LOS CARBOHIDRATOS
No tan malos como parecen
Por Noemí Grau (USA)

Desde hace ya varias décadas, la danza se ha convertido en un trabajo profesional que no sólo cotiza en la taquilla sino que requiere de un alto nivel de especialización y dedicación de parte de bailarines y coreógrafos. Su práctica, que incluye una serie de movimientos específicos, tanto en la rutina del entrenamiento diario como en el trabajo coreográfico, obliga a tener una conducta alimentaria. Una dieta adecuada con la actividad física que realiza permite un mejor rendimiento. La danza, especialmente el ballet y la danza contemporánea son una de las más rigurosas formas de entrenamiento. Allí aparecen trabajos de contracción muscular, desarrollo de las diferentes fuerzas, la de resistencia y la rápida, la coordinación neuromuscular y el desarrollo de la flexibilidad

La práctica de la danza está directamente relacionada con la producción de energía de los músculos. Los carbohidratos, o también llamados hidratos de carbono, cumplen un papel fundamental, en directa relación con la energía muscular.

Los carbohidratos son compuestos orgánicos que normalmente se encuentran en las partes estructurales de los vegetales y también en los tejidos animales, como glucosa o glucógeno, y sirven como fuente de energía para todas las actividades celulares vitales. Cumplen funciones energéticas dentro del organismo, así como permiten el ahorro de proteínas, regulan el metabolismo de las grasas y constituyen una porción pequeña del peso y la estructura del organismo.

Los bailarines, en función del trabajo de entrenamiento diario relacionado con las clases y de la preparación de piezas coreográficas, necesitan una dieta en la que se incluyen proteínas de alta calidad, ingeridas con frecuencia, lo cual permite una adecuada manutención y reparación muscular. No obstante, también se hace necesario el consumo de carbohidratos varias veces al día, dado que constituyen una fuente fundamental de energía.

 
   
Los carbohidratos cumplen un papel fundamental, en directa relación con la energía muscular.
Foto: Archivo.
 
   
   
   

Los carbohidratos que contienen los alimentos se procesan en los intestinos y sus moléculas son asimiladas, es decir, pasan al torrente sanguíneo que las transporta al hígado y a los músculos. A través de procesos de síntesis, se convierten en glicógeno (cuya estructura molecular es muy parecida al almidón), y esa es la forma en que el organismo reserva los carbohidratos. El glicógeno del hígado permite mantener constante la glucemia (nivel de glucosa en la sangre). El glicógeno de los músculos, en cambio, representa la fuente principal de energía que utilizan los músculos durante el trabajo corporal.

En períodos de actividad física, tal reserva de glicógeno se puede consumir totalmente en pocas horas. Los carbohidratos complejos son los mejores generadores de energía, debido a su capacidad de formar glicógeno en el músculo y en el hígado, lo cual permite mantener niveles de glucemia adecuados para la actividad física. No obstante, existen situaciones en las cuales es importante utilizar azúcares de rápida absorción; en otros casos, es más importante optar por carbohidratos de absorción graduada en el tiempo (como los carbohidratos complejos), o también mezclar unos y otros. Es recomendable hacer entre cinco y seis comidas al día, para asegurar los niveles de glucemia constante, además de optimizar el aprovechamiento de nutrientes. No obstante, cualquier dieta debe estar perfectamente controlada por un médico o un nutricionista.

 

 

Una dieta adecuada a la actividad física que realiza el bailarín permite un mejor rendimiento.
Foto: Rodolfo Lo Bianco.

 
 
 

Carbohidratos simples y complejos

Carbohidratos simples:
azúcares de rápida absorción que producen energía rápida y a su vez permiten la inmediata secreción de insulina. Se encuentran en los productos que contienen azúcares refinados como el azúcar de consumo diario, la miel, las mermeladas o jaleas, al leche, las hortalizas, las frutas o las golosinas. Muchos de los productos elaborados con azúcares refinados tienen poco valor nutritivo. Muchos de ellos contienen vitaminas y minerales como las frutas, la leche y sus derivados y las verduras. Por su parte, los azúcares procesados y refinados como los dulces, el azúcar o las bebidas carbonatadas, proporcionan calorías, pero carecen de vitaminas, minerales y fibra.

Carbohidratos complejos:
son de absorción más lenta, y actúan como energía de reserva. En esta lista están los cereales, las legumbres, las harinas, pan y pastas. A su vez, estos carbohidratos son ricos en minerales, vitaminas y fibra y son almidones que se encuentran en el pan, los cereales, las harinas, las legumbres, el arroz, las pastas.

 
 
Volver al principio
 
 
 
   
     
  Puedes recomendarlo hasta a 3 amigos  
     
 
 
     
     
         
     
1    
       
2    
       
3