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COMPAÑÍA NACIONAL DE DANZA DE MÉXICO
El lago de Chapultepec
Por Patricia Aulestia (México)
 
 
"El lago de los cisnes" en un lago real, cuenta una historia mágica que se remonta a la época de oro del ballet clásico.
Foto gentileza de la CND de México.
 
 
 

Cambio de timón

Dariusz Blazer, el flamante director de la CND de México inició su formación en la Escuela Nacional de Ballet de su ciudad natal, Varsovia, y terminó sus estudios con honores para ser contratado por la Compañía del Teatro Grande de Ópera y Ballet de Varsovia, donde fue uno de los solistas más jóvenes de este teatro.

El nuevo director integró importantes ballets. En 1977 ingresó a la famosa compañía Ballet Siglo XX de Maurice Béjart en Bruselas (Bélgica) y también fue integrante del Ballet Birgitte Cullberg, en Estocolmo (Suecia). En 1982 se integra a la Compañía Nacional de Danza como primer bailarín, y es bailarín invitado en diferentes compañías de México y los Estados Unidos. En ese mismo año abrió en México una escuela de danza y desde 1996 es maestro de la CND.

En su carrera como bailarín, Dariusz Blajer participó en festivales como el de la Habana, Cuba y en diversos concursos internacionales como los de Moscú, Rusia. Los roles más destacados de su repertorio: "El Lago de los Cisnes", "Giselle", "Coppelia", "La fille mal gardée", "El Cascanueces", "La señorita Julia", "La consagración de la primavera", "Carmen", "Carmina Burana" y también piezas de Maurice Béjart y de Balanchine.

   

Nunca pudo imaginar Piotr Ilich Tchaikovski que en México, una tierra lejana, a 126 años del estreno de su ballet "El lago de los cisnes" éste constituiría un espectáculo de gran éxito. Año tras año, el público espera impaciente su reposición en un ambiente natural inigualable, como lo es la isleta del viejo Bosque de Chapultepec de la ciudad de México.

Tchaikovski murió en 1893 convencido de que su partitura era un verdadero fracaso y su música, de estilo romántico tardío, era en parte culpable de la poca aceptación que tuvo la obra en su primer estreno en el Teatro Bolshoi en 1877. Los intérpretes fueron los bailarines del Ballet Imperial Ruso, con coreografía de Wensel Reisinger. Tchaikovski había aceptado el compromiso de escribir la partitura en 1875 porque necesitaba dinero. La crítica de aquellos tiempos la calificó de difícil de bailar y demasiado sinfónica. A raíz de ello, el compositor se propuso rehacerla, deseo que la muerte le impidió cumplir. Hoy, esta partitura, junto con la de "El cascanueces y la de "La bella durmiente", todas de Tchaikovski, son obras favoritas de los melómanos y balletómanos del mundo entero. Como homenaje al compositor se presentó en 1894, en el Teatro Marinsky de San Petersburgo una versión parcial del segundo acto, con un diseño coreográfico de Marius Petipa, realizado por su asistente Lev Ivanov. Es este ballet en un acto el que logró consolidar su permanencia en el repertorio universal y es el que se representa en todas partes por las compañías internacionales actuales, enriquecido por el recuerdo del montaje de los Ballets Rusos de Sergei Diaghilev, creado por Anatole Vilsak a principios del siglo XX.

En el Bosque de Chapultepec

En 1977, patrocinado por el Instituto Nacional de Bellas Artes INBA, el Departamento del Distrito Federal DDF y el Fondo Nacional FONAPAS, Salvador Vázquez Araujo hace realidad la idea de llevar a Chapultepec un espectáculo con fragmentos de "El Lago de los cisnes", interpretado por la Compañía Nacional de Danza con arreglo coreográfico de Felipe Segura, Alicia Alonso y Jorge Cano, asesoría teatral de José Solé, diseño de producción de Antonio López Mancera y libreto de Alejandro César Rendón. La compañía, que estrena nuevo director, Dariusz Blazer (Ver Novedades de este mismo número) HACER UN LINK CON NOVEDADES., también está representando en forma paralela, "Coppélia", en diversos escenarios del país.

Cuatro escenarios, todos en el lago menor: caballos y carruajes al pie del castillo, barcas con antorchas surcando las aguas, cisnes auténticos, fuegos artificiales.

Formidable producción que se refleja en el propio lago con luces alrededor de la isleta, gradas, sillas para el público en el embarcadero, distribución funcional que ha alcanzado muchos miles de espectadores en 26 años de breves temporadas con setesientas treinta y nueve representaciones. La grabación de la música estuvo a cargo de la Orquesta del Teatro de Bellas Artes, bajo la dirección de Fernando Lozano.

Legendarias son ya las actuaciones de Laura Urdapilleta, Susana Benavides, Sylvie Reynaud, Elena Carter, Ann Marie D'Angelo, Josefina Méndez, Diane Gaddy, Ana Cardús y Tihui Gutiérrez, quienes interpretaron los papeles de Odette, el cisne blanco, y Odile, el cisne negro; así como las de Sygmunt Szostak, Joe Wyatt, José Luis Zamorano, Ian Farkas, Fernando Jones, Carlos López, Roberto Sánchez, Jorge Cano y Jaime Vargas como del príncipe Sigfrido.

La XXVII Temporada de "El lago de los cisnes" en marzo-abril de 2003, Patrocinada por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, el INBA y el Gobierno del Distrito Federal, registra mínimas modificaciones. Arreglos coreográficos de Laura Echevarría, Carlos López y Jorge Cano e iluminación de Víctor Flores. El elenco que interpreta los roles principales es anunciado cada noche antes de iniciarse la función. Los primeros bailarines Irma Morales, Laura Morelos, Raúl Fernández y Jorge Vega (huésped). Los primeros solistas Carmen Correa, Alma Rosa Cota, Jacqueline López, Erik Campos, Jiandy Martínez, Rafael Santiago. Los solistas Iratxe Beorlegui, Martha de Ita, Giselle Gómez, Slauka Ladewig, Patricia Orozco, Aurora Vázquez, Ares Pérezmurphy, Guillermo Ríos. Los corifeos María del Mar Mazzaferro,Tania Rodríguez, Gerardo Gil, Ryoichi Iketani, Javier Peña, Héctor Hernández. Cuerpo de baile: Blanca Carreón, Deneb Castelán, Agustina Glizzi, Alfredo Aldama, Alejandro de León, Hansell Nadchar. Se trata de dar oportunidades a los jóvenes talentos de la agrupación.

"El lago de los cisnes" narra la historia de Sigfrido, un príncipe que, al llegar a la mayoría de edad es invitado por sus amigos a una cacería en el lago cercano con el propósito de distraerlo de su indecisión para elegir consorte. Los jóvenes cazadores encuentran un lago dominado por el brujo Von Rothbart, quien al verse desfavorecido por la mirada de Odette la transforma en un precioso cisne junto con su corte

Sigfrido conoce a Odette al filo de la medianoche, al presenciar el desencantamiento de los cisnes Von Rothbart observa este encuentro, busca venganza, e interpone a Odile, el cisne negro, para que el príncipe rompa los votos del primer amor, confundido por la magia y la belleza. Sigfrido sin embargo, despierta y rompe el hechizo para luchar por la verdadera reina de los cisnes. Ambos enfrentan los poderes mágicos de Von Rothbart y, de este modo, triunfa el amor. El lago es escenario y cómplice de la historia, es el sitio desde el cual cazadores y cisnes contemplan una embarcación que surca las aguas llevando consigo a una mujer y un hombre enamorados.

 
 
 
       
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