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Duets: A Night of Classical Ballet
Una gala en Tallahasee
Por Pilar de Goitia (Desde USA)
El público de Tallahasee (Florida) tuvo el honor
y el privilegio de admirar a la sublime Alina Cojocaru,
bailarina rumana y actual estrella del Royal Ballet
de Londres. Acompañada por el danés Johann
Kobborg, también figura principal de la compañía
inglesa, Cojocaru se presentó en el Ruby Diamond
Auditorium. Esta función especial que llevó
por título: "Duets: A Night of Classical
Ballet" (Duetos: Una Noche de Ballet Clásico)
formó parte del ciclo "Seven Days of Opening
Nights" ("Siete Días de Noches de Estrenos").
La Gala resultó un gran acierto de su productora,
María Montas, quien contó además,
con la cooperación del Departamento de Ballet
de la Universidad de Tallahasee y del Ballet de Tallahasee.
La empresaria tampoco escatimó esfuerzos para
encontrar a los mejores bailarines que estuvieran disponibles
para integrar este espectáculo, y el resultado
fue magnífico. Cinco parejas de distintas nacionalidades,
procedentes de diferentes compañías, interpretaron
una variedad de obras del repertorio clásico.
El programa comenzó con el pas de deux del Acto
III, de "La bella durmiente del bosque", obra
maestra del binomio Tchaikovski-Petipa, que estuvo a
cargo de dos bailarines del Ballet de Boston: la brasileña
Leticia Oliveira, llena de belleza y gran estilo, y
Zdeneck Konvalina, un elegante caballero, procedente
de la República Checa. El programa continuó
con el brillante "Tchaikovsky Pas de Deux"
de George Balanchine, realizado en homenaje al máximo
compositor ruso de ballets. La interpretación
de esta bella pieza estuvo a cargo de dos artistas del
New York City Ballet, compañía entrenada
precisamente en el estilo del gran maestro ruso-americano.
La dúctil Jenny Somogyi, rápida, límpida
y exuberante, y Peter Boal, uno de los más completos
bailarines clásicos de la troupe fundada por
Balanchine. Boal, con su perfecta ejecución,
hizo gala de un estilo depurado y noble. La pareja formada
por Amanda McKerrow, del American Ballet Theatre, y
su esposo, John Gardner, escogió "The Leaves
are Fading", una obra de Antony Tudor, sobre música
de Dvorak. Obra de contenida emoción que es,
a su vez, una de las últimas obras compuestas
por el inolvidable coreógrafo.
La famosa escena del balcón "Romeo y Julieta",
en la versión de MacMillan sobre la tragedia
de los amantes de Verona, tuvo un momento estelar y
esperado con Alina Cojocaru en el protagónico.
La desenvoltura del personaje lograda por la inefable
rumana, llena de juventud, hermosura y ligereza, puso
un toque mágico a este fragmento basado en la
partitura de Prokofieff. Junto a ella -aunque con cierta
reticencia en la interpretación-, Johann Kobborg,
poseedor de magnífica técnica, fue un
Romeo al que, quizás, le faltó la pasión
del amor adolescente y se mantuvo distante en su proyección
dramática. El apasionante pas de deux "Diana
y Acteón", que siempre arrebata al público
por su virtuosismo, puso punto final a la primera parte,
con dos brillantes bailarines del Ballet de Boston:
Sarah Lamb, dinámica y expresiva, y el belga
Gael Lambiotte.
Para el segundo acto del programa se reservaron las
piezas más espectaculares, si se quiere, de la
nomenclatura clásica. El comienzo fue con "Rubies",
del triunvirato de Balanchine conocido como "Jewells",
un pas de deux neoclásico sobre música
de Stravinsky, lleno de poses angulares y secuencias
livianas, fácilmente identificables en su estilo.
Somogyi y Boal interpretaron cabalmente este clásico
del repertorio balanchiniano. El dúo del esclavo
Alí y Medora, de "El Corsario", de
Petipa, arreglado por Nureyev, que en la actualidad
se baila sobre piezas de distintos autores musicales,
según el deseo de la bailarina, fue otro de los
favoritos de la noche. Una "dorada" interpretación
de Oliveira junto a Konvalina fue el marco justo para
esta magnífica obra. A esto siguió la
"joya blanca" del ballet clásico, el
pas de deux del Acto II de "El Lago de los Cisnes",
con McKerrow, deshaciéndose, trémula de
amor, en los brazos del atento Gardner. William Forsythe,
coreógrafo norteamericano que ha hecho carrera
en Europa, estuvo también presente con su conocida
obra, "In the Middle, Somewhat Elevated",
sobre una partitura ruidosa de Willems. Esta realización,
que ocupa un lugar de honor entre las piezas contemporáneas,
encontró energía y precisión total
en la interpretación de Lamb y su compañero,
Lambiotte.
El programa reservó para el cierre, uno de los
grandes clásicos, indiscutible por cierto, el
gran pas de deux de "Don Quijote", que encontró
una traviesa y deliciosa Kitri, en Cojocaru, y un impecable
Basilio, en Kobborg. En Tallahase, se rindió
un verdadero homenaje a la buena danza en su más
puro estilo. Una experiencia que valdría la pena
repetirla.
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