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NUEVOS COREÓGRAFOS CUBANOS
Una luz en el camino
Por Mercedes Borges Bartutis (Cuba)
A
mis desesperanzas por los rumbos que han tomado las producciones
coreográficas de toda la danza en Cuba, en los últimos
tiempos, llegó un aliciente en la obra de jóvenes
coreógrafos de distintos géneros. Me refiero
a Danny Villalonga y Anna Rosa Meneses, quienes encabezan
la Compañía Flamenca ECOS, y a Osnel Delgado,
alumno del sexto año de la Escuela Nacional de Danza.
Por
caminos diferentes, pero hacia un mismo rumbo, estos jóvenes
coreógrafos han comenzado a abrirse un espacio en la
escena actual de la danza cubana. De manera casual tuve frente
a mí a estos creadores, que se convierten en una luz
en medio del camino nebuloso que cubre el panorama de la danza
en Cuba. Luz que es preciso proteger y seguir, para que no
se malogre.
ECOS.
Otra Mirada
Todavía
rondaban en el aire los aplausos del Festival Internacional
de Ballet de La Habana, cuando la sala García Lorca
del Gran Teatro de La Habana anunció dos funciones
de la Compañía Flamenca ECOS. "Inquietudes"
es el título del espectáculo que la compañía
presentó en la sala García Lorca. Su quinta
producción en tres años de trabajo. Las propuestas
anteriores, "A mi aire", "Flamenqueando",
"Confusión" y "Duquelas", completan
el repertorio de este conjunto que tiene como director general
al bailaor Danny Villalonga.
Las
notas al programa destacaban a ECOS como una compañía
que cultiva el flamenco puro y fusionado, se fundó
el 21 de abril de 1999, con un grupo de artistas jóvenes
pero que ya tenían una amplia experiencia escénica.
La mayoría de las coreografías de ECOS llevan
el crédito de su director Danny Villalonga y de Ana
Rosa Meneses, "regisseur" de esta agrupación.
La
puesta en escena de "Inquietudes" trajo la sobriedad
de pequeñas piezas, donde sobresale justamente la que
da título al espectáculo. Con coreografía
de Danny Villalonga, Inquietudes es una obra que fusiona el
flamenco con códigos de la danza contemporánea.
El pequeño formato de su cuadro de baile permite que
la fuerza de la obra se concentre en la interpretación
de los ejecutantes, quienes van del virtuosismo a la mesura
para ofrecer imágenes plásticas cautivantes.
Junto
a Danny Villalonga las bailaoras Ana Rosa Meneses, Yohara
García, Magela Pardal y María Mercedes Pérez
han logrado un fabuloso empaste. Enérgico y vibrante,
su baile nos confirma que no es necesario un ejército
de intérpretes sobre el escenario, para ofrecer un
producto de excelente factura como lo es "Inquietudes".
En
el espectáculo, la música juega un role protagónico
a la par de la danza. Dirigidos por el cantaor Miguel Chávez,
los músicos de ECOS no se limitan a ser meros acompañantes
y defienden un sonido tradicional y auténtico, enriquecido
por las cuerdas de los violines.
Al
final de la noche, el público de pie les ofreció
una ovación cerrada. En respuesta, los integrantes
de ECOS improvisaron un tablao en el proscenio del escenario
y le brindaron un "extra", que confirmó su
autenticidad y su probada calidad artística.
El
chico de la escuela.
La
Reunión Metodológica Nacional de Subdirectores
de Escuelas de Danza tuvo en su primera jornada la presentación
de un programa especial, integrado con obras creadas por alumnos
de las escuelas nacionales de la Enseñanza Artística,
en las especialidades de Danza Moderna y Folklore, Espectáculos
Musicales y Arte Circense.
Llenos
de profesionalismo y sin los efectos que produce una sala
de teatro con luces y sonido, los alumnos realizaron una presentación
atrayente, bajo la dirección artística del profesor
Arlay González. Del programa es preciso destacar la
coreografía "Ases" del joven Osnel Delgado.
El montaje, de 30 minutos de duración, pone sobre el
escenario a veintiséis estudiantes de quinto y sexto
año de danza contemporánea. Con una historia
bien hilvanada, la coreografía logra desarrollar una
estructura coherente de principio a fin. En medio de la representación
se cortó el fluido eléctrico y los estudiantes
continuaron bailando, sin perder la concentración en
ningún momento. El silencio hizo que los movimientos
fueran más interesantes aún y la danza por sí
sola se mostraba amplia, independiente, ofreciendo un espectáculo
inusual.
Como
algo mágico, en el momento justo volvió la electricidad
y la coreografía recobró su sonido. Del silencio
a la música, nada quedó trunco. Los movimientos
diseñados por Osnel Delgado venían a ratificar
la eficacia de este joven coreógrafo, a quien habrá
que seguir y estimular porque promete ser un creador significativo.
Para que suceda, también será necesario apoyarlo
desde ahora, para que continúe en ese difícil
camino de la creación que ha escogido, para bien de
la danza cubana que tanto lo necesita.
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