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LA DANZA DEL SIGLO XX
Tras los pasos de Graham (Parte I)
Por Alejandra Deza *

El surgimiento de la danza moderna en los Estados Unidos. Martha Graham y sus comienzos. Las diferentes corrientes que imperaban a principios de siglo. Fokine y su época. Los innovadores.

Creadora de la técnica que lleva su nombre, Martha Graham confirió un valioso legado a las generaciones de coreógrafos y maestros que le sucedieron, como a la educación de la danza en general. Este legado, que influyó en la evolución de la técnica, expresión, estética, armonía, dinámica, composición, rítmica, marcó significativos cambios en el espacio artístico de la danza del siglo XX.

La danza moderna surgió con posterioridad a la plástica, la música y la literatura modernas. Martha Graham fue la creadora de una forma moderna de expresión, sustentada en un proceso de experimentación personal que hoy se conoce como "Técnica o estilo Graham". Sus creaciones reflejaron realismo y representatividad del sentir de la sociedad norteamericana (1920 y 1930), con la que Graham estaba profundamente identificada y comprometida.

A lo largo de su extensa trayectoria, persiguió un claro objetivo: homogeneizar el gusto, la estética, legitimar esta nueva danza y fundamentalmente trascender en el tiempo. Produjo sesenta obras sólo entre 1926 y 1930, originales en el diseño coreográfico y en la complejidad de la técnica. Abarcó la tragedia y la comedia, incursionó en los cánones contemporáneos y clásicos, se arriesgó a mostrar sin tapujos aspectos reprimidos de la sexualidad y se embarcó en el mundo de la ficción de la misma manera que se internó en lo histórico.

Sin embargo y a pesar de haber sido considerada "la suma sacerdotisa de la danza moderna", también fue blanco perfecto de burlas y parodias. La mujer americana de aquella época, privada de derechos (por tradición o religión), no se permitía osadías renovadoras. Quienes se dedicaban a la danza eran consideradas "entretenedoras", no artistas. Pero esta realidad no le impidió continuar en su carrera a pesar de las críticas y el prejuicio por este arte. Howard Gardner la describe como "a-paradigmática, es decir abierta a aproximaciones nuevas y en competencia con las anteriores."

Desechaba la autoimitación (repetir secuencias en sus diferentes creaciones), por lo que permanentemente experimentaba con nuevas motivaciones o temas para desarrollar. Procuró originalidad en la danza, en la expresión del motivo elegido y en la música o los ritmos utilizados.

A partir de 1934, Graham sólo utilizó música especialmente compuesta para sus danzas por músicos estadounidenses como: Aaron Copland y William Schuman. Su compañero y director musical, Louis Horst, compuso la música para sus "Misterios primitivos" (1931) y "El Penitente" (1940). En sus últimos trabajos, Graham adoptó de forma total, y a veces simbólica, los recursos tradicionales del teatro, como la iluminación, las escenografías y el vestuario. Sus escenografías, a menudo abstractas y simbólicas, eran realizadas por artistas de la talla del escultor Isamu Noguchi.

Su actuación en América abarcó prácticamente todo el siglo XX, y se desarrolló en forma paralela con el crecimiento del país transformado en potencia mundial. Este nuevo espacio del arte fue uno de los que más creció en el siglo. Hacia 1930, Graham había logrado legitimar la nueva danza en América. En la segunda mitad del siglo, la nueva disciplina del arte ocupaba los Campus de colegios universitarios femeninos y un vasto número de universidades del país. Las producciones coreográficas de Graham se comparan a las de Shakespeare y Picasso.

Su resistencia al convencionalismo

Martha Graham significó la reacción a dos grandes líneas en la danza. Una de ellas era el ballet clásico, que para entonces contaba con varios cientos de años de existencia. Caracterizado por la precisión en las formas y la rigurosidad de su enseñanza, por aquellos tiempos se lo veía como una forma europea no representativa de todas las culturas del mundo. La segunda de estas grandes líneas era la que pertenecía a las danzas o bailes tradicionales no europeos de Asia, África o indígenas de América. Los que, basadas en rituales, plasmaban la idiosincrasia de los pueblos, que a su vez respondían a tradiciones de larga data. Estas manifestaciones se consideraban por entonces, exóticas formas populares de arte o destreza y no un arte mayor en desarrollo.

Asimismo, Graham mostró rechazo dentro de su propio contexto, se opuso al adornado estilo de las producciones Denishawn y se manifestó a favor de una escenografía más sencilla. En tal sentido, la escenografía y el vestuario austero de Graham, al igual que la angulosidad y severidad de sus movimientos causaron estupefacción y disenso al principio, tanto en el público, como entre sus contemporáneos.

Continuará en el próximo número de Danza en español

 
 
Martha Graham en "El triunfo de Santa Juana".
Foto Archivo.
 
 

En familia

Martha Graham (1894-1991) nació en Allegheny, Pennsylvania, Estados Unidos, en un hogar estable, con vínculos de mutuo afecto. Su padre, George Graham, médico, descendiente de irlandeses, ejerció gran influencia en su hija mayor. Martha resistió las tensiones entre un padre permisivo que valoraba los sueños, búsqueda del saber y el desarrollo y una madre (Jane Brees) americana de descendencia, tradicionalista, religiosa y puritana.

A los 20 años, Martha Graham decidió emprender su carrera en libertad, tras la desaparición de la influyente figura paterna. Con 22 años, –edad muy avanzada para comenzar–, se matricula en la Escuela Denisshawn. Por ser su figura pequeña y al parecer, no muy maleable", Ruth St. Denis la deriva como alumna de su esposo Ted Shawn. A pesar de los pronósticos, pronto comenzó a destacarse por la rapidez con que resolvía y ejecutaba las complejidades técnicas y estilísticas. A ello se sumó la evidente satisfacción que transmitía con sus logros.

Pronto se convirtió en primera bailarina y viajó por toda América y Europa. Con la misma premura con que aprendió a bailar, aprendió a enseñar y a dirigir a bailarines. Así descubrió un nuevo placer, el de enseñar y tener alumnos a su cargo.

En abril de 1926 presentó su primera compañía y espectáculo propios, con buena acogida por parte de la crítica especializada. El período de mayor crecimiento de Graham coincidió con un gran movimiento de la danza moderna en América y Europa, lo que no le impidió destacarse como una innovadora en el campo disciplinar. Sin embargo, esta circunstancia la llevó a compartir y a competir cartel, con importantes figura de la época como: Doris Humphrey y Charles Weidman (USA), Rudolf von Laban (Hungría), Mary Wigman (Alemania), Haya Holm (Alemania – USA), Agnes de Mille (USA), entre otros.

     

A principios del siglo XX

Michel Fokine (San Petesburgo 1880-1942), coreógrafo del Ballet de Diaghilev (principios del siglo XX) y creador del "ballet abstracto" promovió una danza más natural, expresiva y dramática. En ese sentido, creó para Anna Pavlova un "solo" simple y hermoso, "La muerte del Cisne", obra no muy bien recibida por la administración del teatro ruso, muchos de ellos burócratas y balletómanos reaccionarios.

Fokine desarrolló también cinco puntos sobre su idea de lo que ya entonces era un "nuevo arte" (el ballet ruso), el cual luego se convirtió en un arte internacional.

  • 1- Inventar nuevas formas de movimiento que correspondan a lo que la música sugiera en lugar de adherirse a los pasos de escuela.
  • 2- La danza y el gesto deben expresar estrictamente la acción dramática.
  • 3- Utilizar gestos sólo cuando es necesario y según el estilo del ballet, se expresará con el cuerpo en su totalidad (de la cabeza a los pies), no sólo con las manos.
  • 4- La expresividad individual de un bailarín se trasladará al grupo y desde ese grupo se trasladará la expresividad a la totalidad de personajes participantes de cada obra.
  • 5- La danza deberá estar en igualdad de condiciones con los demás factores que integran la obra: música, decorados e iluminación. Todos deben ser considerados una totalidad, no permitir que destaque uno sobre otro".

Por este pensamiento creador, Michel Fokine fue considerado el padre del ballet contemporáneo. Sin embargo, años más tarde, el visionario Fokine emitiría duras apreciaciones refiriéndose a Martha Graham: "...es una ignorante de las formas clásicas... su cuerpo es feo en la forma y odioso en el espíritu..." A lo cual Graham respondió: "Nunca nos entenderemos".

 

Los innovadores

En discordancia con algunos aspectos de la danza y el ballet legitimados en las primeras décadas del siglo XX, la nueva corriente de creativos modernos evidenció su disconformidad con relación a:

  • a) Los lineamientos estéticos del ballet.
  • b) Las exóticas danzas tradicionales.
  • c) Las formas populares como: revistas de striptease, bailes de salón, acrobacia.

Tales formas de expresión danzada de la época resultaron, para los innovadores, manifestaciones desprovistas de emociones verdaderamente humanas y alejadas de la vida contemporánea. En tal sentido, los nuevos creativos fueron inducidos a la búsqueda de ampliar el espacio de este arte y a generar formas o movimientos más auténticos, e instituir este nuevo espacio del arte de la danza.

Entre los innovadores de la época se destacan: Isadora Duncan (USA, 1878-1927), Ruth St. Denis (USA, 1878-1968), Doris Humphrey (1895-1958), Charles Weidman, Rudolf von Laban (1879-1958), Mary Wigman (1886-1973), Kurt Jooss (Alemania, 1909-1979), Hanya Holm (Alemania, 1898-1999).

   

Alejandra Deza

Nació en Tucumán, Argentina. Estudió en la Escuela de Danza de la Provincia de Tucumán y luego, en 1977 ingresó al Ballet Estable de esa provincia.
Trabajó bajo la dirección artística de destacados profesionales de la danza tales como Esmeralda Agoglia, Esther Gnavi, Lyde Peralta, Mabel Silvera, Mario Gallizi, Rodolfo Lastra, Violeta Janeiro, Liliana Belfiore, Rubén Chayán. Compartió escenario con Maia Plissetsjaya, Nadieszhda Pavlova, Vlacheslav Gordeiev, Eduardo Caamaño, Lidia Segni, Silvia Basilis, Alicia Quadri, Cristina Delmagro, Maximiliano Guerra y Cecilia Kerche. Se desempeñó como docente en la Escuela de Danza de la Provincia y como Profesor Adjunto en la Cátedra Técnica de la Danza Clásica de la Carrera de Danza Contemporánea de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Tucumán. Se especializó en Metodología de la Enseñanza de la Danza Clásica (Escuela Vaganova) y en 1996 fundó el Estudio de Danzas Clásica y Contemporánea "Bajo Jardín" de Tucumán, donde se desempeña actualmente como docente y directora artística del Ballet de Cámara "Bajo Jardín".

   
 
 
       
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