|
EL DÍA DE LA DANZA EN BUENOS
AIRES
No faltó ninguno
Por Enrique
Honorio Destaville (Argentina)
El Consejo Argentino de la Danza (C.A.D.), presidido por
Beatriz Durante, organiza desde hace tiempo la fiesta anual
de la danza. Nada mejor que una gala para que este arte esté
presente en el escenario del Teatro Presidente Alvear de la
ciudad de Buenos Aires. Vinculado el 29 de abril con la egregia
figura de Jean-Georges Noverre (quien tanto propugnó
el "ballet daction" a fines del siglo XVIII),
el espectáculo organizado ese día se recogió
la adhesión unánime de las diversas vertientes
de la danza en la Argentina, y también del público
que colmó la sala.
Lo clásico y lo contemporáneo subrayaron los
aportes del Ballet del Teatro Argentino de La Plata (dirigido
por Oscar Araiz y Mario Galizzi) en los que se destacaron
el ya famoso y conmovedor "Adagietto" de Mahler-Araiz,
con María Fernanda Bianchi y Darío Lesnik. "El
Cisne Negro" de Tchaicovski-Petipa se resintió
con la lamentable caída de Natacha Bernabei. Fue acompañada
por el relevante bailarín armenio Gaik Kadjberounian.
Bernabei sólo se preocupó por la justeza técnica
sin ningún tipo de seducción y malicia en la
interpretación. El Ballet del Teatro Colón se
hizo representar muy bien por Silvina Vacarelli y Dalmiro
Astesiano en "El Pájaro Azul", de Tchaicovski-Petipa,
bailado con alegría y virtuosismo. El Ballet Concierto,
habitual acompañante de Iñaki Urlezaga, aunque
sin la presencia del bailarín estrella, presentó
tres solistas dignas de elogio por su destreza técnica
(Natalia Mujtear, Alejandra Baldoni, y Mariela Morassut),
en el Pas de Trois de El Jardín Animado ("El Corsario"
de Adam-Drigo). Su coreografía fue una adaptación
de Petipa por Lilián Gióvine, codirectora de
la joven troupe junto a Esmeralda Agoglia. Y el Modern Jazz
Ballet conducido por Noemí Coelho y Rodolfo Olguín
tuvo oportunidad de presentar fragmentariamente la reciente
creación de Olguín, "Agua", sobre
"El Mar" de Debussy, en escenario amplio donde lució
la coreografía, la danza de Soledad Pertino, y del
elenco.
"Andalucía Flamenca" resultó extensa
estampa del meridión español con la actuación
de la propia coreógrafa Graciela Ríos Saiz,
y Omar Urraspuro, con el Ballet Hispania. Todos en brillante
demostración de la danza de la gitanería, que
ha calado hondo en esta latitud. Ciertamente, el tango rioplatense
tuvo muy buenos exponentes en Milena Plebs y Ezequiel Farfaro,
aunque también incursionó en un tango notablemente
estilizado hacia lo clásico y acrobático el
bailarín estrella Luis Ortigoza, ovacionado por su
actuación. "Según el Evangelio" de
Bach-Yamil Ostrovski fue interpretada con vigor contemporáneo
por el mismo coreógrafo y elenco de su Compañía
"Y/O". Esta vez el Ballet Folklórico Nacional
presentó coreografía netamente litoraleña-paraguaya
de Norma Viola, quien trabajó así una idea del
fallecido Santiago Ayala "El Chúcaro". La
sala completa recibió con simpatía la interpretación
del nutrido elenco. Finalmente otra estrella, esta vez Maximiliano
Guerra, atrapó la atención del público
con el solo "Arms" de Mauro Bigonzetti-Grupo VAS.
El notable bailarín argentino cumplió extraordinaria
labor en esta obra contemporánea, que requiere esforzado
trabajo de torso y brazos. La ovación premió
su excelente labor. El Consejo Argentino de la Danza se prepara
ahora para entregar dentro de unos meses el ya consagrado
Premio María Ruanova, instituido en homenaje permanente
a la insigne bailarina argentina, pionera del Ballet en este
país, y fallecida en 1976.
|
|
 |
|
| |
Maximiliano
Guerra, ovacionado por su trabajo en "Arms",
un solo de corte contemporáneo creado por
Mauro Bigonzetti-Grupo VAS.
Foto gentileza de la Asociación Arte
y Cultura. |
| |
| |
|
|