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Cuando se anuncia la presencia del Ballet Nacional
de España en cualquier ciudad del mundo, el público
por lo general lo asocia con el baile flamenco. Sin
embargo, Elvira Andrés, quien asumió la
dirección de la compañía en 2001,
apunta a desmitificar ese concepto a través de
propuestas más abarcadoras de la danza española
en general.
El Ballet Nacional de España llegó a
Chile con dos programas diferentes. Uno de ellos, compuesto
por el "Concierto de Aranjuez" (del compositor
Joaquín Rodrigo, realizada en 1952), con coreografía
de Pilar López. Tras esta obra, de baile clásico
español, se insertan "Entreverao",
"Farruca" (2002), de Manuel Santiago Maya;
"Manolete", "Mujeres", de Elvira
Andrés (1993) y "Grito", de Antonio
Canales (1997), obras que abarcan diferentes palos del
flamenco.
El otro programa fue "Fuenteovejuna", de
Antonio Gades, obra basada en la pieza homónima
de Lope de Vega con la adaptación realizada por
el poeta, escritor y flamencólogo José
Manuel Caballero Bonald y por el mismo Gades. Estrenada
por la Compañía de Antonio Gades en la
Ópera de Génova en 1994, tuvo a Elvira
Andrés como protagonista en varias oportunidades.
En noviembre de 2001, el Ballet Nacional de España
repuso esta pieza en el Teatro de la Maestranza en Sevilla
y en 2002 recibió los premios de la crítica
y del público en el VI Festival de Jerez.
Gades es el creador de la coreografía, la iluminación
y la dirección del espectáculo donde además
del flamenco introduce bailes asturianos, el baile balear
con crótalos, la jota castellana y el zarcito
vasco del folklore español. El trabajo de Gades
es realmente emocionante. El manejo de los bailarines,
los músicos y cantaores convierte a la obra en
una ópera. Los movimientos grupales, con una
fuerza inusitada, van señalando el contenido
y el avance de las escenas.
El zapateado flamenco aparece en las situaciones de
enfrentamiento de los personajes masculinos como un
duelo de virtuosismo; las danzas folklóricas,
en las situaciones grupales y el cambio de tempo, se
utiliza para resaltar la dulzura o el dramatismo de
la acción. La utilización de técnica
clásica o contemporánea da al ballet una
estructura sólida y, a la vez, una admirable
continuidad a la trama.
La música, una combinación que incluye
obras de Antón García Abril, Modest P.
Mussorgky (Fragmentos de "Cuadros de una exposición"),
Gades, Solera, Faustino Núñez y música
inlgesa barroca. Música en vivo y grabada que
permite hilvanar los nexos de una escena a otra, que
conduce el paso de danzas de grupos a dúos de
oposición o amorosos con una precisión
casi matemática. El ritmo de las palmas incrementa
el dramatismo de la puesta. Patética y paralizante
es la escena de la violación, planteada con un
brillante criterio estético donde la luz, la
congelación del movimiento y el sonido de las
palmas señalan el dramatismo intenso del momento
sin caer en situaciones obvias.
Christian Lozano en su papel de Frondoso, el campesino
prometido de Laurencia, se lució con su virtuosismo
en los diferentes estilos. Todos y cada uno de los bailarines
demostraron su técnica y profesionalismo. Juan
Mata en su personaje del alcalde deleitó con
su maestría. Los cantaores y los músicos
lograron pintar los perfiles del pueblo cordobés
en el que transcurre la historia, donde un despótico
y lascivo comendador oprimía a sus súbditos.
Antonio Gades con "Fuenteovejuna" sigue la
ruta trazada desde "Bodas de Sangre" (1974),
continuada luego con "Carmen" (1983) y "El
amor brujo" (1986). Su objetivo es contar una historia
a través de la danza y con ella penetrar en el
corazón del drama y de la historia íntegra.
La entrega de los bailarines, de los músicos
y de los cantaores fue absolutamente conmovedora y la
trama de "Fuenteovejuna", con todo su dramatismo
y significado, obliga a reflexionar sobre la solidaridad,
necesaria también en estos tiempos que corren.
La elección de "Fuenteovejuna" de Antonio
Gades como parte de esta gira no sólo es un acierto
es, además, un regalo que Elvira Andrés
ofreció al público chileno.
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La trama
La historia se desarrolla en Fuenteovejuna, una
aldea de la provincia de Córdoba, y cuenta
un hecho real ocurrido en el siglo XV. El núcleo
de la historia gira en torno de la lucha colectiva
y solidaria del pueblo contra la tiranía
del Comendador de la Orden de Calatrava, quien
representaba a su vez el absolutismo de la clase
dominante andaluza. Abusos sexuales con las jóvenes
de la aldea, explotación y exigencia en
el pago de excesivos tributos e impuestos constituyen
la base donde se desarrolla esta trama.
Una de las víctimas del Comendador es
Laurencia, prometida de Frondoso, un pobre campesino.
El día antes del casamiento de estos jóvenes
el Comendador los encuentra en el campo e intenta
llevarse a la muchacha. Durante la fiesta del
casamiento, el Comendador irrumpe en la celebración
y hace arrestar a los esposos, se lleva a Laurencia
a su castillo y abusa de ella delante de Frondoso,
quien está con las manos atadas. Laurencia
logra escapar y relata lo ocurrido. Los habitantes
del pueblo, se arman con sus propias herramientas
de trabajo, invaden la casa del Comendador, lo
matan y liberan a frondoso.
El epílogo de este drama se centra en
el proceso que se realiza para descubrir al responsable
del crimen. Cuando el juez intenta encontrar a
un culpable, el pueblo responde: "Fuenteovejuna,
Señor". A partir de ese momento el
proceso queda nulo. "Fuenteovejuna"
es una obra que habla de la justicia, y su significado
social y político se mantiene vigente a
través del tiempo.
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