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HUBBARD STREET DANCE CHICAGO
Directo al corazón
Por Noemí Grau (USA)
 
 
El Hubbard Street Dance Chicago en "Counter/Part", una obra de su director artístico Jim Vincent.
Foto: Todd Rosenberg. Gentileza del HSDC
 
En el edificio de Hubbard Street y LaSalle, el ascensor se descomponía cada dos por tres. Lou Conte, dejaba de lado la rabia y el mal humor, y se lanzaba, escaleras arriba, con su aparato de música a cuestas y dispuesto a comenzar la clase sin demoras. Siete pisos eran el saldo del desperfecto. Por entonces, casi a fines de los ’70, solo importaba seguir adelante con el objetivo: hacer danza, y de la mejor. En ese estudio la Hubbard Street Dance Chicago (HSDC) comenzó a dar los primeros pasos, dirigida por su coreógrafo y fundador Lou Conte. Era 1977. No obstante, fue al comenzar 1980 cuando el grupo empezó a tener peso propio dentro de la comunidad de Chicago. Richard Christiansen, uno de los críticos más afamados del "Chicago Tribune" dijo por entonces: "La compañía no sólo está lista para éxito, ellos son un éxito."

Tal lo vaticinado, la Hubbard Street Dance Chicago siguió un camino ascendente donde la danza contemporánea fue la protagonista. Entre el 25 de marzo y el 13 de abril, la compañía festeja en Chicago su primer cuarto de siglo. Una serie de tres programas diferentes permiten volver la mirada hacia el pasado e imaginar el futuro. "Durante los primeros tiempos de la HSDC -recuerda Conte-, nunca consideré que la compañía lograría todo lo que tuvo en estos 25 años que pasaron."

Ya en 1997, se creó la Hubbard Street 2, dirigida por Julie Nakagawa Böttcher. Alli se forma un semillero de jóvenes bailarines y coreógrafos, dispuestos a desarrollar sus carreras profesionales. La compañía realiza funciones en un circuito diferente al de la compañía central. Por otra parte, sus objetivos son: formar jóvenes bailarines y coreógrafos, servir de apoyo a la labor educativa dentro de la comunidad, y ser una fuente de recursos para la compañía principal. Los bailarines oscilan entre los 17 y los 25 años y relizan funciones en escuelas, centros comunitarios y teatros de la ciudad.

Cuando llegó 1998, se abrió la Lou Conte Dance Studio, una escuela donde estudiar ballet, jazz, danza moderna, tap, hip-hop/funk, "dance fitness" y danza con raíces africanas. Mientras tanto, la compañía también fue desarrollando un programa de educación comunitaria que permite involucrar a los niños en el lenguaje de la danza. En el 2000, Lou Conte decidió retirarse. Así llegó Jim Vincent, bailarín formado en Europa en la compañía de Jirí Kylián y en la del valenciano Nacho Duato.

Vincent confiesa que lo que más le impactó de la HSDC fue su repertorio variado e internacional, y bailarines con gran musicalidad y versatilidad. A ello se sumó la claridad conceptual en cuanto a su identidad individual y a la fuerza del conjunto. "Cuando me contrataron para tomar la posición de director artístico -dice-, seguía guardando el mismo sentimiento que cuando la vi por primera vez en el festival de Holanda." El objetivo inicial fue continuar con un criterio similar al de Conte, y partir de un repertorio que no permita el protagonismo de un sólo coreógrafo. Pero por sobre todo, asumir un compromiso con la danza. "Hacer un ballet accesible o un entretenimiento no son un objetivo desde mi punto de vista -asegura Vincent-. Está muy bien hacer cosas comerciales pero ese no puede ser el único fin. Tratamos de hacer crecer la danza contemporánea y pretendemos hacerla evolucionar. No podemos quedarnos estancados."

La HSDC actual está integrada por veintiún bailarines de diferente origen étnico, con culturas muy distintas. "Los bailarines tienen una gran fuerza colectiva -comenta Vincent-, pero también son fuertes en lo individual. Si bien es cierto que es importante presentar la propia personalidad, al mismo tiempo tienen que saber cómo poner su propio ego en una fuerza colectiva y trabajar como un ensamble."

Con el afán de ampliar el universo estético, el repertorio cuenta con obras de coreógrafos reconocidos internacionalmente como es el caso de Kylián, Duato, Twyla Tharp, Bob Fosse, Daniel Ezralow, Mauricio Wainrot o Ohad Naharín. No obstante, también cuenta con trabajos de jóvenes coreógrafos norteamericanos. Su "modus operandi" tiene cierto toque europeo. "Si bien hay influencia de mis 22 años en Europa -admite Vincent-, he buscado que la compañía tenga su propia identidad y es por eso que necesitamos un repertorio exclusivo que le permita tener su propio perfil. Nos interesa que las emociones salgan en el escenario, que aparezcan los sentimientos."

Una compañía con una personalidad especial, que sea capaz de incorporar criterios estéticos diferentes es el leitmotiv. Y a la hora de planear las giras, los puntos están claros: presentar una nueva generación de coreógrafos americanos y diferenciarse de las compañías que ya hoy, son tradicionales. Si David Parson, Twyla Tharp o Paul Taylor y tienen sus propios ensambles, la intención no es salir a competir con ellos a través de sus propias obras. La HSDC busca tener su propia voz dentro del mundo de la danza contemporánea. Y esa voz es la diversidad y la diferencia.

"Buscamos obras que toquen el alma -reafirma Vincent-. Lo más importante para mí, es que el público no se quede mirando pasivamente un espectáculo. Es necesario que haya una reciprocidad entre el público y los bailarines. Por otra parte, me interesa que los espectadores puedan conocer a estos bailarines desde un punto de vista más personal, no sólo como profesionales sino como seres humanos. De tal manera que el público se pueda asociar con los bailarines, al igual que como pasa con el teatro clásico."

 

Los festejos

  • Programa de Gala
    "Group Therapy" (1999), de Harrison McEldowney
    "No More Play" (estrenos) y "Sechs Tänze", de Jirí Kylián
    "Cor Perdut" (estreno) y "Jardi Tancat", de Nacho Duato
    "Minus 16", de Ohad Naharin

  • Programa A:
    "International Masters" (Desde el 25 hasta el 30 de marzo).
    "No More Play" (estrenos) y "Sechs Tänze", de Jirí Kylián
    "Cor Perdut" (estreno) y "Jardi Tancat", de Nacho Duato
    "Passomezzo", de Ohad Naharin
    "Supper Straight is coming down", de Daniel Ezralow

  • Programa B:
    "All-American Favorites" (Desde el 1 hasta el 6 de abril)
    "Mae" (1987), de Richard Levi
    "Step Out of Love" (1988), de Margo Sappington
    "Percussion Four" (1991), de Bob Fosse
    "Group Therapy" y "Let’s Call the Whole Thing Off" (1999), de Harrison McEldowney
    "Supper Straight is coming down", de Daniel Ezralow

  • Programa C:
    "Passionate and Provocative" (Desde el 9 hasta el 13 de abril)
    "Atelier (The Artist’s Studio)" (estreno), de Lucas Crandall
    "Cor Perdut" (estreno), de Nacho Duato
    "Petite Mort", de Jirí Kylián
    "Minus 16", de Ohad Naharin
 
 
"Lo más importante para mí, es que el público no se quede mirando pasivamente un espectáculo", afirma Jim Vincent.
 
 
"Super Straight" una obra de Daniel Ezralow que se verá en la programación del 25° aniversario de la compañía.
 
 
       
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