Untitled Document
   
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
     
IÑAKI URLEZAGA "PRINCIPAL DANCER" DEL ROYAL BALLET DE LONDRES
Del otro lado del mar
Por Fátima Nollén (Londres)
 
 
Iñaki Urlezaga es De Grieu en "Manon", de Kenneth MacMillan, uno de los tantos personajes que suele interpretar en el Royal Ballet de Londres.
Fotos Gentileza de Marianela Urlezaga.
 
 
 

La vida de un bailarín internacional suele ser agitada. Sus horarios, complicados. La demanda física, enorme. Y la agenda, tirana. Iñaki Urlezaga, argentino, primer bailarín del Royal Ballet de Londres, apenas terminó de bailar "Winter Dreams", de Kenneth MacMillan, se embarcó rumbo a Buenos Aires para iniciar una gira con su Ballet Concierto. Con este grupo recorrerá varios destinos dentro de su país, como también, Uruguay, República Dominicana y Nicaragua. Es la primera vez que sale con su propia compañía en una gira internacional. Un gran desafío.

De regreso, retomará sus participaciones con el Royal Ballet. En marzo, se presenta en "La Bella Durmiente", revisada por Natalia Makarova, con quien ya trabajó el año pasado, cuando la ex -bailarina rusa montó su propia versión de "El lago de los cisnes" en Río de Janeiro (Brasil). Para Urlezaga, "Makarova es una de las pocas glorias que quedan". Pero lo que más le sorprende de ella es su inagotable "capacidad para dar". "Es una artista única -dice entusiasmado-. Da todo lo que sabe, y es tan natural, que uno se siente cómodo trabajando con ella, sin la presión de ser perfecto. Es humana, pero exigente a la vez."

Urlezaga admira la libertad de expresión de los ballets contemporáneos y la posibilidad de relajación que le brindan. No obstante, considera que los bailarines clásicos tienen diferente musculatura, que no está preparada para soportar las flexiones y caídas que demanda su técnica y que puede provocar lesiones más frecuentemente. Por eso afirma que a él le cuesta pasar del clásico al contemporáneo.

DANZA: Eres primer bailarín en una de las más prestigiosas compañías de ballet, tienes compromisos internacionales constantes, creaste tu propia compañía, ¿cuáles son, entonces, tus próximas metas?
Se sorprende con la pregunta y piensa por unos segundos antes de contestar.
Iñaki Urlezaga: Cuando leo sobre mi trayectoria, siento que todo lo escrito parece demasiado. Ésta es una carrera muy corta y con tantos datos y números da la impresión de que uno hizo todo. Sin embargo a la hora de crecer artísticamente y transformarme en un artista consumado creo que me falta un poco. Sé que puedo seguir creciendo y haciendo muchas cosas de repertorio, por ejemplo, cosas que no hice y que me interesan. No quiero apresurar etapas y bailar cualquier cosa, sino elegir lo que resulte consecuente con mi crecimiento profesional. Por eso elijo mucho si acepto una invitación o si me quedo bailando en Londres. Tengo mucho cuidado en eso. Trato de no dar un paso más grande de lo que puedo. Y además, trato de valorar y disfrutar lo que hago.

D: ¿A qué te refieres cuando dices "no dar un paso más grande de lo que puedo"?
IU: Por ejemplo, el año pasado se hizo "Oneguin" en el Royal, y honestamente, no me sentía preparado para ese papel. Consideré que se necesitaba alguien más maduro para encararlo y no lo acepté.

D: ¿Con qué tipo de roles te identificas más?
IU: Desde que llegué a Londres cambié mucho. En la Argentina no se bailaban cosas realmente dramáticas y acá es puro drama, llanto y desazón del corazón. Me hice mucho con Romeo, De Grieu ("Manon"), "Ondine", o "Winter Dreams". Me tocaron todos los dramas del repertorio....-se ríe y aclara que él es un "chico contento"- Pero sí me di cuenta de que puedo ser muy dramático actoralmente, me van bien esos papeles. Además, me siento cómodo representándolos, siento que soy yo mismo.

D: ¿Alguien te influenció artísticamente en todos estos años en el Royal?
IU: Definitivamente, Anthony Dowell (ex director del Royal). Trabajé 8 años con él y eso marcó un antes y un después en mi carrera. Estos roles me los confió él y me ayudó a desarrollarlos. Fue un puntal para mí y por eso lo respeto muchísimo. Por otro lado, cuando yo entré al Royal, había otra gente con más experiencia de quienes se podía aprender mucho actoralmente.

D: Este año se celebran los diez años de la muerte de Kenneth MacMillan y se repusieron varias de sus obras, ¿cómo te sientes al interpretar sus papeles?
IU: En realidad, vine a Inglaterra y en especial al Royal, porque quería bailar MacMillan. Recuerdo haber visto en 1994 su "Romeo y Julieta" en Buenos Aires y quedar intuitivamente fascinado. Particularmente, con su forma de manejar las distintas situaciones en el escenario. Todo tan natural... Es un sentimiento muy lindo cuando se baila a MacMillan. Por eso vine. Lamentablemente el año pasado no hicimos casi nada suyo, pero este año, estoy muy contento con la celebración de su obra.

Entre Londres y Buenos Aires

El año pasado fue turbulento dentro del principal ballet inglés. Su ex director, el australiano Ross Stretton, renunció luego de varios desencuentros con los bailarines y de fuertes críticas sobre su criterio para elegir repertorio, que dejó las obras de MacMillan de lado para agraciar obras modernísimas de coreógrafos como Mats Ek o Nacho Duato. Stretton fue remplazado por Monica Mason, quien dirigirá al Royal durante los próximos 5 años. El evento no fue una sorpresa para Urlezaga ni para el resto de la gente del ambiente. Lo único sorprendente fue la velocidad con que se desarrollaron los hechos.

Pero los intereses de Urlezaga no se centran sólo en el Royal. En 1997 organizó un pequeño grupo de bailarines que lo acompañó en sus giras por la Argentina, y que con el tiempo, se transformó en lo que es hoy el Ballet Concierto.

D: ¿Por qué decidiste crear esta compañía?
IU: Porque en la Argentina hay poco ballet, sobre todo clásico. Parece que estuviera en extinción. Y con los teatros oficiales era difícil manejar fechas. Conclusión, me quedaba sin bailar en mi país cada vez que volvía. Además, no quería perder el contacto con ese público, así es que tomé la decisión. En 1997 eran sólo ocho personas, algo muy chico. En el ‘99 realizamos la primera gira y tomó su nombre actual. Hicimos obras de Oscar Araiz, lo que le dio mejor perfil. Creo que este grupo fue creciendo conmigo dentro de la Argentina. Por otro lado, creo que se necesitaba otra figura, alguien más en el escenario de bailarines argentinos, una cara nueva....

Y si bien no lo dice, tácitamente hace alusión a sus famosos predecesores, Julio Bocca y Maximiliano Guerra, quienes en similares situaciones de contratos en el exterior, crearon sus propias compañías de ballet en la Argentina.

D: ¿Qué te interesa mostrar con el Ballet Concierto en materia de repertorio o artísticamente?
IU: Sé que es algo difícil, porque con quince personas que son ahora, no se pueden hacer clásicos completos. Eso es un poco frustrante. Pero tengo algo de clásicos en suites. Hacemos los grandes pas de deux y algo que sí me gusta y me interesa muchísimo, que es rescatar las obras del antiguo repertorio del Teatro Colón. Como hicimos en la temporada pasada. Esmeralda Agoglia que es directora del conjunto, me propuso reponer "Combate" de William Dollar, una obra de 1940 que es fantástica. Ella la recordaba de su tiempo de primera figura del Colón (en esa época no había método Benesh de notación) y la música y los trajes estaban en el teatro. Lo hicimos dos noches en el Colón como homenaje. En cuanto a lo contemporáneo, no me gusta hacerlo todo el tiempo, pero tenemos en el repertorio obras nuevas como "Pampeana" de Ana Maria Stekelman. Es muy linda, con música de Ariel Ramírez y mucho de nuestra idiosincrasia argentina. Pero lo que más me interesa es que el público se vaya con algo dentro, si no, mejor no hacer nada.

D: ¿Se te ocurrió alguna vez montar tus propias coreografías?
IU: Prefiero hacer las cosas cuando las siento, y es verdad que siempre sentí necesidad de hacer cosas, pero tengo miedo de repetirme, de hacer algo parecido a lo de otro, o algo mediocre. Tengo la sensación de estar demasiado impregnado de esta cultura inglesa. Pero mañana tal vez me ponga a revisar algún clásico. Dirigir o ensayar, para eso sí me siento preparado. Pero coreografiar.... es un don que si lo tuviera, a esta edad (26) ya se tendría que haber despertado.

Mientras tanto, Iñaki Urlezaga continuará con sus compromisos que este año lo llevarán en abril a España y luego a las galas de ballet de Tokyo.Y seguirá disfrutando de la diversidad cultural que le ofrece Londres, ciudad que le encanta y que trata de disfrutar porque según dice "no sé dónde estaré dentro de veinte años". De algo sí está seguro: el día que se retire volverá a la Argentina.

 

Iñaki en Milán

Casi a finales del año pasado Iñaki Urlezaga participó en la Gala Nureyev organizada por el Teatro Alla Scala de Milán. Esta vez, el espectáculo se realizó en el Teatro degli Arcimboldi, dado que Alla Scala está en refacciones hasta el 2005. Este acontecimiento marcó el gran debut de Urlezaga como invitado en este prestigioso centro de la danza italiana. Si bien en otras oportunidades se había presentado como "principal dancer" del Royal Ballet, ésta fue la primera invitación como "Etoile Internacionale". La Gala, integrada sólo por pas de deux, tuvo como cierre de la jornada la Suite del "Vals de las Flores" y el gran pas de deux de "El Cascanueces", interpretado por la compañía de Alla Scalla.

Urlezaga compartió el escenario con bailarines destacados como Vladimir Malakhov, Maximiliano Guerra, Lorna Feijoó, José Manuel Carreño y Svetlana Zakharova, entre otros (ver lista de invitados al final del cuadro). El último pas de deux de la noche estuvo a cargo de Alina Cojocaru "principal dancer" del Royal Ballet y de Urlezaga. Fue la versión de Nureyev de "Don Quijote". El bailarín fue ovacionado más de 10 minutos, saludó cinco veces en su variación, y lo invitaron a bailar nuevamente en la próxima temporada.

Bailarines invitados

  • Inaki Urlezaga (Royal Ballet, Londres)

  • Roberto Bolle (Teatro Alla Scala)

  • José Manuel Carreno (American Ballet Theatre)

  • Alina Cojocaru (Royal Ballet, Londres)

  • Lisa-Maree Cullum (Bayerisches Staatsballett, Mónaco)

  • Lorna Feijóo (Cincinnati Ballet)

  • Maximiliano Guerra (Étoile Internacional)

  • Vladimir Malakhov (Deutsche Staatsoper, Berlín y American Ballet Theatre)

  • Elisabeth Maurin (Opéra de París)

  • Massimo Murru (Teatro Alla Scala)

  • Benjamin Pech (Opéra de París)

  • Tamara Rojo (Royal Ballet, Londres)

  • Robert Tewsley (Royal Ballet, Londres)

  • Nikolay Tsiskaridze (Teatro Bolshoi, Moscú)

  • Eric Vu An (Opéra de París)

  • Svetlana Zakharova (Teatro Mariinskij-Kirov, San Petersburgo)
 
 
Trabajé 8 años con Anthony Dowell y eso marcó un antes y un después en mi carrera. (Urlezaga en "Giselle").
Foto Guillermo Genitti.
 
 
 
Volver al principio
   
 
 
 
   
     
  Puedes recomendarlo hasta a 3 amigos  
     
 
 
     
     
         
     
1    
       
2    
       
3    
         
 
 
     
   
 
 
    © 2003 - Todos los derechos reservados.