, otras en filas.

Las más importantes la Treske, la Carola y la Tanz, que trascendieron a Francia, Alemania, España, Italia e Inglaterra. Las más populares se acompañaban con panderos, las cortesanas con viola y algún tamboril.

A partir del Renacimiento (aproximadamente 1400 al 1600), surgirán nuevas formas de comprender las normas antiguas del arte y de enfrentar la vida terrenal. La aristocracia se apodera del gobierno y está deseosa de vivir los placeres de la vida y también del arte. Desde el punto de vista de la sociología musical, uno de los hechos que marcan este período es la influencia de la incipiente burguesía. Papas, reyes y príncipes rivalizan como mecenas de las artes, que aportan brillantez y riqueza a sus cortes. La danza se convierte entonces en un divertimento que exalta al poder y sus ambiciones.

En el siglo XV maestros de baile viajaban enseñando y creando danzas para las grandes ocasiones (bodas, alianzas políticas, victorias militares). Los juglares dejan de ser perseguidos y se profesionaliza, es músico, bailarín y cantor de amplio repertorio.

Las danzas típicas del Renacimiento se caracterizaron por ser:

  • Señoriales: "danzas bajas" resbaladas, los pies no abandonan el piso debido al peso y volumen del ropaje de época, sumado a los ademanes elegantes y reverencias. (Ej.: la pavana, origen España). La danza sometida a las costumbres y creencias que el poder legitimo.

  • Populares: "danzas altas", las que golpean el suelo con movimientos rápidos y también violentos. (Ej.: la gallarda, danza muy animada, alegre; la volta, danza de parejas unidas. Los moralistas de la época la criticaban por indecente, ya que el hombre tomaba a la mujer por la cintura; la gavota, danza plural, entre otras). La danza, significaba un medio de expresión libre y genuino de sentimientos y vivencias humanas. Era, al mismo tiempo, un medio para subvertir, transgredir los cánones vigentes.

El siglo XV fue el de los Medici florentinos, que hicieron de su ciudad la sede de todas las galas. El esplendor llegó a Francia al casarse Catalina de Medici con Enrique II, quien llevó a la corte francesa las grandes fiestas, el lujo, la música y la danza, que al principio escandalizan, pero luego se incorporaron a la vida de la corte. "El Ballet Comique de la Reine" es el más antiguo ballet, sus actores eran miembros de la nobleza y las danzas traducían más ostentación que complejidad técnica.

Para enriquecer los festines de la corte y destacarlos en originalidad, los espectáculos se sucedían entre plato y plato, los "Entremets" (intermedio), representados por personajes mitológicos asociados con el plato que iba a ser servido (por ejemplo: Neptuno y las sirenas anunciaban el plato de pescado; Pomona, diosa de la abundancia silvestre, presidía la presentación de la fruta). En los finales del banquete, un "entremets" alegórico, combinaba discursos, danzas y canciones sobre los deleites del matrimonio en el caso de que se tratara de una boda. Los espectáculos articulados entre los manjares de los diferentes festejos, (años centrales del Renacimiento), se llamaron "Entrées", los que evolucionaron no sólo en la duración, sino también en la riqueza de sus argumentos escritos por poetas y cronistas destacados de la época. La danza, en este período, procuró transmitir a través del movimiento los textos de los creativos de la época.

La evolución de la danza, hasta este momento histórico permitió apreciar el origen del "porte" y "las maneras" del ballet, por naturaleza aristocrático y fastuoso. Sin embargo pasó mucho tiempo antes de que el ballet dejara la corte y los salones de fiestas para subir al escenario. También pasó mucho tiempo hasta que los bailarines llegaron a mostrar sus caras escondidas detrás de antifaces y máscaras. Más años aún debieron pasar para lograr que la sociedad aceptara a la mujer bailarina. Durante aquellos tiempos, los roles de mujer eran interpretados por hombre con características femeninas, en razón de que no era bien visto por entonces, que las mujeres danzaran. Otra característica legada de esta época, es la interacción entre especialistas de diferentes oficios que se incorporaban a esta forma de representación diseñando decorados, vestuario y utilería.

La necesidad va creando los profesionales, el profesionalismo busca ciertas reglas para aprender y enseñar. Ya no basta la tradición, la imitación y las libres formas populares. La sociedad va gestando nuevas formas y nuevos estilos.

   
   
 

Alejandra Deza

Nació en Tucumán, Argentina. Estudió en la Escuela de Danza de la provincia de Tucumán y luego, en 1977 ingresó al Ballet Estable de esa provincia. Trabajó bajo la dirección artística de destacados profesionales de la danza tales como Esmeralda Agoglia, Esther Gnavi, Lyde Peralta, Mabel Silvera, Mario Gallizi, Rodolfo Lastra, Violeta Janeiro, Liliana Belfiore, Rubén Chayán. Compartió escenario con Maia Plissetsjaya, Nadieszhda Pavlova, Vlacheslav Gordeiev, Eduardo Caamaño, Lidia Segni, Silvia Basilis, Alicia Quadri, Cristina Delmagro, Maximiliano Guerra y Cecilia Kerche. Se desempeñó como docente en la Escuela de Danza de la provincia y como profesor adjunto en la cátedra Técnica de la Danza Clásica de la carrera de Danza Contemporánea de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Tucumán. Se especializó en Metodología de la Enseñanza de la Danza Clásica (Escuela Vaganova) y en 1996 fundó el Estudio de Danza Clásica y Contemporánea "Bajo Jardín" de Tucumán, donde se desempeña actualmente como docente y directora artística del Ballet de Cámara "Bajo Jardín".

 
 
       
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