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  Los elegidos    
 
TOM Y SUSANA EVERT DANCE THEATRE
Más allá del amor
Por Maritza Gueler (USA)
 
 
"Alma de la tierra", obra que combina tendencias abstractas de danza contemporánea con elementos del realismo mágico latinoamericano.
Fotos: Alejandro Rivera. Gentileza de Tom & Susana Evert Dance Theatre.
 
La noticia no los tomó de sorpresa, sin embargo, los hizo repensar sobre el camino recorrido y el que queda por recorrer. Hace pocas semanas, la compañía Tom & Susana Evert Dance Theatre recibió una distinción otorgada por el Ohio Arts Council como premio a la excelencia en la realización del espectáculo "Alma de la tierra" (Soul of the Land), una producción que ya tiene su propia historia y varios escenarios recorridos. Esta realización, gestada por los coreógrafos Tom y Susana Evert, es una combinación alquímica de dos personalidades cuyos orígenes son radicalmente diferentes.

"Porque Susana es latina –afirma Tom Evert– y porque desde hace 17 años que trabajamos juntos, decidimos hacer una obra que, no sólo es sobre América latina sino que habla de nosotros. Esto es algo así como un film sobre nuestras vidas; nuestras vidas están en ese trabajo y también nuestro amor está en ese trabajo. Eso es lo que lo hace tan especial. Allí se funden ballets abstractos, elementos folklóricos, dúos románticos, percusión. No obstante, ‘Alma ...’ es también corazón, espíritu, sensaciones; es una observación sobre el mundo, sobre la vida, sobre Dios, y eso se percibe en la obra."

Susana y Tom Evert se conocieron un día en el que la compañía de Paul Taylor –donde Tom bailaba–, llegó a México. Por entonces, Susana era integrante del Ballet Independiente, ensamble anfitrión de la compañía neoyorquina. Durante aquellos días de clases y salidas compartidas, ambos supieron que les quedaba un largo camino por recorrer juntos. "Yo sabía dentro de mi corazón que Tom era el hombre de mi vida –confiesa Susana Evert–. Hubo una atracción mutua. Por otra parte, me quedé fascinada con la compañía de Paul Taylor; sentí que ése era el tipo de danza que quería hacer. Entonces me di cuenta de que tenía que ir a los Estados Unidos a aprender. Para los latinoamericanos es muy difícil quedarnos en nuestros países. No hay dinero, te pagan poco, y yo veía que no había futuro para mí como bailarina. Una vez en Nueva York, Tom fue un apoyo increíble porque me mostró lo mejor del mundo de la danza. Para mí eso fue un regalo de Dios."

Más allá del costado romántico que encierra "Alma ...", ambos coinciden en que la parte más ardua es encontrar los bailarines adecuados para formar parte del espectáculo y también, obtener los fondos para poder hacerlo. "Lo más importante de este premio –asegura Susana– es que nos da un empuje vital. Estos tiempos están muy difíciles para todos los artistas, especialmente en todo lo referido a subsidios y ayudas."

 
   
Espiritualidad y sensualidad son elementos que se integran en las creaciones de Tom y Susana Evert.  
   
   
   

La idea inicial era clara: unir los dos estilos coreográficos y hablar de América latina. En "Alma..." se funden tendencias abstractas de danza contemporánea con elementos del realismo mágico latinoamericano. La música, los colores, los diseños, todo converge dentro de este show que intenta ser un retrato de la vida visto a través de dos culturas diferentes.

Cuando formaron la compañía comenzaron a hacer solos y dúos, luego se fueron integrando algunos bailarines. Por entonces ya había nacido Max, el hijo de ambos, y decidieron dejar Nueva York para encontrar un lugar más propicio para la vida familiar. También era el tiempo para comenzar un nuevo desafío profesional. Tom, tenía entonces 35 años y la plena conciencia de que su objetivo primordial era la coreografía. En Cleveland, Ohio, crearon su propia compañía. Tarea complicada y a veces, sumamente difícil. Convivir en la vida y en la profesión necesita de cierta sabiduría.

"Una mujer latina piensa con el corazón más que con la cabeza –afirma Tom–. Nosotros somos como el hielo y el fuego, y tal vez sea una buena combinación para el escenario, pero no tan buena para el diálogo." Tom y Susana Evert se inclinaron por buscar camino espiritual, guiados por el gurú Avatar Adi Da Samraj, un maestro que tuvo una gran influencia en la evolución de esta pareja de artistas que debió encontrar las igualdades entre las diferencias.

Susana es partidaria de "romper las reglas" preestablecidas e intenta explorar el camino creativo mediante ciertos códigos relacionados con sentimientos más profundos, casi ocultos. Tom, en cambio, es un buscador obsesivo de la limpieza del movimiento, de la belleza y la transparencia. En este balance entre ambas estéticas se instala la propuesta de "Alma..." "Cuando trabajamos juntos –comenta Tom– a veces las cosas salen fácilmente y sin problemas, pero hay otras en las que uno quiere empezar con un pie diferente que el otro y aparecen las discusiones." Ambos tienen sus códigos secretos para llevar adelante esta compleja trama de convivencia.

"Trabajar juntos es una gran lección para la vida –afirma Susana–. Es un camino para aprender cómo relacionarnos entre nosotros, con la plena conciencia de que cada uno es diferente y tiene ideas distintas. Si seguimos creando es porque necesitamos esas dos partes que nos diferencian." Espiritualidad y sensualidad son elementos basales dentro del repertorio de Tom & Susana Evert Dance Theatre. Esta exploración permite recorrer un territorio en el que ambas personalidades logran fundir elementos comunes. En el intrincado territorio del arte, ambos encontraron una fórmula que les permite dejar el ego y los prejuicios de lado y reconocer las virtudes del otro como un elemento que colabora como punto de unión entre el arte, la vida y la creación.

 

En dúo

Susana Weingarten nació en la ciudad de México y comenzó a tomar clases de ballet cuando tenía 4 años, luego estudio danza moderna en el Ballet Nacional de México hasta que más tarde, se incorporó al Ballet Independiente de México. Cuando se trasladó a Nueva York continuó su formación como bailarina con maestros como Takako Azakawa, Kazuko Hirabayashi, Carol Rioux y Louis Falco, también en la Alvin Ailey Dance School.

En 1985 se trasladó a Cleveland (Ohio) y fue cofundadora de la Tom Evert Dance Company (1986), hasta que en 1993 comenzó su tarea como coreógrafa. Se especializa en diferentes estilos y técnicas de danza, tanto en ritmos latinoamericanos como danza teatro y contemporánea.

Su labor docente se canaliza a través de programas educativos impartidos en escuelas y universidades. Incursionó en el método Qigong, el cual aplica en sus clases y coreografías. Recibió un premio de coreografía otorgado por el Ohio Arts Coincil en 1999.

Tom Evert nació en Ohio, es egresado en pintura y danza de la Ohio University. Se inició como aprendiz en la Murray Louis Dance Company, para más tarde ser parte de Phyllis Lamhut Dance Company. No obstante, su total desarrollo como bailarín llegó a través de su participación en la Paul Taylor Dance Company, donde permaneció durante 8 años hasta que decidió formar su propia compañía, The Tom Evert Dance Company junto a su mujer, Susana Weingarten.

Realizó trabajos coreográficos encargados por varias universidades, por el Cleveland Museum of Art, la Cleveland Orchestra, The Cleveland Ballet, Leonard Bernstein Festival y el Kurt Weill Festival, entre otros. Su desempeño docente incluyó varias universidades como también el Jacob's Pillow Dance Festival y el Paul Taylor Dance Studio. En 1997, retoma su trabajo en el ámbito de las artes visuales a través de la realización de esculturas.

 
 
       
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