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Un repertorio amplio en el que se entrelaza la más
pura técnica clásica con osadías contemporáneas,
integró los dos últimos programas del San Francisco
Ballet. La compañía, en continua evolución,
evidencia una excelente preparación técnica
y convicción en los bailarines a la hora de abordar
los trabajos. El Programa 7 fue una muestra acabada del alto
nivel de la compañía que, en este año
se ha planteado varios desafíos, entre ellos: "Don
Quijote" y el Grand pas classique de "Paquita"
en la versión de Natalia Makarova.
Una reposición de Christopher Wheeldon, estrenada
en la temporada pasada por el SFB, abrió el Programa
7. "Continuum", obra basada en música de
Geörgy Ligeti es una atractiva pieza que convoca a cuatro
parejas de bailarines en una magnífica integración
escénica donde también la iluminación
de Natasha Katz es protagonista. Con una estructura minimalista,
desplazamientos grupales y en dúos, Wheeldon utiliza
elementos contemporáneos como lenguaje coreográfico.
Julie Diana, David Arce, Muriel Maffre, Benjamin Pierce, Yuan
Yuan Tan, Damian Smith, Gonzalo García y Kristin Long
interpretaron esta obra abstracta, con una impecable maestría
y justeza.
La segunda parte del programa puso en escena una reposición
de Lew Christensen, "Jinx", una obra estrenada en
1942, cuya acción dramática transcurre en un
circo. Si bien hay cierta coherencia en la narración
de esta historia de desencuentros, resentimientos y conflictos
entre los personajes, la pieza no alcanza a tener una resolución
contundente como sugiere o anticipa el comienzo. Yuri Possokhov,
cubre el rol principal con intenso dramatismo y da al personaje
del malabarista una imagen patética. Katita Waldo,
como la mujer barbuda se acerca a la intensidad interpretativa
que plantea la obra, con un papel al que le falta desarrollo
estructural. El resto del elenco no alcanza a encontrar el
tono justo para contar la historia.
"Paquita" es, sin duda, uno de los grandes desafíos
del ballet clásico y una de esas bellas coreografías
que sólo admiten la perfección absoluta. Estrenada
por primera vez en la Opera National de París en 1946
en la versión de Josph Mazilier, con música
de Edward Deldevez, fue la versión de Marius Petipa,
con música de Minkus la que se mantuvo en el repertorio
de las grandes compañías del mundo. La propuesta
por Natalia Makarova, de 1980, sobre la del gran Petipa, no
deja de ser un desafío. Un ballet atractivo que no
da respiro y que pone en juego la técnica de cada uno
de los bailarines. La puesta del SFB, estrenada en el 2002
en Costa Mesa, California, mantiene un alto nivel artístico
en todos los planos.
Si bien se advierten algunos pequeños fallos de equilibrio
en el cuerpo de baile y leves desigualdades en las líneas,
el resultado es de muy buen nivel. Yuan Yuan Tan y Vadim Solomakha
asumieron los roles principales en la noche del estreno en
el Memorial Opera House de San Francisco. Tan, impecable en
sus líneas, en sus perfectos balances y en sus estupendos
fouettes, sólo dejó de lado el encanto de la
gitana de esta historia de la que sólo se conserva
el Grand pas classique. Solomakha, fue un modelo de virtuosismo,
con exquisita postura y gran seducción escénica,
con sus magníficos saltos, ajustados finales y su excelente
desempeño como partenaire. Al mejor estilo ruso, Solomakha
hizo un trabajo absolutamente conmovedor en cuanto a la pureza
de estilo.
Gonzalo García, Katita Waldo y Vanessa Zahorian tuvieron
a su cargo el pas de trois con brillo, frescura y precisión.
García, con atractivos saltos y giros, puso su toque
personal al igual que Katita Waldo, quien transmitió
su brillo peninsular. Lorena Feijoo, Clara Blanco y Kristin
Long demostraron buena definición y estilo en las variaciones.
Último programa
En el último programa de la temporada, tres estrenos
mundiales convocaron a tres coreógrafos jóvenes:
Julia Adams, Alexei Ratmansky y Stanton Welch. En el balance,
quizá no fue la mejor elección para el final
de la temporada, no obstante, la compañía se
mostró, como siempre, en buena forma, compacta en cuanto
a los objetivos.
"Imaginal Disc", de Adams, con música de
Matthew Pierce, describe simbólicamente el proceso
a través del cual la oruga se va transformando hasta
convertirse en una mariposa. En un ascético despliegue
escénico, los hombres realizan movimientos sincronizados,
por momentos, y construyen un entretejido de formas y movimiento.
Mientras, una tela semitransparente avanza a través
del escenario y deja entrever siluetas femeninas. Entre ambos
grupos, femenino y masculino, se establece un juego de entradas
y salidas de escena, de diálogos en parejas que se
desplazan y evolucionan al tiempo que van creando texturas
diferentes.
Puntas y formas contemporáneas se funden en esta sucesión
de movimientos en la que hombres y mujeres van sosteniendo,
por turno, esa tela transparente que oficia de hilo conductor
de las secuencias. Leslie Young y Rubén Martin lideraron
los caminos de transformación de esta mariposa. Ambos
realizaron un excelente trabajo, al igual que el resto del
cuerpo de baile. Atractivos solos y dúos entre Young
y Martin en los que se advierte la progresión de las
secuencias coreográficas hasta que en el final, ambos
quedan solos, girando en el escenario al tiempo que el telón
baja.
Cuando se trata de una obra de reconocido nombre, a la que
muchos coreógrafos le han puesto el esfuerzo del trabajo,
el peligro de caer en comparaciones está latente. "Le
Carnival des Animaux", la bella partitura de Camille
Saint-Saens, coreografiada por Alexei Ratmansky, es una de
estas obras. No obstante, Ratmansky optó por el humor
naif, a veces absurdo, para construir una especie de historia
de la selva, con un león temible (Pierre-François
Vilanova) al que tres graciosas y orgullosas gallinas son
capaces de hacerle frente y hasta llegar a asustarlo. En este
loco carnaval en el que Sandra Woodall diseñó
atractivos vestuarios los bailarines de la compañía
encuentran un espacio para la diversión.
Exquisita, Muriel Maffre interpreta a una temblorosa medusa,
para luego convertirse en un cisne moribundo, en una parodia
de "La muerte del cisne" de Mikhail Fokine. Patética
en su interpretación, Maffre despliega con facilidad
su técnica impecable para terminar muriéndose
de la manera más ridícula. Lorena Feijoó,
como el elefante, puso un toque de gran comicidad casi de
dibujos animados. De esta forma, cada uno de los integrantes
de la compañía cubrió con soltura y divertida
actitud este carnaval en medio de una selva muy especial.
Con música de Maurice Ravel, Stanton Welch creó
"Tu Tú" y tuvo como parejas principales a
Kristin Long y Gonzalo García, Muriel Maffre y Parrish
Maynard, y Yuan Yuan Tan y Damian Smith. Con una fuerte impronta
clásica, el coreógrafo establece pautas que
permiten un perfecto ensamble entre los dúos. Impecable
coordinación y mutua comprensión entre García
y Long, con un claro manejo de la propuesta coreográfica.
Maffre, con su magnífica línea clásica
y su singular port de bras encuentra en Maynard fluidez y
soltura para encarar una secuencia de cierto toque lírico.
Yuan Yuan Tan y Damian Smith reafirman las formas clásicas.
Tan, indiscutible en su técnica, deja poco espacio
para la interacción. No obstante, el resultado final
de esta realización que se presenta como una sucesión
de pasos bien coordinados, es una obra de belleza abstracta,
algo distante, pero armónica y dinámica. El
cuerpo de baile oficia de enlace entre los bailarines principales
y el desarrollo de la obra.
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