Untitled Document
   
 
 
 
   
  -Especial Tango
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
LES GRANDS BALLETS CANADIENS DE MONTREAL
Una partida mágica
Por María Carbonetti (Canadá)
 
 
"La Dama de Pique" está ambientada en la joven Unión Soviética y transcurre en diferentes planos y ángulos de acción.
Fotos: Roland Lorente. Gentileza de Les Grands Ballets Canadiens de Montreal
 
 
 
Un largo aplauso y el público de pie cerraron con acierto esta sorprendente puesta de "La Dama de Pique" en el Queen Elizabeth Theater de Vancouver. La solvencia técnica y creativa de la danza en el Canadá francés tiene sin dudas en Les Grands Ballets Canadiens de Montréal, dirigido por Gradimir Pankov, su expresión más acabada. A su indiscutible trayectoria se suma lo más relevante, la proyección de lo que hoy en día una gran compañía debe ser en cuanto a solidez en su repertorio a través de los riesgos de la renovación y la innovación. Tal es el caso de esta recreación de una pieza originalmente operística, que fue adaptada al ballet en los años ’70. "The Queen of Spades" (La Dama de Pique), bajo la dirección artística de Pankov y especialmente a través de la coreografía y la idea general de Kim Brandstrup, cobra una dimensión completamente diferente mucho más poderosa desde el punto de vista dramático y estético que sus precedentes (ver recuadro).

Los roles estelares de esta versión no están enfocados exclusivamente en las primeras figuras de la compañía sino en la creación coreográfica de Brandstrup y la puesta en escena cinematográfica sobre idea de Kandis Cook y un equipo de realizadores de luz, video y sonido, que constituyó el centro de las críticas en los principales medios de comunicación de Canadá, Estados Unidos y Europa.

A pesar del impacto de la puesta multimedia, "La Dama de Pique" no se sostendría en una atmósfera que resulta siempre sombría y densa, sin la riquísima labor coreográfica que convierte al cuerpo de baile en el protagonista de la historia. La conjunción de la técnica tradicional con lo contemporáneo –hasta un toque de los aportes del nuevo circo– aparece junto con un fuerte componente teatral que los bailarines encarnaron con notable fluidez. La continuidad del movimiento y del gesto devela no sólo las habilidades técnicas del grupo sino una ardua labor de montaje.

El funcionamiento del conjunto, la amalgama entre un bailarín y otro constituyen la clave de la coreografía. Tal es el caso de la escena de apertura en el club, en donde alrededor de una mesa de juego, mujeres de rojo y jóvenes soviets representan los ardores de la partida de naipes en una serie continua de movimientos encadenados que evocan las posibilidades del cine a través de la danza. La dinámica de las escenas en la plaza y el teatro incluyen un cambio de perspectiva que permite observar la misma escena desde el punto de vista del espectador y desde el lado opuesto, tal como lo puede hacer el cine. De este modo, el público se convierte en un ojo omnipresente, reforzado por las proyecciones en tres dimensiones de la escenografía virtual en donde los bailarines parecen inmersos en escenarios intangibles pero de apariencia real. Este lenguaje cinematográfico posibilita mostrar diferentes planos y ángulos de la acción, construidos a través del espacio y la perspectiva virtual de la luz y la proyección. En la escena del teatro, se muestran tres planos a la vez: uno compartido con el público, donde la condesa y los oficiales son público ellos mismos y otro, el de la representación de un ballet (representación dentro de la representación) y, finalmente, el plano detrás de bambalinas donde jóvenes militares conversan con las bailarinas que se preparan para salir a un "escenario dentro del escenario".

 
   
Los roles estelares de esta versión están enfocados en la creación coreográfica de Kim Brandstrup y en una puesta en escena cinematográfica.  
   
   
   

Si bien el cuerpo de baile en su conjunto es el protagonista, el rol de la condesa merece un comentario especial. La joven Stephana Arnold desplegó una increíble representación de la vejez. Como una anciana decrépita vestida con ropajes del pasado, en la gran escena de la habitación queda casi desnuda, despojada de magnificencia, y completamente calva. Así, como la encarnación de la debilidad, el cuerpo de la joven Stephana aparece completamente transformado a través de sus habilidades mímicas en un cuerpo mínimo y descarnado. Esta escena, entre la dama y el joven Hermann que culmina con la muerte de la anciana, constituye el clímax de la historia y también el momento más impactante en cuanto a lo dramático y lo escenográfico, esto último cuando el público asiste a la ensoñación de la condesa. Superpuesta a la figura de la condesa sola en el inmenso escenario, una proyección de video de una bailarina del alto mismo de la boca de escena se impone al espectador moviéndose y exponiéndose en una experiencia única entre lo real y la magnificencia de la imagen virtual.

Finalmente, a la altura de los demás componentes de la puesta, la composición musical de Gabriel Thibaudeau, otra estrella de esta presentación, llena de significación la partitura original de la ópera de Tchaikowsky, una pieza no demasiado atractiva de su repertorio.

La excelencia del espectáculo que presentó Les Grands Ballets de Montreal dejó algo más que la experiencia del placer estético de la danza; permanece sobre todo la sensación estimulante de que el ballet en el Canadá no sólo tiene un lugar en el mundo de las grandes compañías sino también que puede marcar tendencias y constituir un modelo de la danza en América.

Danza en español agradece la asistencia de la escenógrafa Denise Urcola.

 

Sobre la puesta

"La Dama de Pique" nació como ópera de la mano del libreto de Modest Tchaikwovsky y la música de su hermano, el famoso compositor, que dedicado a las obras sinfónicas decidió explorar el mundo de la Opera. La primera representación en el Bolshoi fue en 1891 y no está entre las obras más representadas del repertorio debido a la fragilidad de la historia y lo poco atractivo de la música. Como ballet, la puesta más conocida es la de Roland Petit, que creó una adaptación coreográfica en un acto en 1978 en Marsella para lucimiento de Mikhail Baryshnikov.

La novela original de "La dama de Pique" es del escritor Alexander Pushkin. El relato describe la ambición del joven oficial Hermann, pobre y sin estirpe, que desea pertenecer a la aristocracia militar rusa. En una sala de juego, el protagonista conoce a la anciana condesa Anna Fedorovna de la cual se dice que posee el secreto de tres naipes que ganan cualquier partida. Hermann trata de acercarse a ella a través de su doncella. En la habitación de la condesa, Hermann la amenaza para obtener su secreto y la anciana colapsa y muere. Arrepentido, Hermann asiste al funeral donde recibe el secreto de las cartas de la fortuna a través del fantasma de la anciana. Hermann obtiene la clave para ganar cada partida hasta que finalmente por su ambición desmedida juega una última carta, la dama de pique que lo hace perder su fortuna y enloquecer para siempre.

A partir de esta historia del siglo XIX, Bransdtrup cambia el tiempo y sitúa la acción en el siglo XX en la joven Unión Soviética en Leningrado. Los oficiales del zar se convierten en esta puesta en los nuevos soviets. El clima de la Rusia Zarista aparece en la imagen de la propia condesa y especialmente en sus ensoñaciones, donde se ve a sí misma en su juventud palaciega de la prerrevolución.

La estética que predomina en la coreografía combina lo clásico y lo contemporáneo, pero por sobre todo, el ingrediente dramático ocupa un espacio fundamental. En cuanto a la puesta en escena, lo cinematográfico se impone evocando en toda la escena a la estética visual surrealista en donde la perspectiva se lleva al extremo y la conciencia de tercera dimensión prevalece.

La elaboración de la puesta en escena corresponde a la idea de Kandi Cook, el realizador canadiense que ha combinado cine y teatro en sus trabajos para ópera y ballet, en producciones no sólo en vivo sino también en cine, en Canadá Europa y Estados Unidos.
La ejecución técnica de las imágenes y los videos pertenecen al grupo The Brothers Quay, de los Estados Unidos, Sylvain Robert, en los videos y Jimmy Lakatos en la producción final. Finalmente, el diseño de luces completa la percepción multidimensional de la escena, y se debe al aporte de John Munro.

 
 
   
 
Volver al principio
 
 
 
   
     
  Puedes recomendarlo hasta a 3 amigos  
     
 
 
     
     
         
     
1    
       
2    
       
3    
         
 
 
     
   
 
 
    © 2003 - Todos los derechos reservados.