|
EFECTO DE LA ACTIVIDAD FISICA
EN LA DENSIDAD ÓSEA
El misterio de los huesos
(Parte III)
Por Lya
Contreras del Toro (México)
Médico especialista en rehabilitación
Tercera parte del informe especial
sobre densidad ósea. Estudio comparativo entre
bailarinas y otros grupos de mujeres ajenos a esta disciplina.
Tendencias y factores que influyen en su evolución.
Muchos especialistas confirman el efecto benéfico
de la actividad física sobre la densidad mineral
ósea (DMO), sin embargo, aseguran también
que un ejercicio aeróbico muy intenso puede en
ocasiones afectar el eje hipotálamo-pituitaria-gónada
y dar lugar a una alteración en el ciclo menstrual.
Estas alteraciones son cada vez más frecuentes
entre mujeres atletas y bailarinas de ballet y están
relacionadas con la intensidad del entrenamiento y la
restricción de calorías en la dieta, lo
cual reduce la grasa corporal y aumenta las posibilidades
de desarrollar amenorrea. Otro factor importante es
el estrés psicológico. Concentraciones
bajas de estrógenos (compuesto que se produce
en el ovario y en la placenta y estimula la aparición
y mantenimiento de los caracteres sexuales femeninos)
afectan severamente al esqueleto, en particular reducen
la densidad ósea a pesar de los altos niveles
de ejercicio.
Estos datos se confirmaron en el estudio comparativo
entre bailarinas y un grupo control formado por mujeres
ajenas a esta disciplina pero con características
semejantes en cuanto a edad, peso y contextura física.
(Ver Danza
N† 20). Por otra parte, se ha comprobado que la
falta de menstruación durante un período
de hasta 6 meses disminuye la DMO en forma reversible.
No ocurre lo mismo cuando estos períodos se prolongan
entre 2 y 3 años. Por otra parte, las mujeres
con amenorrea inducida por el ejercicio tienen mayor
DMO que mujeres con amenorrea por otra causa secundaria
o primaria. En este caso, un aumento en la actividad
física es benéfico ante la deficiencia
de estrógenos.
Aunque es muy probable que el ejercicio promueva beneficios
sustanciales al esqueleto, los estudios de ejercicios
intensos asociados a amenorrea no demostraron protección
en la mujer con deficiencia de estrógenos. El
entrenamiento intenso en la niñez puede retrasar
el inicio de la pubertad. Algunas gimnastas y bailarinas
de ballet retrasan la aparición de la primera
menstruación hasta los 20 años. El retraso
en la función menstrual se asocia con un efecto
sobre la maduración esquelética y con
un incremento de daño a la epífisis (Glándula
productora de una hormona que influye en la regulación
de la actividad sexual). Cuando este retraso no existe,
las posibilidades de daño a la epífisis
son remotas.
Entre los factores de riesgo que reducen la DMO se
encuentran especialmente las alteraciones del ciclo
menstrual. Un entrenamiento exhaustivo puede influir
significativamente en la correcta función del
ciclo menstrual y en la pérdida ósea en
el fémur, lo cual se agravaba en compañía
con otros factores de riesgo como una alimentación
baja de energía.
Aunque la actividad con carga de peso está asociada
a un incremento en la DMO, el ejercicio extremo puede
asociarse con alta incidencia de disminución
de la frecuencia del ciclo menstrual con la consecuente
disminución en la DMO. Ciertos especialistas,
basados en determinados estudios, fundamentan el concepto
de que extrema actividad física con gran gasto
de energía e ingesta calórica insuficiente
tiene un efecto directo negativo sobre la DMO.
El alto índice de fracturas por estrés
se produce cuando la DMO está sumamente baja.
Un factor decisivo que ocasiona alteraciones del ciclo
menstrual y posteriormente, osteoporosis, es el estrés
físico y mental, así como una baja ingesta
de energía con el fin de permanecer extremadamente
delgada. Se advierte además, que por lo general,
de todas las atletas femeninas, las bailarinas son las
que más se obsesionan con el aspecto físico.
La fatiga y las fracturas por estrés también
pueden estar causadas por una incapacidad del hueso
para resistir el estrés aplicado en un ritmo
repetitivo llevado al máximo. En este caso, no
sólo puede estar determinado por la DMO sino
también por el grado de uso o exceso de uso y
de factores biomecánicos.
En un estudio realizado con bailarinas de ballet permitió
observar que el entrenamiento excesivo, más un
periodo de amenorrea largo, se asociaban con el incremento
de las fracturas por estrés. Las horas de entrenamiento
por semana son un factor de riesgo significativo para
esas fracturas. De 31 bailarinas que entrenaban menos
de 5 horas diarias, sólo el 31 % presentó
fracturas. Sin embargo, de 18 bailarinas que entrenaron
más de 5 horas diarias, el 50 % de ellas sufrió
una fractura.
La gran mayoría de los autores que se han dedicado
a evaluar la densidad mineral ósea con relación
a las alteraciones alimentarias, concluyen que de éstas
las más graves y de mayor interés son
la anorexia nerviosa y la bulimia, ya que éstas
han demostrado tener un efecto directo negativo sobre
la densidad mineral ósea, la cual puede agravarse
si se combina con otros factores como la intensidad
de la actividad física y las alteraciones en
el ciclo menstrual, patologías que predisponen
a sufrir de osteoporosis.
En función de los diferentes estudios se puede
advertir que el ballet clásico en el ámbito
profesional no constituye un ejercicio físico
de intensa actividad, sino por el contrario, tiene ciertas
características importantes fundamentadas principalmente
en las fuerzas de impacto sobre el hueso. Ejercicio
que es capaz de contrarrestar los efectos negativos
sobre la densidad mineral ósea. Lo cual indica
que las bailarinas presentan escaso riesgo de fractura
patológica.
Entre los factores que influyen sobre la DMO en las
bailarinas, los que más influyen de forma negativa
son las alteraciones en el ciclo menstrual y las alimentarias.
Si bien es cierto que la DMO es un factor predominante
en las causas de las fracturas por estrés, en
el caso de las bailarinas este concepto podría
ponerse en tela de juicio. Habría que tener en
cuenta también las características anatómicas
individuales de cada bailarín y los efectos biomecánicos
que sufre el hueso al someterse a dicha actividad durante
varias horas de entrenamiento.
|