ESGUINCES DE TOBILLO
Por una torcedura
Por: Alejandro González Della Valle– The Hospital for Special Surgery, Nueva York.

Las articulaciones se encuentran estabilizadas por potentes ligamentos y músculos que permiten realizar los movimientos en forma armónica y estable. Las lesiones de estiramiento o ruptura de los ligamentos se denominan "esguinces". La articulación del tobillo posee esencialmente dos potentes ligamentos ubicados en la cara interna y externa que estabilizan la articulación y permiten flexionar, extender y rotar al tobillo (Figura 1).

Los esguinces de los ligamentos del tobillo son lesiones muy frecuentes en los bailarines, quienes trabajan sus articulaciones al límite de sus posibilidades. Los más comunes son los que desvían o tuercen el tobillo hacia afuera y el pie hacia adentro, distendiendo el ligamento externo del tobillo. La lesión del ligamento externo puede tener distinta gravedad. Los esguinces más leves son los que habitualmente sufren todas las personas que se tuercen el tobillo caminando, y no requieren mayores consideraciones ni tratamiento ya que curan sin secuelas en forma casi espontánea.

En los esguinces moderados o severos, el ligamento externo puede elongarse o cortarse. El dolor es muy intenso, el tobillo se hincha rápidamente y pueden aparecer hematomas. En esta situación, es necesaria una radiografía para descartar que se haya producido una fractura; seguido de la inmovilización y reposo del tobillo por una semana o más. El período de reposo es variable y depende de cada lesión y de las preferencias de cada profesional. Durante el período de reposo es importante mantener la pierna elevada para drenar el edema y el hematoma. Si no se ha utilizado un yeso, es recomendable aplicar frío intermitentemente. Después del período de inmovilización, es necesaria la rehabilitación del tobillo para disminuir el dolor residual y fortalecer los músculos que comparten las mismas funciones del ligamento lesionado. Un adecuado tiempo de reposo y una rehabilitación responsable fortalecen las estructuras lesionadas y previenen que el lado lesionado quede debilitado e inestable, lo que favorecería nuevos esguinces.

Cuando el ligamento se corta y existe una gran inestabilidad del tobillo, puede ser necesaria la reparación del ligamento con una cirugía que consiste en hallar los extremos del ligamento y repararlos. Existe gran controversia acerca de la utilidad de esta cirugía para el ligamento externo del tobillo y es posible obtener resultados comparables con un tratamiento no quirúrgico. Los esguinces del ligamento interno del tobillo son menos frecuentes pero generalmente más severos. Si se detecta una ruptura del ligamento interno, en general, se recomienda su reparación quirúrgica.

En los bailarines que tienen en su historia varios esguinces de tobillo, las estructuras musculares, generalmente, no pueden suplantar la función de los ligamentos lesionados y puede ser necesaria una cirugía que repare el ligamento mediante la utilización de tendones de la zona.

 

 

Figura 1: Principales ligamentos de la articulación del tobillo.

 
 
 
 
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