| Está
en el centro mismo de Manhattan. Un
refugio para la danza donde alumnos
de diferentes países se reúnen
para tomar sus clases diarias. Jazz,
tap, ballet, Hip-Hop, teatro, comedia
musical, danza moderna. Todos los niveles,
todas las edades y, especialmente, la
pasión. Cuando Richard Ellner
fundó el Broadway Dance Center
(BDC) en 1984, pensó justamente
en crear un espacio de trabajo donde
la comunidad artística pudiera
satisfacer sus necesidades. Esta iniciativa
se convirtió en un punto de partida
para la educación de la danza
en diferentes niveles y disciplinas.
Primeros bailarines de importantes compañías
de ballet llegan allí para cubrir
sus clases diarias durante la época
de receso de sus compañías,
principiantes que recién calzan
sus primeras zapatillas, los que ya
están en camino y los que llegan
de otros países. Una mezcla variopinta
de inquietudes, esperanzas y objetivos.
A
medida que pasaron los años
el BDC se fue convirtiendo en uno
de los centros de entrenamiento más
destacados de la ciudad de Nueva York.
Allison Ellner, actual dueña
y directora ejecutiva, se mantiene
fiel los propósitos iniciales
de su padre: brindar una excelente
educación en el proceso de
aprendizaje. Con los ojos puestos
en el futuro Allison tiene en cuenta
las necesidades de los bailarines
en cuanto a su desarrollo profesional
y personal. Con este objetivo, el
BDC fue creando un ambiente de trabajo
con un cuerpo de profesores destacados
en distintas especialidades y un entorno
en el cual la danza adquiere protagonismo.
"Cuando llegué a Nueva
York -comenta Elisa Cárdenas-
decidí estudiar aquí
porque recordaba lo cómoda
que me había sentido cuando
hice mi primera visita. Los bailarines
no sólo toman sus clases y
se van, se quedan después de
las clases y forjan una amistad muy
fuerte. Para mí y para muchos
bailarines, BDC es un hogar fuera
de nuestro hogar. Venimos aquí
de diferentes países del mundo,
dejamos nuestras familias y aquí
nos recibe una nueva familia. El BDC
ofrece una variedad de estilos de
danza y clases que te ayudan como
bailarín y como artista. Por
otra parte, los profesores son muy
reconocidos, y también tenemos
la posibilidad de aprender de maestros
invitados que cubren las necesidades
específicas de los bailarines.
Por otra parte, el BDC está
en constante cambio con la intención
de mejorar los servicios para sus
estudiantes y sus profesores."
Alumnos de veintitrés países
llegarán en febrero para participar
del programa de estudios dedicado
a extranjeros.
Masajes
terapéuticos, clases diarias
y diferentes seminarios que se realizan
cada temporada de invierno o verano,
buscan cubrir las necesidades de los
alumnos que asisten al estudio situado
en el quinto piso del número
221 de la calle West 57. "De
todos los sitios que visité
en Nueva York -apunta la española
Yolanda Quintana- éste fue
el que más me interesó
porque te ofrece diferentes alternativas.
El nivel de las clases es muy alto
y necesitas tener experiencia previa
para poder estudiar aquí. Por
otra parte, los horarios son muy buenos,
tienes clases desde las 9 de la mañana
y, además, puedes elegir los
profesores."
Programas
de estudio renovadores como el "M-1
Visa Program for International Students",
dedicado a alumnos extranjeros, el
"Performance Outlet", para
jóvenes coreógrafos,
o el "Summer Series Intensive
Study", para maestros, forman
parte de las propuestas del BDC, un
lugar donde el espíritu del
trabajo se asocia con la danza.
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