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partir su estreno en Broadway en diciembre de 1948, "Kiss
me, Kate" marcó un hito importante en la carrera
del ya aclamado y famoso Cole Porter. La obra ganó
entonces, el primer Premio Tony de la historia del musical
en los Estados Unidos. Los protagonistas: Alfred Drake,
Patricia Morison, Lisa Kirk y Harold Lang. En 1953 la
Metro Goldin Mayer creó una versión cinematográfica
protagonizada por Howard Keel, Kathryn Grayson, Ann Miller
y Tommy Rall. Su reposición llegó en el
2000 con la dirección de Michael Blakemore, y ese
mismo año se estrenó en Londres con gran
suceso. Ahora se inserta en una nueva producción
para televisión, realizada por Thirteen/WNET New
York para el programa "Great Performances".
Esta realización se emitirá en los Estados
Unidos el 26 de febrero (confirmar horarios para las distintas
zonas horarias de país en PBS).
Al
cumplirse 30 años de la existencia de este aclamado
ciclo de difusión cultural, "Kiss me, Kate"
se convierte en la última grabación de
la serie del repertorio de teatro musical. Un ciclo
que lleva acumuladas obras como "Fosse" (2002),
"Jesus Christ Superstar" (2001), "Play
On!" y "Joseph and the Amazing Technicolor
Dreamcoat" (ambas realizadas en 2000), "Crazy
for You" (1999) y "Cats" (1998). Los
protagonistas de esta versión televisiva son
Brent Barrett ("Annie Get Your Gun" y "Chicago")
y Rachel York ("Victor/Victoria"). Los co-protagónicos
están cubiertos por Nancy Anderson y Michael
Berresse. La pieza de televisión está
dirigida por Chris Hunt, Martin Packledinaz -ganador
del Premio Tomy por el mejor vestuario-, la escenografía
de Robin Wagner, la iluminación de Peter Kaczorowski
y la coreografía de Kathleen Marshall.
Ambientada
entre los camarines de un teatro, la historia transcurre
durante los ensayos y las funciones de un musical basado
en "La fierecilla domada" de William Shakespeare.
Un egocéntrico actor y productor y su ex esposa,
una actriz con pretensiones de diva, se trenzan en recurrentes
disputas donde se mezclan los celos profesionales con
las cuentas pendientes de su relación personal.
La ficción y la realidad no encuentran los límites
y los personajes, Petruchio y Kate, se funden con los
conflictos de Lili Vanessi y Fred Graham, interpretados
con sutileza, picardía y comicidad por York y
Barreto respectivamente. Ambos logran captar el estereotipo
pintado por Porter en esta versión que intenta
poner una mirada irónica al divismo.
Este
género, nieto de la opereta, tuvo su primer desarrollo
en el Reino Unido a fines del siglo XIX y se trasladó
a los Estados Unidos, donde alcanzó gran esplendor.
Durante el siglo XX se fue transformando y adquiriendo
su propia identidad como comedia musical. "Kiss
Me, Kate" es una de las pioneras. A ella le seguirán
los que hoy, pueden considerarse grandes clásicos,
entre ellos, West Side Story (1957), de Leonard Berstein,
se lleva las palmas mayores. La coreografía de
"Kiss me, Kate", tiene atractivos aciertos,
especialmente en los números de conjunto y en
los que el jazz adquiere absoluto protagonismo. Los
diálogos entre los personajes se intercalan con
temas musicales. Solos, dúos, cuartetos y canciones
de conjunto van descifrando esta trama de enredos en
la que los personajes se aman y se aborrecen.
Christ
Hunt intercaló panorámicas de un teatro
colmado por un público devoto, para diferenciar
lo actos de la obra. El cambio entre el escenario y
los camarines, no necesita de un escenario giratorio
como ocurriría en el teatro real. Barret y York
son, sin duda, excelentes cantantes, al igual que el
resto del elenco. Nancy Anderson, bailarina y cantante
eficaz, se regodea con solvencia en el papel de hermana
de Kate en la ficción y rubia ingenua y seductora
en la realidad. Excelente realización que permite
atesorar las joyas de Broaway.
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