| Con las zapatillas calientes aún de la
última función con el San Francisco
Ballet (SFB), Joan Boada pisará el escenario
del Orpheum Theatre para protagonizar una de las
escasas galas que acostumbra hacer (Ver recuadro).
Después del sorpresivo anuncio sobre su despido,
que dejó boquiabierto a más de uno
de sus seguidores, el bailarín logró
revertir la decisión por mérito propio.
Cubano, admirador de Carlos Acosta, virginiano y
obsesivo con su trabajo, Boada se inició
en el ballet por dictamen de su madre. "Fue
bastante difícil asegura porque
en Cuba uno prefiere ir a la playa y salir con los
amigos en lugar de estar en la escuela de ballet.
"La escuela es tan difícil, todos los
años hay que pasar examen y además,
tener los estudios de la escuela regular aprobados.
Estudiar en la escuela fue muy importante para mí.
Es una de las mejores y tiene una metodología
fantástica. Cualquier bailarín con
el cuerpo perfecto o no, llega a bailar muy bien
porque el método de enseñanza de ballet
es muy bueno."
Cuando finalmente llegó a integrar el
Ballet Nacional de Cuba (BNC) fue un honor para
él. Sabía que estaba en uno de los
crisoles de bailarines de primera línea
internacional. De pronto se encontró como
protagonista de obras clásicas. Después
quiso descubrir algo más, conocer otras
escuelas. A los 18 años decidió
dejar Cuba a raíz de una invitación
de Le Jeune Ballet de France, luego pasó
por varias compañías francesas hasta
que un día llegó a San Francisco
y sintió que ese era su lugar. Y se quedó.
Su carrera se inició con gran éxito,
no obstante su lesión en la rodilla volvió
a jugarle una mala pasada y debió pasar
por dos operaciones hasta llegar a plantarse nuevamente
sobre el escenario del San Francisco Memorial
Opera House.
Danza: ¿Cuál
de las dos experiencias, la francesa o la americana
fue más difícil para ti?
Joan Boada: Francia
era el primer lugar donde iba, y fue más
difícil para mí. El francés
es tan diferente
En cambio el inglés,
aunque estemos en Cuba, el idioma se oye en las
películas, en la música
El
francés es más complicado y la personalidad
de los franceses es muy difícil. Además
allá no tenía tantos amigos que
hablaran mi idioma. En cambio aquí, desde
la primera vez que llegué como invitado
me sentí bien y eso fue lo que me impulsó
a tomar la decisión de quedarme.
D: ¿Cómo
vive un bailarín el problema de las lesiones?
JB: Al principio fue
duro porque no entendía por qué
me lesionaba y entonces siempre cometía
el mismo error. No me lo tomaba tan en serio porque
no sabía cómo aprender a trabajar
con una lesión. Cuando me operaron por
segunda vez aquí, me dije a mí mismo:
tengo que entender cómo funciona mi pierna,
por qué me está pasando esto. También
estaba un poco más maduro y empecé
a prestar más atención a lo que
hacía. Cuando llegué aquí,
me lesioné a los 8 meses y me operaron.
Y si bien la recuperación fue buena, no
me lo tomé tan seriamente como debía
haberlo hecho o tal vez la operación no
era tan fuerte como para soportar el trabajo que
tenemos aquí. Luego, con la última
operación que tuve, el doctor estaba al
tanto del tipo de entrenamiento que hacía
y cuál había sido el problema, y
encontró otra forma de operar. Si bien
este tipo de operación rotura del
ligamento cruzado es muy común en
los futbolistas, ellos llegan a trabajar con eso
muy fácilmente porque no tienen tanta exigencia
en cuanto a giros y torsiones como ocurre con
los bailarines.
D: Después
de estas operaciones, ¿de qué manera
organizas tu entrenamiento?
JB: El trabajo me lo
tengo que plantear igual porque tampoco puedo
sentirme un "inepto"; tengo que trabajar
igual que los otros, sólo debo estar más
concentrado en el pequeño dolor o el pequeño
movimiento que hice mal, ponerme hielo al final
del día, saber cómo va a reaccionar
la rodilla al otro día. Tengo que estar
más cuidadoso. También aquí
los ensayadores me ayudan mucho. En el momento
en que ven que me he hecho daño, me dejan
tranquilo. Antes, como estaba inexperto en el
tema de la rodilla, si me hacía daño,
le restaba importancia y seguía machacando
hasta que terminaba lastimándome mucho
más.
D: Durante
el período de recuperación entre
operación y operación, ¿qué
pensaste respecto de tu carrera?
JB: Una vez que pasa
de nuevo, lo que piensas es si vale la pena regresar
a bailar, si vale la pena todo el trabajo de recuperación,
porque la recuperación mínima después
de cada operación es de 8 meses. Y tampoco
tienes la certeza de que va a funcionar. Lo hablé
con el director de la compañía,
sabíamos que el doctor era muy bueno y
que podía hacer un buen trabajo en la rodilla,
pero había que estar muy seguro de que
yo quería pasar por todo ese trabajo de
nuevo. Me sentía mal conmigo mismo porque
no había podido demostrar a la compañía
lo que ellos habían esperado de mí.
Sentí que tenía un compromiso conmigo
mismo. Fue muy difícil porque había
que partir de cero, y llegar al mismo nivel que
tenía, es mucho trabajo y te puedes deprimir
fácilmente. No obstante tengo muchos amigos
que siempre me mantienen el espíritu alto.
D: ¿Te
deprimías mucho?
JB: Especialmente al
principio, porque no podía caminar. Es
como estar completamente inválido, tienes
que andar con muletas, y un paso hacia adelante
te parece un gran logro, pero al otro día
te duele y no puedes volver a moverte. Los primeros
meses te parece que vas progresando mucho y después
te quedas en un nivel estacionario por mucho tiempo
y te parece que no vas a ningún lado. Hace
falta mucho apoyo alrededor.
D: ¿Y
cómo vuelves al entrenamiento diario?
JB: Volver es muy duro
porque no sabes cómo pudiste llegar tan
bajo. Tienes que recapacitar y empezar desde el
primer paso que te enseñaron en la escuela.
Durante mucho tiempo fui a tomar clases con los
alumnos de la escuela porque todo es más
básico y el trabajo es más lento
y más estudiado. Es muy deprimente saber
que antes podía hacer tres saltos y que
después no puedes hacer ni uno, y ni siquiera
sabes si en el futuro vas a poder hacerlo. Por
eso necesitas mucho apoyo.
Una partida ganada
Extraño e inusual episodio que, por fuerza
del destino, tuvo un final feliz. Durante los
ensayos de "Don Quijote" y a pocas semanas
del fin de la temporada, Helgi Tomasson, director
del SFB le dijo que no le renovarían el
contrato para el año próximo. Los
problemas económicos de la compañía,
no muy diferentes de las dificultades por las
que están atravesando otras organizaciones
culturales y artísticas desde hace alrededor
de dos años, fueron el detonante de esta
decisión. No obstante, el éxito
rotundo en su debut en "Don Quijote"
permitió que se reabriera el "caso
Boada" y dejara de ser "caso cerrado"
para convertirse en una página más
de la historia.
D: ¿Qué
es lo que pudo haber provocado esta marcha y contramarcha
respecto de tu despido?
JB: No sé cuál
fue el problema. Helgi (Tomasson) me llamó,
me dijo que estaba contento con mi trabajo y agradecido
de que estuviera bailando bien y de que hubiera
llegado a un nivel muy bueno, pero que no encontraba
un repertorio para mí en la temporada próxima.
Me quedé como en estado de shock. No podía
entender por qué a mí, si yo podía
bailar como todos los otros que se quedaban. Apareció
una cuestión de comparación muy
fuerte, y en realidad, tal vez eran problemas
de dinero con la compañía, no con
él personalmente. Creo que él estuvo
presionado por los directivos porque si bien ellos
no pagan el seguro por enfermedad, al estar tanto
tiempo sin aparecer en el escenario no era rentable
para ellos. Aquí, en los Estados Unidos
todo es negocio. Hay mucho arte, pero el arte
es un negocio que debe traer dinero.
D:
Y el éxito artístico que tuvo
tu debut en "Don Quijote", ¿pudo
hacerlos recapacitar en cuanto a las posibilidades
de hacer dinero contigo?
JB: Después
de "Don Quijote", hablé con el
director y le pregunté si creía
que habría una posibilidad, y me respondió:
"Siempre se puede hacer un milagro. No cuentes
con ello, para mí ha sido muy duro aceptar
que te tengo que dejar ir". El problema era
que las personas no me habían visto bailar
por mucho tiempo y necesitaban tener una justificación
para tenerme en la compañía. Entonces,
me di por completo al baile y me dije: esto es
lo que mejor hago y esto es lo único que
me puede ayudar. Y así fue. Mis compañeros,
todos, me ayudaron muchísimo durante la
función, la energía que me transmitían
casi me levantaba del piso.
D: ¿Con
qué frecuencia los bailarines de la compañía,
pueden hacer galas como la de Nueva Orleáns?
JB: No podemos hacer
muchas galas, especialmente cuando estamos en
temporada porque la compañía nos
necesita. Fuera de temporada no hay ningún
problema. Por lo general no he querido hacer nada
porque, si bien es bueno mostrarse en otros lugares,
quiero cuidar mi trabajo acá, estar seguro
de que no me voy a hacer daño, porque éste
es mi trabajo.
D: ¿Cuál
fue tu fantasía en cuanto a tus objetivos
de vida?. Así como muchos sueñan
estar casados y con hijos, ¿cuál
fue tu sueño?
JB: Yo me imagino casado
y con hijos, eso para mí es más
importante que una gratificación artística.
Me he dado cuenta de lo frágil que puede
ser todo esto. De repente estás en la cima
y al día siguiente estás abajo.
En cambio tienes una vida más tranquila
con tus amigos y con tu familia, es diferente.
Es muy frágil estar arriba.
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