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  -Especial Tango
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
     

TANGO X 2
Milongueando
Por Noemí Sabaté (España)

El teatro Tívoli de Barcelona albergó a la compañía Tango X 2 en el debut de "Una noche de tango", espectáculo que permaneció cinco semanas en cartelera. Creado para la Bienal de Lyon de 1996, cuando la bailarina Milena Plebs codirigía el ensamble junto con el bailarín Miguel Ángel Zotto, este show rinde homenaje a diferentes exponentes de esta particular danza argentina. A través de una muestra variopinta, producto de un trabajo de investigación realizado por Zotto, la intención es resarcir a los viejos "milongueros".

Cinco parejas compuestas por Zotto y Soledad Rivero, Jesús Velázquez y Romina Levin, Ernesto Candal y Vanina Iurisci, Diego Escobar y Teli Ortiz, Analía Morales y Gabriel Ponce, se internan en una trama casi teatral y con ciertos perfiles narrativos, para contar la historia del tango. Zotto se propone mostrar dos épocas muy importantes y bien marcadas: la milonga de Buenos Aires, con su encanto y el típico cabeceo, y los lujosos cabarets de los años ’30. Una atractiva conjunción de las costumbres de aquellos tiempos y de los rituales sagrados del tango.

En el primer acto aparecen Rodolfo Valentino (del que se rememora una escena de la película "Los cuatro jinetes del Apocalipsis") y El Cachafaz, famoso bailarín de los años ’30. Evocadoras escenas que involucran el "chamuyo" (forma de hablar en tono persuasivo o también flirteo), y la preparación para ir a bailar a la milonga. El juego de cartas, el baile entre hombres –forma en que inicialmente se bailó el tango–, el cambio de zapatos en las mujeres.

El segundo acto, por contraste, se desarrolla en un cabaret parisiense a la moda de los años cuarenta, donde se mezclan personajes mundanos y príncipes exóticos que se entregan a un baile hecho de movimientos lánguidos pero insípidos, correspondientes a un tango europeizado. De repente irrumpen unos argentinos recién llegados de Buenos Aires que, al ver la forma de bailar de los europeos, deciden enseñarles cómo se baila el "auténtico tango", impregnados de una gestualidad más rítmica y al mismo tiempo más cerca de su verdadero origen.

La orquesta, formada por siete músicos y dos cantantes, interpreta versiones originales de las diferentes épocas, con el bandoneón como instrumento protagonista. El repertorio recorre diferentes estilos, desde los tangos tradicionales como "La Cumparsita", "El choclo", "Caminito", "A media luz", "Vida mía", hasta llegar a la explosión rítmica de Astor Piazzolla. Los cantantes rescatan la vieja y desaparecida tradición del canto a dúo, tan particular de los años de oro del tango.

El elegante vestuario de traje cruzado y vestido forzosamente abierto sobre una pierna, los cabellos engominados y recogidos con un moño, ensalzan la sensualidad del baile. En "Una noche de tango", cada pareja aporta sus especiales características. Miradas, transferencias de peso, deslizamientos, encaramientos, pasos marcados: aunque todo está estudiado, los pasos desaparecen detrás de la perpetua inventiva de las combinaciones.

Este espectáculo es un homenaje a los milongueros, responsables de que esta danza sobreviviera durante décadas, a pesar de los intentos de censura y de los vaivenes de las modas. Una antología que se plantea, no sólo como una forma de contar la historia de un pueblo, sino como un camino para sumergirse en los códigos más secretos del tango.

 
 
Miguel Ángel Zotto, director y coreógrafo de "Una noche de tango", espectáculo que recorre el mundo desde hace casi una década.
Foto gentileza de Víctor Porres.
 
 
 
 
 
       
   
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