Untitled Document
   
 
 
 
   
  -Especial Tango
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
SAN FRANCISCO BALLET
En la mitad de la temporada
Por Maritza Gueler (USA)
 
 

San Francisco Ballet interpreta "Diamonds", la tercera obra que integra "Jewells", otro de los clásicos de George Balanchine en "Jewels".
Foto: Weiferd Watts. Fotos gentileza de SFB.

 
 
 

"Don Quijote", ballet compuesto por el gran Marius Petipa, con un prólogo y cuatro actos, se estrenó por primera vez en el Teatro Bolshoi de Moscú en 1869. La obra, aún hoy sigue siendo una de las pruebas de fuego para los grandes bailarines. Sobre la puesta de Petipa y la posterior recopilación de de Alexander Gorsky en 1900, Helgi Tomasson y Yuri Possokhov realizaron una nueva versión, fresca y atractiva de este clásico que se incorpora al repertorio de San Francisco Ballet. La noche del estreno, quizás el más importante de la temporada, marcó un triunfo descomunal de una pareja que dejará sus huellas dentro de la historia de la compañía, Lorena Feijoó y Joan Boada. Ambos bailarines cubanos, formados en las filas del Ballet Nacional de Cuba, asumieron los roles principales con gran excelencia, encanto, frescura y solvencia técnica.

La compañía, por su parte, hizo un gran trabajo con madurez y comprensión de la propuesta estética, que sirvió de marco para el gran debut de los intérpretes principales. Feijoó combinó su habilidad histriónica, su solidez técnica y su fibra personal para componer a una Kitri con garra y atractivo. Su musicalidad y su dominio de la escena aportaron un toque especial al personaje. Por su parte, Boada compuso un Basilio magnífico. Pícaro, gracioso y fresco, el bailarín hizo una "rentrée" triunfal en la escena, luego de haber estado ausente cerca de un año y medio debido a dos cirugías de rodilla. Saltos impecables, cierres perfectos y con garbo, giros excelentemente bien medidos. Boada, además, es un estupendo partenaire, atento a su compañera, solvente a la hora de sostenerla en el aire, preciso y con un sabio histrionismo. "Don Quijote" es una historia simple inspirada en la novela de Miguel de Cervantes, cuyos protagonistas son Kitri, la hija de un mesonero, y un modesto barbero llamado Basilio. Kitri forma parte de las alucinaciones de Don Quijote y en ello reside el encanto de esta obra.

Sherri LeBlanc hace una atractiva gitana en el segundo acto cuando los protagonistas huyen y piden ayuda en un campamento de gitanos. Esta escena incluye a su vez un pas de deux entre Kitri y Basilio –coreografía de Tomasson– en el que incluye una guitarra como elemento de soporte coreográfico, lo cual le agrega el toque español a una escena que quedó desdibujada por ciertos anacronismos del vestuario. Muriel Maffre, en su breve aparición en el acto segundo como reina de las dríadas es, sencillamente, estupenda. Su impecable técnica, su delicado port de bras y su línea son absolutamente indiscutibles.

La orquesta, bajo la batuta de David La Marche, no sólo sonó excelentemente bien sino que acompañó a los bailarines con absoluta precisión. El vestuario de Jens Jacob Worsaae tiene ciertas incongruencias de estilo y diseño que se alejan del toque español que requiere la pieza. No obstante esos detalles, la danza prevalece por sobre todas las cosas.

Ante la ovación final, Feijoo puso en manos de su compañero el ramo de flores que recibió en el escenario. Uno de los momentos más emotivos de esta función, especialmente porque aquella noche parecía ser una de las últimas de Joan Boada junto al San Francisco Ballet (Ver Novedades de este número). Por fortuna y por justicia, pocos días después de este memorable estreno, Helgi Tomasson revirtió su decisión.

Jewels: Emeralds, Rubies, Diamonds

Una de las obras maestras de George Balanchine, que se divide en tres obras de igual intensidad y belleza. "Emerals", con música de Gabriel Faure ("Pelléas y Mélisande" y "Shylock"), "Rubies" basada en el "Capricho para piano y orquesta" de Igor Stravinsky y "Diamonds", sobre la "Sinfonía N† 3" de Piotr Ilyich Tchaikovsky.

La primera de estas obras, evocadora del la Francia del glamour y la elegancia, está compuesta para dos parejas, tres solistas y diez bailarinas del cuerpo de baile. Lorena Feijoó y Yuri Possokhov cubrieron el rol de la pareja principal con un minucioso trabajo de estilo. Julie Diana interpretó con corrección su rol como segunda pareja de esta obra, no obstante le faltó presencia escénica y fuerza para interpretar una obra abstracta, pero de gran intensidad. El trío integrado por Catherine Winfield, Parrish Maynard y Leslie Young tuvo por su parte un atractivo desempeño.

"Rubies", es una obra apabullante desde todos los ángulos desde donde se la mire. La música de Stravinsky no deja respiro, mientras que la coreografía de Balanchine pone a los bailarines dentro de una dinámica de gran exigencia técnica e interpretativa. Vanessa Zahorian y Gonzalo García cubrieron los roles principales en la primera función. Absolutamente compenetrados en la realización que ya estrenaron en la temporada anterior, muestran una excelente coordinación entre ambos. García, nominado a los premios Benois de la danza por su desempeño en esta obra, maneja los códigos con soltura. Zahorian, por su parte, se atiene más a las cuestiones técnicas que al goce desenfadado. No obstante, la protagonista de esta obra es la impecable Muriel Maffre (nominada para los premios Isadora Duncan). Magnífica, deslumbrante, seductora, enigmática como un verdadero rubí, Maffre pone su solidez técnica, su delicado estilo y su incomparable "savoir fair" para esta obra brillante y arrolladora.

El virtuosismo y la perfección técnica de Yuan Yuan Tan encuentran, sin duda, el momento justo en "Diamonds". Suceso en la temporada pasada, la bailarina vuelve al ruedo con igual calidad y mayor madurez. Casi roza la perfección absoluta. Junto a ella Zachary Hench como su partenaire hizo un muy buen desempeño. Esta obra, corolario final de esta serie tan sofisticada, compuesta para una bailarina y su partenaire, un grupo de solistas y cuerpo de baile es una verdadera muestra de sabiduría clásica.

Puntas modernas

Bajo la égida del atonalismo y el minimalismo musical, a través de compositores como John Cage, Philip Glass, Milton Babbit o Morton Gould entre otros, el coreógrafo Peter Martins compuso "The Waltz Project". Esta serie de diez obras musicales cortas son el punto de unión de una serie de coreografías ideadas también con un criterio minimalista. De esta manera, Martins comienza con una sucesión de movimientos semiestáticos y acrobáticos sobre "49 Waltzes for the Five Boroughs" de John Cage, donde reúne ocho parejas de bailarines en una sucesión de movimientos. En parejas luego, las piezas musicales cobran diferentes dimensiones y carácter, mientras se entrelazan situaciones en las parejas. Amanda Schull hizo una divertida y acertada interpretación en las piezas musicales de Ivan Tcherepnin y de Tom Constanten. El grupo de bailarines, integrado por Julie Diana, Pauli Magierek, Amanda Schull, Nicole Starbuck, David Arce, Zachary Hench, Steven Norman y Benjamin Pierce se adaptaron ajustadamente al toque de humor de la propuesta coreográfica que solventaron con sobrada técnica.

En este quinto programa de la temporada también se repuso una obra de Tomasson, "Nanna's Lied", un drama en un acto sobre música de Kurt Weill y Friedrich Hollaender, que tuvo como solista a la soprano Francine Lancaster. Los protagonistas, Yuan Yuan Tan (Nanna), Yuri Possokhov (Johnny), Benjamin Pierce (Jacob Schmidt) y Amanda Schull; Elana Altman, Pablo Piantino y James Sofranko en roles secundarios. Esta obra, creada para Elizabeth Loscavio en 1993, tuvo como intérprete a Yuan Yuan Tan en un trabajo que denota cierta maduración desde el punto de vista interpretativo. Es interesante la evolución de niña a mujer que ha perdido la inocencia, si bien en los momentos dramáticos todavía requiere una búsqueda mayor. Possokhov ejerce un particular magnetismo en su papel de rufián.

Pierce fue patético en su rol y en su afán de realizar sus fantasías sexuales con Nana. Schull y Altman, convincentes en sus roles de mujeres de la calle, mientras Piantino hizo un muy buen trabajo. Sofranko también formó parte de esta dupla, tal vez menos compenetrado en el espíritu de una trama que, sin la música de Weill y la interpretación de la soprano Francine Lancaster hubiera quedado reducida en un simple melodrama.

"Connotations", de Val Caniparoli, sobre música de Benjamin Britten integró la última parte de este programa. Nicole Starbuck, Damian Smith; Katita Waldo, Stephen Legate, Muriel Maffre, Pierre-Francois Vilanoba, Catherine Winfield, Chidozie Nzerem, Courtne Elizabeth y Steven Norman fueron de la partida de esta obra de 1989. La obra presenta a las parejas de bailarines en un ir y venir de figuras esculturales que crean una dinámica atractiva, sin demasiadas exigencias técnicas y sobre una base abstracta.

 
 
"Don Quijote" marcó un gran triunfo de una pareja que dejará sus huellas dentro de la historia de la compañía, Lorena Feijoó y Joan Boada.
Foto: Andrea Flores.
 
 
 
 
 

Katita Waldo y Rubé Martin en la obra de Val Caniparoli, "Connotations", una síntesis entre el lenguaje moderno y el clásico.
Foto: Chris Hardy.

 
Volver al principio
 
 
   
 
 
 
   
     
  Puedes recomendarlo hasta a 3 amigos  
     
 
 
     
     
         
     
1    
       
2    
       
3    
         
 
 
     
   
 
 
    © 2003 - Todos los derechos reservados.