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BALLET DE LA CIUDAD DE MEXICO
El reino de los niños
Por Patricia Aulestia (México)

El Ballet de la Ciudad de México, dirigido por la coreógrafa Isabel Aválos, reestrenó "Hansel y Gretel" en el Teatro de las Artes del Centro Nacional de las Artes CENART. Esta producción que fue patrocinada por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA) en 1997, lleva más de doscientas cincuenta representaciones en el Distrito Federal y en los estados de la República, lo cual significa un gran mérito para una compañía independiente de ballet.

El clásico cuento de los hermanos Jacob y Wilheim Grimm sufrió modificaciones en el libreto de la ópera del mismo nombre, con música de Engelbert Humperdink y textos de Adelheid Weytt. En la actual puesta en escena se realizaron otras adaptaciones en las que intervinieron Dimitri Dudin, en lo musical y Arcelia de la Peña, en lo argumental. La coreografía es una creación original de Isabel Aválos, los diseños son de Carlos Trejo (escenografía) y Sara Salomón (vestuario). La historia, con un buen desarrollo dramático, interesa a niños y a padres. Tal vez ese es el mayor secreto de un espectáculo para niños: tratar a los niños como seres pensantes y sensibles, y alejarse de la "ñoñería". La propuesta de mezclar las secuencias coreográficas con elementos operísticos, teatrales y narrativos logra introducir al público en el fantástico mundo de la creación. Un inicio gozoso para el disfrute de las artes escénicas, hecho importantísimo en un mercado cultural que se inclina por las obras espectaculares "chatarras", burdas y vulgares.

El argumento, se aleja del contenido tenebroso del cuento original y se instala en un lenguaje más familiar a los niños de hoy. En el primer acto Hansel y Gretel son sorprendidos por su mamá cuando están jugando. Al no haber cumplido con sus tareas, su madre los castiga y los envía al bosque a cortar fresas para la cena. El papá llega muy contento y trae comida, pues ha vendido todas sus escobas en el mercado. Cuando descubre que sus hijos estaban en el bosque, va a buscarlos con su esposa que, a esa altura de la narración, está arrepentida por haber castigado a sus hijos.

En el segundo acto Hansel y Gretel bailan en el bosque. Cuando oscurece deciden quedarse a dormir, ya que no pueden volver a su casa porque se comieron todas las fresas. Asustados, observan al Hombrecillo de Arena, quien trata de calmarlos, y cuando sueñan aparecen, Ángeles que velan por ellos. Al amanecer, los despierta el Hada del Rocío, ella les aconseja que regresen a la casa de sus padres. En el camino de regreso, ven a lo lejos una casita de dulces y, curiosos, se dirigen a ella.

En el tercer acto los protagonistas, golosos, prueban las golosinas que encontraron en la casita de dulce rodeada de niños de jengibre. Aparece la Bruja principal y los hechiza llevándolos al interior de la casa. Hansel queda preso y Gretel logra liberarlo antes de que la Bruja se los coma. La Bruja recibe su castigo: queda chamuscada en el horno. Una vez libres, Hansel y Gretel transforman a los niños de jengibre en niños verdaderos y cuando llegan sus papás, todos celebran y vuelven a sus casas.

El reparto cumple muy bien con su cometido. Excelentes las participaciones de Gabriel Rizo como Papá y Samuel Escobar como El narrador. "Hansel y Gretel" tiene un doble valor intrínseco. Por un lado, es admirable que un grupo de danza independiente haya podido sostener una labor de difusión con este tipo de espectáculos eminentemente culturales. Por el otro, por la importancia educativa -sin ser didáctica-, a través de la cual se promueve la formación de nuevos espectadores para la danza.

 
 
Una bruja no tan cruel para la versión mexicana de "Hansel y Gretel".
Foto gentileza del Balletde la Ciudad de México.
 
 
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