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  Los elegidos    
 
PENINSULA BALLET THEATRE
Educar para reinar
Por Noemí Grau (USA)
 
 
En clase: Carlos Carvajal y los bailarines del Peninsula Ballet.
Foto: Rodolfo Lo Bianco.
 
Cuando Dick Ford y Richard Gibson fundaron el Peninsula Ballet Theatre en 1967, su misión fue fomentar el valor del arte dentro de la comunidad de la Bahía de San Francisco, a través de una labor educativa que rescatara los talentos locales. La intención era hacer espectáculos de nivel profesional a precios accesibles para todos los segmentos de la población. Hoy, este objetivo primordial continúa como uno de los pilares de esta institución.

Al poco tiempo de haberse instaurado como compañía, surgió la Peninsula Ballet School y la institución continuó funcionando como escuela y como compañía, hasta que la escuela se vendió en 1971. En ese mismo año se presentó por primera vez una versión de "El Cascanueces", en un período en el que la danza estaba en su mayor apogeo, especialmente en costa californiana.

Durante 10 años, la compañía incorporó a su repertorio versiones completas de los clásicos. "Giselle", "El lago de los cisnes", "La cenicienta", "La fille mal gardé", "Coppélia", "Scheherazade", "Petrouchka" y "Romeo y Julieta", estuvieron en las manos de coreógrafos como Igor Youskevitch y Tom Pazik. Ya en la década del ’90, el consejo directivo se planteó la alternativa de buscar un nuevo director artístico y nuclear bailarines dentro del área de la Bahía. El objetivo fue reafirmar al Peninsula Ballet como una organización basada en la comunidad, que pudiera rescatar los talentos locales. El segundo objetivo fue convertirse en una organización con un criterio más amplio que pudiera abarcar la diversidad de la audiencia. Y el tercer objetivo, fue desarrollar de manera más efectiva una forma de atraer patrocinadores para seguir adelante con el proyecto. Así las cosas, casi al promediar 1994, el consejo directivo llamó a Carlos Carvajal, coreógrafo y bailarín nacido en San Francisco, iniciado en las huestes de los hermanos Christensen, fundadores del San Francisco Ballet y bailarín reconocido a nivel internacional. Su trayectoria en diversas compañías y la huella indeleble que dejó con el San Francisco Dance Spectrum, eran motivos sobrados para convocarlo.

Inicialmente lo contrataron para hacer una nueva versión de "El Cascanueces". Luego, le propusieron quedarse en la compañía como director artístico. La propuesta fue: mejorar el repertorio, el nivel de los bailarines y, al mismo tiempo, incorporar nuevas obras. "Cuando ingresé como director de la compañía -comenta Carvajal-, la intención era tratar de educar a la comunidad. Aquí, la gente es más conservadora y prefieren las cosas más tradicionales porque no conocen demasiado el ballet moderno. Y parte del problema de esa limitación, tiene que ver con la falta de teatros que hay en la región." El Peninsula Ballet no posee su propio teatro y hace un promedio de doce funciones anuales en diferentes escenarios, para los cuales debe adaptar el repertorio en función de las posibilidades técnicas del lugar. Cuenta con orquesta propia, dirigida por Chris Christensen, el hijo de Lew Christensen, (San Francisco Ballet). Esa tarea educativa que se propuso la compañía desde su fundación, encuentra su vía de realización a través de un trabajo constante con las escuelas. Allí, la troupe desarrolla un programa de introducción a la danza. Conferencias, clases prácticas y demostraciones, integran este plan que intenta formar al público infantil.

Cada año, la compañía renueva parte de su "staff" debido, en cierta forma, a la evolución natural de los bailarines en busca de nuevos rumbos, y también, por las necesidades de montaje en las nuevas obras. "Los bailarines tienen que ir donde encuentren su propia ventaja, y yo no los retengo, no los poseo. Ellos no son mis bailarines, ellos son independientes de mi decisión para sus vidas. Más allá de que eso signifique un problema para nosotros a la hora de armar los programas. Cuando planeamos las funciones y el repertorio, siempre trato de saber quiénes van a ser los que trabajarán con nosotros en esa temporada y de esa manera, tratamos de organizar la dinámica del grupo. Nosotros no somos una compañía como el San Francisco Ballet, y cada vez que tenemos que hacer una función necesitamos saber con qué bailarines vamos a contar" Carvajal escoge el cuerpo de baile y solistas a través de audiciones. La compañía cuenta con un plantel fijo anual de alrededor de quince bailarines y los contratos se hacen por temporada. "Lo importante para la selección no sólo es la técnica sino la versatilidad para moverse entre lo clásico y lo contemporáneo. ¡Eso me encanta!. Y además, los bailarines deben tener una línea extraordinaria.", confiesa.

El training con Carvajal se realiza una vez por semana y durante los días restantes, los bailarines tienen clases en la academia Professional Ballet School, con sede en Belmont, institución que trabaja en interrelación con el Peninsula Ballet. No obstante, para la realización de la producción más importante del año, "El Cascanueces", la selección del elenco se realiza en todas las escuelas e instituciones del área de la Bahía. Tal como ocurre con el 90% de las compañías, las restricciones de presupuesto son siempre una pesadilla para los directores que deben hacer de nexo entre los bailarines y los miembros que integran los consejos directivos. A eso se suma la notable disminución de los subsidios destinados al arte que, en otras épocas, provenían de las arcas del gobierno. "El porcentaje de dinero que en la actualidad se destina para el arte es muy poco. Por otra parte, la gente muchas veces cree que el arte es algo de adorno. Sin embargo, lo más triste, es que en este país están buscando a Dios y se olvidan del arte, que es lo más importante para la formación espiritual de los niños. En la actualidad, están sacando el arte de las escuelas y justamente es la formación artística la que forma a una persona en su espiritualidad."

 

El director

La trayectoria internacional de Carlos Carvajal propone nombres de reconocida trascendencia como el Ballet del Marquis de Cuevas. Fue "principal dancer" y coreógrafo del Theater der Freien Hansastadt de Bremen, del Theatre de Bordeaux y del Ballet Nuevo Mundo de Caracas. Durante su carrera en Europa y Sudamérica, realizó más de doscientas coreografías para ballet, ópera y televisión. Cuando regresó a San Francisco, luego de 10 años de ausencia, fue Ballet Master y coreógrafo asociado con Lew Christensen, en el SFB, donde creó alrededor de dieciocho ballets.

En 1970, fundó y dirigió el San Francisco Dance Spectrum, con una producción de alrededor de cincuenta obras. Recibió, en 1981, el primer San Francisco Art Commission Award of Honor por su trayectoria y en 1986, fue galardonado con el Isadora Duncan Award, por su trabajo dentro del mundo de la danza. También recibió en 1990 el premio de la crítica: Critics Circle Award.

Mientras desarrolla su labor como director del Peninsula Ballet, continúa como director de danza para el San Francisco Girls Chorus y Opera Apprentice Workshop. Todos los veranos, es coreógrafo y director de danza del Jarvis Spanish Zarzada Festival en Napa (California). En marzo de 2003, Carvajal recibió un nuevo premio, el Artist Diamond Award, otorgado por el San Mateo County Art Share, destinado a reconocer artistas sobresalientes cuyas contribuciones han sido vitales para la excelencia artística de la comunidad cultural.

 

Próximas funciones del Peninsula Ballet

Carmina Burana en San Francisco
Palace of Fine Arts Theatre, con orquesta de piano y percusión, y un coro de 40 personas en vivo. El 22 de marzo en dos funciones.

Cinderella's Crystal Slipper
Mountain View Center for the Performing Arts
El 10 de mayo y el 11 de mayo.

 
 
       
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