| La última
producción de la Cía. de Dança Deborah
Colcker, en gira por Brasil y de camino a Europa y oriente
se titula "4 por 4", y es básicamente
una experiencia plástica. Estimulada por fuertes
referencias visuales, la coreógrafa carioca Deborah
Colker (Premio Laurence Olivier 2001) centró su
atención creadora en el diseño de la escena,
y para eso contó con la estrecha colaboración
de artistas plásticos de propuestas bien disímiles.
En la primera pieza del programa, "Cantos",
seis inmensos volúmenes blancos de Cildo Meirelles
determinan el origen y la evolución de las pautas
coreográficas. Los bailarines trazan sus desplazamientos
en íntima relación con los volúmenes
escultóricos, y ponen sus cuerpos al servicio
del nuevo espacio generado. Una propuesta simple y bien
resuelta.
En "Mesa" la propuesta espacial se circunscribe
a una pasada por proscenio, de izquierda a derecha del
espectador, pero lo curioso es que el accionar coreográfico
no es en una sola dirección, es un vaivén.
Sucede que toda la pieza se desarrolla sobre un objeto
móvil (diseño del grupo Chelpa Ferro)
que si bien va de izquierda a derecha tiene en su superficie
una estera que va de derecha a izquierda, lo cual produce,
de modo bien sutil, una contradicción en su lectura
visual. Un mensaje espacial contrapuesto que es eje
y motor del entorno coreográfico. Una pieza pequeña,
sobria, fina y sin pretensiones.
El primer acto finaliza con "Povinho", danzado
sobre un gran panel-tapete colorido, situado delante
de otro panel gigante (12x14 de fondo), que reproduce
una obra del pintor Víctor Arruda. En algunos
momentos, los bailarines, con vestuario también
colorido, pierden efectividad en su presencia y proyección
escénica, y si bien el resultado visual es de
gran plenitud, la acción coreográfica
carece de interés, y se transforma en la pieza
menos interesante de la noche.
El segundo acto inicia con un velado homenaje a Degas,
"As Meninas" es un ejercicio académico
sencillo pero efectivo. La propia coreógrafa
al piano sorprende en su prolija ejecución de
una sonata de Mozart, y dos bailarinas en puntas diseñan
interesantes variaciones. Esta pieza permite reflexionar
sobre la tendencia natural de Colker a expresarse con
más soltura en el vocabulario del ballet clásico,
lo cual, por tratarse de una coreógrafa contemporánea
y alerta a las nuevas tendencias, es una verdadera rareza.
La acción sufre una transición a
escena abierta, con bailarines que entran con
potes de cerámica y los colocan en distintos
lugares del piso. De esta manera, el escenario queda
preparado para "Vasos", una instalación
de Gringo Candia (escenógrafo de otras obras
de Colker como "Velox", "Rota" y
"Casa") que consta de noventa jarrones de
cerámica alineados. Así comienza la gran
obra del programa.
"Vasos" es una obra con cuerpo espacio-temporal
de altísima definición. Un ballet digitalizado.
Por un lado está el accionar escénico
de los jarrones, que de por sí solo es un marco
coreográfico. En un primer momento, los jarrones
apoyados en el piso, seguidamente bajan noventa cuerdas
que completan el paisaje escénico en la mitad
superior de la escena, después cada una de estas
cuerdas entra en su respectivo jarrón hasta que
finalmente las cuerdas se elevan llevándose los
jarrones, y abriendo el espacio inferior del escenario
como plano de fuga.
En el curso de todas estas acciones, los bailarines
transitan los diversos ámbitos producidos por
el desarrollo escénico de modo semivirtuoso,
con numerosas situaciones de riesgo que aparecen como
consecuencia natural de la expansión coreográfica
de la obra. Un trabajo eficiente hasta las últimas
consecuencias, con una dinámica admirable y un
empobrecido final, que no está a altura de la
magnífica puesta.
El elenco de la Cía. de Danza Deborah Colker
en esta sexta producción, se ve afinado, en buena
forma física y digna presencia escénica.
La coreógrafa, uno de los grandes nombres de
la danza contemporánea brasileña, muestra
aquí lo que aprendió en su corta pero
intensa trayectoria. Se trata de una gran "Meteur
en scène", una creadora de espectáculos
con gran capacidad, si bien no es una coreógrafa
que se destaque por su riqueza de lenguaje o por su
originalidad en lo que a códigos corporales se
refiere. Es una directora coreográfica de gran
inteligencia escénica. Su objetivo es el espectáculo
y está plenamente logrado: "4 por 4"
es un señor espectáculo.
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