| Un camino diferente
para romper con los prejuicios del cuerpo y acercarse a las
emociones. La "danza libre" se realiza en penumbras
y permite tomar contacto con diferentes expresiones creativas.
La danza surge de la expresión de un estado de ánimo
colectivo. Los estados de ánimo van más allá
de las 5 ó 6 emociones darwinianas, y como éstas,
tienen un valor de supervivencia, es decir, sirven para llevarnos
a encarar situaciones de la vida real con el tipo y nivel
de energía necesarios como para vivirlas satisfactoriamente.
La vida cotidiana requiere una elasticidad afectiva continua
para no quedarse pegado o atascado en situaciones. El ejercitar
la fantasía y la respuesta afectiva conducida por la
música y el movimiento es un excelente modo para recuperar
potencialidades perdidas o nunca bien desarrolladas como el
sentido de sintonización con la situación y
con el otro, la energización, el humor, la fantasía,
la alegría u otras.
En buenas cuentas, es una forma de ejercitar la inteligencia
emocional a través de la acción, además
de mejorar increíblemente nuestro estado físico
y de "amigarnos" con el cuerpo. Esta actividad a
través de una secuencia de piezas musicales permite
lograr la "explosión a la alegría"
descrita por Perls, como una de las cuatro explosiones (o
descontroles ocasionales) necesarias para encarar la vida.
Será "joie de vivre" o "Elán
Vital"o simplemente adrenalina o endorfina feliz.
La Danza Afectiva está dirigida a todas aquellas personas
que quieren bailar libremente diversos tipos de música,
pero que por alguna razón edad, falta de experiencia
previa o timidez no han tenido la oportunidad de hacerlo.
También es para estudiantes de danza y bailarines que
simplemente quieran dejarse llevar, improvisar y explorar
nuevos movimientos sin estar ceñidos a un plan o pasos
determinados.
Las clases son sesiones de aproximadamente 2 horas de duración
en una sala grande en penumbra (para paliar la vergüenza).
Al inicio, el profesor da algunas indicaciones sencillas que
pueden seguir los que quieran, y que sirven para entrar en
contacto con la música, la situación y el cuerpo.
Esta primera parte dura unos 20 minutos y generalmente se
realiza al compás de una raga hindú. Después
se incorporan otros tipos de música: clásica,
romántica, música de ballet para llegar luego
a otros estilos como música contemporánea, caribeña,
music hall y otras, para concluir con música afroamericana
u otra alegre y rítmica.
La Danza Afectiva es un modo de expresar y sentir la música
y los diversos estados afectivos que ésta expresa en
la forma más natural y comprometida posible, sin restricciones
de técnica ni de las miradas de un público o
un profesor enjuiciador. No está relacionada con la
psicodanza, la biodanza o la danza-terapia. Surge de una experiencia
llamada "Free Dance", o danza libre que ya se practicaba
en los Estados Unidos en la década del 60.
Como en todas las cosas, para vivir esta experiencia de Danza
Afectiva, es importante tener cierta constancia. Por ello
se exige participar en al menos cuatro sesiones. El efecto
"sorpresa" que puede ocasionar la primera sesión
va cambiando cuando uno ya sabe qué esperar y de qué
se trata.
La música, que en la vida diaria es solo melodía
inerte, en este espacio se transforma en algo vivo, que traspasa
energía movilizadora, que motiva distintos estados
de ánimo y que genera un espacio de contacto con uno
mismo que se expresa a través del propio cuerpo. El
cuerpo es capaz de traducir la música, para así
expresar lo sentido en una danza, una expresión corporal
que signifique lo que no se puede decir con palabras, solo
a través del cuerpo, a través del descubrimiento
de otro lenguaje, el de los sentimientos y las emociones...
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