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"Preparar a los bailarines de mañana"
es el lema y, al mismo tiempo, el objetivo fundamental
de la School of Nashville Ballet, cuya dirección
artística está a cargo de Paul Vasterling.
La escuela, situada en Nashville (Tenneesse),
está capitaneada desde 1999 por Adam Sage,
cuya experiencia como bailarín y como docente
tiene una larga trayectoria internacional. comparte
su sede con el Nashville Ballet, dirigido por
el coreógrafo Paul Vasterling. Más
famosa por la música country que por el
ballet, esta ciudad del centro este de los Estados
Unidos tiene en la escuela un "semillero"
del cual se nutre el Nashville Ballet. Ambas instituciones
trabajan juntas con un claro objetivo de divulgación
de la danza dentro de la comunidad.
"Cuando asumí la dirección
comenta Sage mi idea fue hacer de
la escuela un lugar donde los alumnos sientan
que pueden ir, ya sea para hacer un estudio serio
y profesional como para estudiar porque simplemente
les gusta. Lo importante es que los alumnos quieran
venir aquí porque van a encontrar una buena
instrucción en cualquier disciplina de
danza. Mi misión es tratar de hacer entender
a la comunidad que, así como buscan la
mejor escuela primaria para sus hijos, lo mismo
debería pasar con la danza. Más
allá de que vayan a seguir la carrera,
lo importante es que los niños tengan la
posibilidad de acceder a la mejor educación
en danza."
El programa de enseñanza está estructurado
en tres partes. La "Primary division",
destinada a niños de 3 a 6 años.
Allí se dictan clases básicas que
apuntan a desarrollar la musicalidad, la motricidad
y ciertos conceptos del movimiento y estilos de
danza. El segundo paso es la "Lower division",
para niños de 7 a 12 años, la cual
se divide a su vez en tres diferentes niveles.
El currículum de esta división incluye
danza clásica y moderna. En la tercera
etapa, la "Upper division", se agrega
el jazz, interpretación de personajes,
pilates, puntas y acondicionamiento corporal.
También hay un programa para adultos en
los niveles principiante, intermedio y avanzado.
En este próximo otoño, la escuela
iniciará un nuevo programa llamado Dance,
dedicado al jazz, danza moderna, Hip-Hop y comedia
musical.
Una estrecha relación entre alumnos y
profesores es la característica esencial
que remarcan los estudiantes. Sage elaboró
una filosofía de puertas abiertas en la
que el director también es amigo de los
alumnos. Las puertas de su oficina están
abiertas también para los padres y, gracias
a su memoria prodigiosa, los identifica uno por
uno. "Siento que todos los alumnos de la
escuela son como mis hijos agrega Sage.
Tal vez uno de los aspectos que distingue a la
escuela es que los alumnos sienten que no son
clientes sino que son personas. No son máquinas.
No se trata de números ni de un negocio,
si bien hay responsabilidades financieras, se
trata de que cada uno de los alumnos pueda, algún
día, ser bailarín profesional, enseñar,
ser un promotor de danza, o estar, de alguna manera,
relacionado con la danza a través de diferentes
profesiones. Y quizás después traigan
a sus hijos al ballet."
Muchos de los alumnos comenzaron a estudiar en
la escuela cuando eran pequeños y aún
continúan con su aprendizaje. Durante la
época de verano, algunos deciden tomar
clases en otras instituciones fuera de la ciudad,
para luego retomar las clases habituales en la
School of Nashville Ballet. La experiencia en
otros lugares, según confiesan, les refuerza
aún más el valor de estar en la
escuela de Nashville. "Nuestro grupo es como
una familia dice Meghan Orga, alumna de
los grados superiores que comenzó en la
escuela cuando tenía 7 años.
Aquí nos dan una gran confianza sobre nuestro
trabajo, tenemos un fuerte soporte emocional para
poder seguir adelante con nuestro aprendizaje.
Nunca nos sentimos avergonzados o mal porque nos
salió mal un paso. Tenemos el apoyo para
poder equivocarnos y probar otra vez. Esto también
evita las posibilidades de tener lesiones porque
no tenemos la presión de ser perfectos
siempre."
Los objetivos del programa anual parten de la
base de incentivar al alumno en la tarea y hacerles
perder el miedo a equivocarse. "Éste
es justamente el lugar para cometer los errores
dice Sage. Ellos saben que siempre
lo pueden volver a hacer. Por otra parte, tratamos
que quitarles miedo de hacer cosas que piensan
que no podrán hacer. Y si bien toma tiempo,
los ayuda para poder tomar sus propias decisiones
respecto de sus posibilidades, de tal manera que
se sientan cómodos con los que están
haciendo."
Desde hace un par de años, el número
de niños varones se ha incrementado notablemente
en la escuela, una buena señal que implica
romper con ciertos prejuicios históricos
referidos al ballet masculino. "Posiblemente
el hecho de que un hombre dirija la escuela les
da más confianza a los padres para llevar
a los varones a aprender danza", infiere
Sage. Y hace referencia a las dificultades que
puede tener un jovencito de 13 años en
su relación con sus pares que no están
involucrados en la danza.
Owen Thorne, que estudiaba en la San Francisco
Ballet School y que ingresó en la School
of Nashville Ballet cuando sus padres se mudaron
a Nashville, recalca que el nivel de la escuela
es muy bueno, comparable con el de las mejores.
"No obstante, creo que la diferencia radica
en que aquí hay un trato más personalizado
evalúa, realmente se preocupan
por cómo nos sentimos y por cada cosa que
estamos haciendo dentro de nuestro aprendizaje.
Y ese es un punto esencial para aprender algo,
especialmente, danza. Nunca me he sentido un número
en esta escuela. Otra de las ventajas de estar
en una escuela chica es que tenemos más
oportunidades de hacer presentaciones o pequeños
espectáculos que nos permiten ir adquiriendo
experiencia escénica."
A partir de esta próxima temporada, la
escuela va a abrir un programa para los alumnos
que quieren continuar con la carrera de bailarín
profesional para ofrecerles un entrenamiento diferente
del resto de los estudiantes que sólo asisten
a clases tres días en la semana. Todos
los años, entre junio y agosto, se inician
los programas intensivos de verano para los cuales
se realizan audiciones en diferentes lugares del
país a partir de enero de cada año.
Los requisitos: tener entre 13 y 22 años,
tres años de entrenamiento de ballet y
un año de puntas. En estos seminarios de
verano se dictan clases de técnica, variaciones,
repertorio, interpretación, danza moderna,
jazz, danzas regionales y técnicas de escenario
entre otras.
Sage revaloriza el estudio de la danza de manera
sistemática como un camino de enseñanza
de vida para el niño y el adolescente.
Disciplina, cuidado de sí mismo, reafirmación
de la autoestima, perseverancia son algunos de
los aspectos que caracterizan a los estudiantes
de danza y que los ayuda para su desarrollo posterior
en cualquier disciplina que aborden. "Muchas
veces, los alumnos tienen ciertos niveles de exigencia
que son lógicos comenta, no
obstante, es importante que sepan que todas las
funciones que hagan en su vida siempre van a tener
la sensación de que estuvo bien, pero que
podrían haberlo hecho mejor. Esa es la
naturaleza. Siempre se trata de llegar a la perfección,
pero nunca se alcanza. Lo importante es poder
ver cuán cerca se está de eso y
por cuánto tiempo se puede mantener ese
nivel."
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Summer Youth Dance Workshop
Seminario que se realiza en el campus del
Nashville Ballet. Destinado a niños
de 4 a 7 años, los participantes
realizan diferentes experiencias creativas
relacionadas con el arte en general. Al
final de cada semana se presenta un breve
show con los mejores logros de los estudiantes.
Duración: 3 semanas.
Desarrollo del programa:
Desde el 2 al 6 de junio:
"La sirenita"
Desde el 9 al 13 de junio:
Nieve blanca
Desde el 16 al 20 de junio:
"La Bella y la Bestia"
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