LA DANZA EN TIEMPO DE GUERRA
Entre la luz y la tiniebla
Por Alonzo King (USA)
 
 
"Guerra y cataclismo han estado en erupción durante el transcurso de la historia, y la belleza y la verdad han brillado continuamente a través de la creación."
 
 
 

Ocupamos un mundo marcado por el duro y afilado contraste de la dualidad y el cambio. Esta órbita de barro es una puesta en escena que gira dentro del bumerán de ascenso y caída del ciclo del mundo. Todos somos jugadores en esta dramática danza cósmica. Héroes o villanos, partidarios del amor o del odio. Nuestra es la elección. Unir los dos opuestos semejantes, la oscuridad y la luz, la alegría y el dolor, la vida y la muerte, constituye el tejido que sostiene los planetas. El cambio incesante nos rodea. Estas estructuras pueden resumirse en dos poderosas fuerzas, positivo y negativo. Las dos funcionan. Si los pensamientos positivos se agitan continuamente en tu cabeza sin reparar en las circunstancias, morarás en la montaña de la victoria. Y si tu mente es macerada con los ácidos corrosivos de los pensamientos negativos, te condenas a ti mismo a una vida de miseria y derrota.

El egoísmo, la codicia, el racismo, el sectarismo religioso, todas las divisiones que nos engañan y nos hacen creer que somos diferentes de los otros siempre continuarán engañándonos hasta que nos demos cuenta de que nuestras similitudes son mucho más profundas que nuestras diferencias. La negación del sufrimiento y el deseo de disfrutar es común al género humano, sea cual fuere el camino hacia donde se dirija.

Yogananda resume esto perfectamente cuando sostiene: "La batalla es entre el amor y el dolor, y nuestro amor debe ser más grande que nuestro dolor". Nuestra decisión debe ser no permitir que ninguna circunstancia extinga nuestra llama interior. Debemos construir un mundo interior al que tenemos que proteger y alimentar. Un reino que no pueda ser contaminado por lo que pase en el mundo exterior. No una fuga cobarde. Debemos crear un espacio de paz al que podamos acceder cuando todo a nuestro alrededor se esté cayendo en pedazos. La persona que está en calma con su espíritu es la que tiene la capacidad de dar y de esa manera se convierte en la ayuda más valiosa y eficiente en una emergencia.

Ahora más que nunca tenemos que llamar al espíritu del arte para hablar con su voz. El espíritu del arte siempre ha sido la luz en medio de la oscuridad, el ojo que ve más allá y capta la verdadera esencia. Los grandes trabajos del arte son sermones de verdad, son los bálsamos curadores, los oráculos que nos permiten ver detrás de la gruesa pared del conflicto. Nada nos detendrá si recurrimos al principio creativo que está en cada uno de nosotros. Nuestro deber es mantener el brillo de la luz. Aún aturdidos por el horroroso comportamiento que existe en el planeta y sus desastrosos efectos, nosotros tenemos que seguir moviéndonos.

Guerra y cataclismo han estado en erupción durante el transcurso de la historia, y la belleza y la verdad han brillado continuamente a través de la creación. Gran trabajo el del arte que fue construyéndose durante tiempos de desolación, y muchas veces, creada por artistas que estaban en el más terrible momento de sus vidas. En estos tiempos, cuando el contraste entre la luz y la oscuridad es tan afilado, es cuando reconocemos el costoso efecto de nuestra indiferencia.

Debemos mantenernos en movimiento. Debemos continuar contribuyendo a la belleza de este mundo. Nosotros estamos haciendo una obra de arte y ese proceso no puede ser interrumpido. Individualmente debemos examinar nuestras vidas personales y erradicar todo lo que agregue una nueva toxicidad al entorno. Nosotros nos derrumbaremos, eso es lo que se supone que pasará. Esa caída nos humillará y hará que pidamos ayuda. Pero lo que es importante es que nosotros tendremos el recurso del arte. Los que estamos involucrados con la danza, el ideal está antes que nosotros. Podremos caernos, no importa cuántas veces nos caigamos, pero siempre está presente nuestro objetivo primordial hasta que logramos llegar a él. El demonio puede causar pena y desánimo. No obstante, el amor es la única respuesta efectiva contra el golpe del demonio.

La danza sugiere una forma de vivir. Cuando bailas estas viviendo ese momento. Baila a través de esta guerra, baila a través de este mundo, baila en todas tus relaciones. Inspira a otros a danzar. El mundo entero baila, se expande y derrumba en un acto de malabarismo ordenado por estrellas y planetas ubicados coreográficamente. Mundos en órbitas y cometas sibilantes, como el giro de los derviches. No hay forma de escaparse de la danza. Pero es nuestra decisión elegir la danza que queremos bailar. Danza para el fracaso o para la victoria.

 

Alonzo King

Coreógrafo y director artístico de la compañía Alonzo King’s Lines Ballet. En su trayectoria como coreógrafo trabajó en el repertorio de más de cincuenta compañías de diferentes partes del mundo como el Frankfurt Ballet, el Joffrey Ballet, Alvin Ailey Dance Theatre, el Hong Kong Ballet, el Dresden Ballet y otros. Creó dos trabajos para la "prima ballerina" Natalia Makarova y para el film de Patrick Swayze, "Without a Word". Reconocido como uno de los grandes maestros de los Estados Unidos, Alonzo King dirige su propia escuela de ballet y su propia compañía. Valorado por sus trabajos integradores de elementos representativos de otras culturas, durante los últimos años recibió cuatro premios Isadora Duncan y otros reconocimientos a su trayectoria y a la excelencia de su trabajo.

 
 
       
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