| Los dos teatros oficiales que albergan compañías
de ballet eminentemente clásicas ya anunciaron
su temporada 2003. La Argentina, por cierto, no
es Europa ni los Estados Unidos, por lo tanto, hay
que contentarse con que días antes de comenzar
aparezca la programación del año en
curso. Ciertamente, los dos teatros son el Colón
de Buenos Aires, y el Argentino de La Plata. Dirigido
el primero por la maestra cubana Marta García,
el del Teatro Argentino -situado a menos de cien
kilómetros de Buenos Aires- está conducido
por Oscar Araiz, junto a Mario Galizzi como director
adjunto.
El programa del ballet dirigido por Araiz está
condicionado por la extrema carencia de dinero
que tiene la provincia de Buenos Aires. De allí
que sólo se han anunciado cuatro ciclos
a lo largo del 2003: En abril se reanudará
la actividad con "La Sylphide" versión
de Mario Galizzi sobre la danesa de Bournonville.
Trátase de un ballet ya difundido con éxito
por la Compañía del Mercosur dirigida
por Maximiliano Guerra. Sin duda, el mayor espacio
escénico del gran Argentino ha de dar lugar
a que la escenografía y el vestuario del
teatro le den un mayor lucimiento.
Seguirá en septiembre "El Lago de
los Cisnes", reposición del estreno
que el año pasado montó Mario Galizzi,
sobre el original de Petipa-Ivánov, aunque
con largas secuencias tomadas de la bella producción
de Jack Carter, coreógrafo inglés
que colaboró extensamente con el Ballet
del Teatro Colón. Esta producción
se mantuvo por 40 años en el repertorio
de esa compañía, y Galizzi, que
bailó en ella y también la dirigió,
decidió inspirarse y tomar parte de la
aludida coreografía, y aclaró expresamente
que lo hacía en homenaje al gran creador
inglés. Su estreno del año anterior,
estuvo algo oscurecido por la falta de ensayos,
la carencia de grandes figuras en la troupe, y
un exagerado despojamiento de elementos escenográficos
y de ambientación. La próxima reposición
prevé una mejoría en los defectos
apuntados.
Por su parte, Araiz decidió finalmente
reponer su notable creación "Romeo
y Julieta", sobre la partitura de Serguéi
Prokófiev. Concebida hacia el final de
la década de los años 60,
su coreografía encajó perfectamente
en el lirismo de Shakespeare. En aquellos años,
brillaba también su inspirado y escueto
vestuario. Pero no podía esperarse que
el creador retomara tal cual la obra. Araiz no
es de los que se repiten sin más ni más,
y ya se anticipó que entre las reformas
a la nueva puesta, ha desdoblado el protagónico
en tres Julietas, lo que constituye una expectativa
más a las novedades que acostumbra a dar,
sin salir totalmente de su propio estilo, un neoclasicismo
fuertemente influido y matrizado -en algunos aspectos-
por el neoexpresionismo alemán.
La programación 2003 del Ballet del Teatro
Argentino se completa con otro ciclo de presentaciones
denominado "El Arte de la Barra", que
realizará dos meses antes de finalizar
el año. En esta oportunidad, Galizzi presentará
fragmentos cumbres de históricas coreografías,
como es el Adagio de la Rosa de "La Bella
Durmiente del Bosque" de Petipa; en tanto
que Araiz, montará una de sus obras de
su propio estilo contemporáneo.
El Ballet del Teatro Colón anuncia un
año muy rico en reposiciones. En marzo
"La Bella Durmiente del Bosque" de Tchaicovski-Petipa-Galizzi,
malogrado en su re-estreno a fines del año
2002 por huelgas ordenadas por ajenos a los cuerpos
artísticos y técnicos del Colón.
Luego, "Giselle" (versión de
Gustavo Mollajoli sobre la tradicional de Coralli-Perrot-Petipa).
Otro de los títulos más destacados
es "Sinfonía en Do" de Bizet-Balanchine,
ballet que se representó hace tres años
de una manera algo improvisada por la falta de
suficiente ensayo, cuando el Ballet del Colón
no es profundo conocedor del estilo del genial
coreógrafo. Cabe señalar que en
aquel momento, su repositora autorizada encaminó
el montaje, hasta que poco tiempo antes del estreno
llegó a Buenos Aires John Taras, uno de
quienes bailaron la versión norteamericana
original de 1947. En esa oportunidad, Taras alteró
varias secuencias que -según su criterio-
no iban de acuerdo a la concepción de Balanchine,
y los cambios perjudicaron a la "première".
Habrá también expresiones coreográficas
de los argentinos Ana María Stekelman y
Mauricio Wainrot. El año 2003 concluirá
con la reposición de "La Sylphide"
de Pierre Lacotte sobre el original de Filippo
Taglioni. Ballet prototipo de las obras románticas,
obra maestra no sólo de Taglioni sino del
propio Lacotte en su tarea esclarecedora del romanticismo
en el ballet. La obra, bien conocida por la compañía,
dado que 1973 se estrenó en el Teatro Colón.
Lacotte hizo un trabajo importante con la troupe
e influyó en aquella época, y en
posteriores reposiciones, incluso en el gusto
de los espectadores balletómanos, que en
Buenos Aires han sido siempre legión.
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