| Extraño y oscuro personaje, asesino
a sueldo y por encargo, que lleva una vida
casi diáfana junto a su hija y a su
novia. Hombre maduro que intenta mantenerse
en forma y alerta. No obstante, se reserva
un lugar para la ternura y para su pasión:
el baile. En "Assassination
Tango", Robert Duvall entretejió
un argumento donde los opuestos se funden
inevitablemente. Una excusa perfecta, que
lo lleva a Buenos Aires para encontrarse con
ese mundo oscuro y luminoso del tango. La
historia de este film es sólo una herramienta
para hacer un homenaje al tango. Una lección
de tango donde se incluye historia, filosofía
y baile, pintado a través de entrañables
personajes "tangueros" por excelencia.
La historia pone a John J. (Duvall) en
una misión especial que lo hace viajar
rumbo a la Argentina. El objetivo: matar
a un general que supuestamente había
participado en la represión durante
el proceso militar y volver a Brooklyn en
menos de cuatro días. Los planes
fallan y debe quedarse en Buenos Aires hasta
que llegue su presa. Allí descubre
el tango, una danza especial que comienza
a atraparlo con obsesión. También
aparece una mujer, Luciana Pedraza (Manuela)
que lo va introduciendo en este misterio
del tango. A partir de ese punto, el argumento
del film se diluye, pierde intensidad dramática
y se convierte en una especie de recorrido
por la ciudad y sus secretos espacios.
Duvall hace un enternecedor retrato de
esa bella ciudad y de su gente. Un "choripán"
(famoso sandwich argentino de chorizo),
el museo de La Boca, los obreros que piropean
a las mujeres por la calle, las relaciones
familiares y domésticas, el valor
de los afectos y la corrupción. Cada
uno de esos elementos está plasmado
en este film que, por momentos, parece un
documental de Buenos Aires. Diálogos
improvisados y escenas que, tal vez, se
vuelven algo morosas, también forman
parte de esa idiosincrasia.
Actor, director, guionista y productor
de "Assassination Tango", Duvall
apunta a mostrar el tango en diferentes
facetas. Un velado pasaje por la historia
cuando en el pasado, se bailaba entre hombres,
la descripción de algunos pasos,
las "milongas" (lugares donde
se baila el tango actualmente) y sus diferentes
formas de baile. Por allí desfila
el tango fantasía de los grandes
shows internacionales y el tango real, original,
bailado en los clubes del barrio. También
allí, Duvall se atreve a plantear
el futuro del tango a través de la
llegada de las nuevas generaciones y de
una tradición que se transmite en
forma oral.
Una escena memorable es el encuentro con
María Nieves, quizás, la mejor
bailarina de tango del siglo XX. En el film,
María Nieves es la tía de
Manuela y personifica a una bailarina tradicional
de "la milonga". "El tango
es vida, amor, odio, cigarrillo..."
dice María Nieves con su voz aguardentosa
y su pasión inextinguible. Duvall
se aleja del libro cinematográfico
y deja a esos personajes reales del tango,
convertirse en seres de realidad y ficción.
En ese viaje hacia el mundo del tango,
John J. se aparta de los contactos inicialmente
asignados para asesinar al general. Miguel,
interpretado por Rubén Blades en
una interesante caracterización y
Orlando (Julio Osar Mechoso). Duvall supo
elegir los actores argentinos justos para
cubrir los diferentes roles, como es el
caso de Héctor Malamud como el conserje
de uno de los hoteles de mala muerte donde
John J. renta una habitación para
preparar su crimen, o Fernando Llosa, el
principal ideólogo del crimen. Marginal
y pendenciero, John J. no deja de ser un
personaje cercano a ese mundo del tango
de los primeros tiempos. Es en ese punto
donde el film se convierte en un homenaje
poético y romántico de esta
danza del Río de La Plata que se
adueñó de Buenos Aires.
Desde un punto de vista político,
John J. parecería el vengador que
llega a hacer justicia en nombre de los
sesenta mil desaparecidos durante el régimen
militar del ´76. Pero al mismo tiempo,
muestra el perfil de un hombre capaz de
amar intensamente a su hija Jenny (Katherine
Micheaux Miller) y de ser un encantador
compañero de su novia, Maggie (Kathy
Baker).
Manufactura sencilla, dinámica irregular
y escasos personajes permiten que "Assassination
Tango" deje de ser un thriller como
pinta al comienzo de la película
y se convierta en un encantador descubrimiento
de algunos de los elementos más significativos
del tango. Pasado, presente y futuro del
tango, se funden en esta historia.
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